Son un matrimonio argentino, tienen casi 70 años, crearon una empresa hace 40 y hoy vuelven a emprender

Los pasillos de algunos cafés de la Ciudad empiezan a contar con un paisaje poco habitual hasta ahora: robots con bandejas circulan por el local y llevan los respectivos pedidos a las mesas. ¿Los responsables? Un matrimonio, ambos con casi 70 años de edad, pero que en su interior podría decirse que tienen solo 20 y un espíritu emprendedor incansable. Nora Palacios y Rodolfo Carlés son los dueños y fundadores de Counter, empresa que construyeron juntos en 1986. Aunque hoy la compañía está involucrándose en la industria de la robótica, los primeros pasos de la empresa estuvieron vinculados a las máquinas contadoras de billetes, rubro en el que se mantienen activos. Y en un momento en el que muchos empiezan a planificar la jubilación, estos emprendedores eligieron seguir apostando por soluciones y abrir un nuevo capítulo profesional."Conclusión muy firme". Para Trump los pueblos donde se construyen centros de datos de AI deberían recibir un “dividendo”“La gestión del efectivo siempre fue nuestro fuerte. Arrancamos hace casi cuatro décadas y siempre nos enamoraron las máquinas”, explicó Palacios a LA NACION, quien empezó trabajando en 1977 en una importadora de máquinas, cuando todavía no existían las contadoras de billetes. Al poco tiempo, ingresó quien hoy es su marido, pero en 1986 el contexto político y económico de la Argentina llevó a que los dueños de la empresa quisieran cerrarla. “Mi marido era jefe técnico ahí y nos ofrecieron quedarnos con esa parte de la compañía. Decidimos tomarlo y ahí empezó nuestro camino emprendedor”, recordó Palacios. A partir de ese puntapié, la empresa se enfocó en el rubro de la gestión del efectivo, para el cual fabricaron contadoras de billetes. En 2006, doblaron la apuesta con las primeras clasificadoras de efectivo y, más tarde, por enfajadoras de billetes. Poco a poco fueron creciendo, y pasaron de ser una empresa de tan solo dos personas en 2010 a contar con 27 actualmente. Con el tiempo, la demanda por la gestión del efectivo empezó a bajar y el matrimonio comenzó a buscar otros rubros en los cuales involucrarse. “No encontrábamos algo que nos gustara realmente, todo nos llevaba a lo que era computación y a mí ese área no me gusta, me resulta muy fría, muy impersonal”, detalló Palacios. Para Sturzenegger. La Argentina “tiene una oportunidad de ponerse delante del mundo” en inteligencia artificialCon esa incertidumbre en mente, en marzo de este año visitaron una feria de tecnología en Düsseldorf, Alemania, a la que asisten todos los años y, mientras recorrían los pasillos del lugar, apareció una posibilidad que no habían contemplado. “Llevábamos tres días en la feria y no había encontrado nada que me enamorara, que me gustara traer a la Argentina para vender”, recordó Palacios y agregó más adelante: “Por indicación de la secretaria de mi marido, llegamos al pabellón de robótica, un lugar que no me atraía, porque no me gusta el tema, pero que me insistieron tanto que al final cedí. Cuando entramos, un robot humanoide me llamó, me preguntó cómo me llamaba, si me gustaba el café; al ratito, volvió con mi café en una bandeja, me preguntó si era Nora y me lo dejó. Ahí fue cuando dije: «Esto lo quiero, esto me lo voy a llevar a la Argentina»”.Emprendiendo en la tercera edadEn menos de un mes, hicieron la negociación con la empresa dueña de los robots y en 40 días ya estaban llegando los primeros robots al país. “Pueden limpiar mil metros cuadrados por hora”, detalló Palacios, al explicar cómo funcionan las máquinas que importaron y que trabajan en limpieza, pero también en el rubro gastronómico, haciendo tareas colaborativas. Explicó que son una gran fuente de publicidad para los comercios, porque atraen las miradas de los clientes que se acercan a conocerlos y a comprar. En el sector gastronómico, sirven de apoyo al trabajo de los meseros y, tal como explicó Palacios, “no reemplazarán a los mozos, pero si ellos tienen que atender una mesa con ocho personas, obviamente no les alcanzan los brazos y pueden contar con la ayuda de estos robots”. Actualmente, están gestionando acuerdos con varias empresas, entre las que se encuentran Café Martínez, IRSA, Aeropuertos Argentina, The Coffee Store, YPF y varias firmas más. Las máquinas -con precios base de US$8000/US$12.000 y que llegan hasta los US$40.000, dependiendo del modelo- hacen un mapeo del espacio que tienen que recorrer, ya sea de limpieza o un restaurante, y luego pueden trasladarse de un lugar a otro, con sensores que les advierten de posibles objetos a su alrededor. En el rubro de la limpieza, Palacios aclaró que son robots pensados para lugares industriales, “para espacios de 4000, 5000 o 10.000 m²″. Desde la empresa, detallaron que también está creciendo la demanda por robots cuadrúpedos; les están solicitando mucho estas maquinarias, especialmente por cuestiones de seguridad o para trasladar cargas pesadas de hasta 60 kg, porque “pueden subir escaleras y recuperar estabilidad muy fácilmente”, aclaró Palacios. En cuanto a los humanoides, explicó que todavía no los han adquirido y que lo ven como una segunda etapa del negocio. Además, señaló que busca que sean colaborativos, no totalmente autónomos como muchos los plantean hoy en día. Liderada por Tether. Levantaron US$28 millones y ahora buscan expandirse en la Argentina y otros países de Latinoamérica“Rodolfo es el motor de todo esto. Estoy casada con alguien que tiene cronológicamente 67 años, pero que parece de 20. Tenemos dos hijos, pero creo que este es el tercero”, contó Palacios, quien reveló que esta semana están abriendo otra nueva unidad de negocios dentro de la empresa. Se trata de valijas de entintado, un producto que se utiliza para el transporte de caudales y efectivo; incorporan un sistema por el cual, ante un intento de robo o apertura no autorizada, la valija activa la expulsión de una tinta indeleble que mancha los billetes y los vuelve inutilizables. Además, cuenta con un sistema de trazabilidad, por lo que se puede rastrear la propiedad del efectivo, de qué lugar se sustrajo, el paradero de la valija y, una vez recuperada, acudir al Banco Central -que ya ha autorizado el sistema- y pedir la devolución del dinero.“Va a ahorrarle mucha plata al retail y también a los bancos; les permitirá hacer transporte de caudales sin verse obligados a manejar con blindados”, explicó Palacios, quien detalló que ya están haciendo una prueba piloto con bancos del grupo Petersen. Anticipó que para 2029-2030 “vamos a ver muchísimos robots en la Argentina, transitando por la calle, entregando pedidos”. “Soy una convencida de que no quiero que vayan a reemplazar a nadie”, resaltó Palacios, al hablar del rol de la robótica en la sociedad, y agregó: “En todo momento, me gusta pensar en el hecho de que potencien la productividad de las personas y no coincido con los empresarios que plantean este negocio como «menos puestos de trabajo». Tenemos que lograr la convivencia entre el robot y la persona humana, para que ese robot necesite de la persona y que a ella le mejore la vida contar con esa máquina”.

Fuente: La Nación