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Messi, el rey que revoluciona el Premio Princesa de Asturias: autógrafos sin protocolo y una ciudad conmovida
OVIEDO.— “La ciudad de Vetusta dormía la siesta”, reza el inicio de la novela asturiana más célebre de todos los tiempos, La Regenta, que Leopoldo “Alas” Clarín ubica en una ciudad con nombre ficticio para dilapidar retóricamente a la burguesía de Oviedo. Pero el jueves nadie durmió la siesta. Desde su llegada al Hotel Reconquista, pasadas las 13, las calles céntricas estuvieron rodeadas de admiradores de Lionel Messi, quienes lo esperaban con camisetas argentinas y del Barça. El ahora excapitán de la selección argentina rompió el protocolo y se acercó a sus admiradores. Ganador del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, antes de la ceremonia presidida por los Reyes de España que se celebrará el viernes, partió del elegante edificio para presentarse en un estadio ante niños y adolescentes, mientras la multitud continuaba abrazando la zona con la ilusión de ver al ídolo de cerca. El futbolista Leo Messi, Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, ya está en Asturias y las gaitas han sonado en su honor.©FPA#PremiosPrincesadeAsturias #LeoMessi #Deportes #Asturias@bgcorvera @Embespargentina @ARGenesp pic.twitter.com/gPagHHkXND— Fundación Princesa de Asturias (@fpa) October 22, 2026“Antes que nada quiero agradecer todo el cariño. Hacía mucho tiempo que no venía por España y poder llegar y recibir este cariño otra vez es una felicidad enorme y un privilegio. Esperemos que este ratito que tenemos lo podamos disfrutar y pasarla bien”, comenzaba Messi ante una ovación ensordecedora, con la que el estadio se puso de pie. El Palacio de los Deportes, con capacidad para 6000 personas, fue el epicentro de la ciudad la tarde del jueves. Las entradas para el evento, gratuitas, podían obtenerse desde el domingo pasado a las 10, a través de la plataforma oficial de la Fundación Princesa de Asturias. A esa hora ya estaba colmado el ingreso y se accedía a una cola virtual. Las entradas se agotaron en 15 minutos. La alegría se reflejó en la ciudad y en los medios de comunicación. El diario ABC tituló su crónica “Messi I de Asturias, el día de gloria y reconocimiento de Lío en su regreso a España”.Fuera del estadio también lo esperaba una multitud. La ciudad asturiana no recordaba haber tenido semejante alboroto en su historia reciente. Nicolás Gómez, un periodista argentino radicado en Madrid desde hace 11 años, mostraba con orgullo la foto de su bebé de seis meses, llamado Leo, en honor al astro. Pero el fervor no era solo argentino. Una mujer española en el bar Pelayo, ante la sospecha de que Messi saldría del hotel, dejó su cartera y objetos personales, incluido su celular sobre la mesa, para verlo de cerca. “Hay muchos chicos a los que los padres les exigen mucho y les meten una presión enorme”, dijo Messi dirigiéndose a su auditorio y recordando sus comienzos en los que siempre tuvo el respaldo de sus familia y recordó a su padre Jorge Messi, recientemente fallecido. En el escenario, donde se improvisó un living, recibió a Santi Cazorla, una leyenda del Oviedo, y a Nacho Cases, del Sporting de Gijón. La clave para Messi es disfrutar, concepto sobre el cual hizo hincapié en el encuentro: “Llegué a un equipo de Primera lleno de estrellas cuando tenía 17 años. Era un equipo maravilloso, con gente como Ronaldinho, Xavi y Puyol. Había que olvidarse de todo e hice lo que hacía desde que era chiquito, jugar con ganas. Era parte de ellos y disfruté”, dijo. “Esfuerzo, trabajo y solidaridad por el compañero”, agregó. A diferencia de la mala acústica del espacio, en la que la voz del jugador reverberaba por toda la construcción, sí se escuchaban con nitidez los gritos de los fanáticos: “Te quiero Messi”, “Leo, guapo”, “Messi, vuelve”. A pesar del fervor, los niños permanecieron obedientes, el resto del acto, sentados en las improvisadas filas y columnas de sillas de plástico. Antonella Roccuzzo lo miraba de cerca desde una platea. Messi lució un traje claro y zapatillas blancas, un atuendo diferente con el que había sido recibido a su llegada a Oviedo. “En la derrota se aprende mucho. Se pierde mucho más de lo que se gana. No hay que acostumbrarse a perder, pero hay que saber seguir”, dijo Messi. El jugador, a diferencia de los demás ganadores del premio, no brindó una conferencia de prensa. Cuando aceptó el premio, en junio pasado, expresó: “Ojalá mi historia les sirva a muchos niños y niñas para seguir soñando, con trabajo y amor por el deporte, y sabiendo que lo más importante es tratar de ser buena persona y respetar los valores que el deporte nos enseña”. Una de las preguntas que recibió Messi de los afortunados niños que subieron al escenario para conversar con él fue si jugaba al fútbol, o si había alguna vez jugado sin pensar en ganar y en el resultado: “Sí, con mis hijos juego todo el tiempo, sin ningún tipo de responsabilidad”. El jugador argentino jugó de local en los Princesa de Asturias, un encuentro organizado con solemnidad y un rígido protocolo donde la puntualidad se cumple a rajatabla: “España y Catalunya son parte de mi vida”, dijo cuando aceptó el galardón que está dotado con una recompensa de 50 mil euros y una escultura de Joan Miró. Este evento, previo al acto central de esta edición, la ceremonia presidida por los Reyes de España y la princesa Leonor, la princesa de Asturias, forma parte del programa educativo “Toma la palabra”. Messi no solo fue distinguido por el jurado por su “deslumbrante talento” y “su excepcional trayectoria deportiva”, sino también por su “formidable y continuada labor solidaria para promover el acceso a la educación y el cuidado de la salud de los niños más desfavorecidos”. Messi transmitió constantemente un mensaje de tolerancia, amistad, respeto al rival, esfuerzo y juego limpio. La rivalidad local, la de la comunidad autónoma de Asturias, entre el Sporting de Gijón y el Oviedo, no podía eludirse en este encuentro. Messi culminó el encuentro jugando con dos niños con necesidades especiales, cada uno de hincha de estos equipo. A las 18.30, puntualmente, tal como lo habían anunciado los organizadores, el encuentro llegó a su fin. Messi partió junto Antonela rumbo al hotel para cambiarse y prepararse para la cena con los Reyes.
Fuente: La Nación Deportes