En un negocio mundial de la carne vacuna que ofrece oportunidades inéditas, pero también cambia de reglas al ritmo de las decisiones políticas, la industria frigorífica argentina enfrenta una ecuación cada vez más difícil: faltante de hacienda, costos crecientes en dólares, mercados que dejan de pagar precios competitivos y un consumo interno que no logra recuperarse.
Así lo describió Maximiliano Morello, CEO del frigorífico Forres Beltrán, durante la feria SIAL de París. Según el empresario, la salida de Brasil del mercado europeo abre una oportunidad para la carne argentina, pero la expectativa de una mayor oferta brasileña en Estados Unidos está deprimiendo los valores y complicando los negocios.
“Brasil te deja una oportunidad en Europa ahora, pero te arruina literalmente el mercado de Estados Unidos. No se pueden hacer negocios con Estados Unidos porque no dan los valores”, resumió Morello, que explicó a Bichos de Campo cómo la presión de la oferta brasileña ya impacta en las negociaciones, incluso antes de que se concrete el volumen esperado.
Mientras Argentina busca aprovechar su acceso al mercado estadounidense, la posibilidad de que Brasil coloque allí grandes cantidades de carne hace que los compradores no convaliden los precios de meses atrás.
“La sola expectativa del volumen que va a haber envíos brasileños hace que ya no haya precio en Estados Unidos. No hay ningún precio que nos sirva de Argentina”, sostuvo Morello.
Un ejemplo es el de la carne en manta, cuyos valores, indicó el empresario, rondan los 6.600 dólares por tonelada en China, frente a entre 6.100 y 6.200 dólares en Estados Unidos, dentro de la cuota y sin aranceles. Fuera de ese cupo, advirtió, la ecuación directamente deja de ser viable.
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Para Morello, la sucesión de decisiones comerciales y políticas está alterando el mapa de oportunidades. “Las intervenciones de la política en este último año y medio van cambiando los mercados cada tres meses”, señaló. Por eso, advirtió que ampliar los cupos de acceso no garantiza por sí solo un negocio rentable si, al mismo tiempo, otros países reciben volúmenes mucho mayores.
La demanda internacional, de todos modos, sigue firme y los compradores europeos mantienen su conformidad con la calidad de la carne argentina. La discusión pasa por los precios. “Me alegan el precio en el mercado europeo a nivel minorista, dicen que se les pone muy difícil y que los márgenes se les han achicado mucho”, contó.
La carne vacuna en Argentina sigue siendo más barata que la de Estados Unidos o Australia, pero ya es más cara que en Brasil o Paraguay
El encarecimiento, sin embargo, no es exclusivo de Argentina porque la escasez de hacienda y la suba de los precios se extienden por los principales mercados mundiales. En cuanto a las preferencias de los consumidores, Morello señaló que el marmoleo o grasa intramuscular gana espacio en determinados segmentos de Estados Unidos y China, donde algunos compradores buscan cortes del delantero con esa característica. En Europa, en cambio, sus clientes siguen priorizando carne magra, con grasa de cobertura, destinada principalmente a restaurantes.
El problema argentino es que la industria debe competir en un escenario de oferta insuficiente y costos elevados. En ese sentido, el empresario aseguró que hay semanas en las que Forres Beltrán no consigue reunir ni el 60% de los animales que necesita para faenar. “Hay un faltante importante de hacienda, particularmente de vacas. No tenemos el volumen que necesitamos para exportar”, afirmó.
A esto se suman los resultados económicos. Después de varios meses de pérdidas, la actividad comenzó a estabilizarse, aunque todavía no alcanza para generar ganancias. “No se gana plata, pero dejamos de perder, que es importantísimo”, describió. La energía y otros costos fijos presionan sobre los márgenes, incluso cuando los precios internacionales son atractivos.
El panorama tampoco mejora en el mercado interno, donde Morello asegura que el consumo continúa “muy deprimido” y advierte que la recuperación que solía producirse después de las subas de precios ya no aparece.
“La gente reemplaza y no vuelve. No vuelve, pero porque no tiene”, explicó. Incluso cuando cae el precio del novillo, esa baja no necesariamente llega al mostrador, porque también aumentan los costos de carnicerías e industrias.
La dificultad se traslada, además, al engorde a corral. Forres Beltrán tiene capacidad para 10.500 cabezas y abastece sus corrales con terneros comprados. Según Morello, quienes adquirieron hacienda hace varios meses con la expectativa de vender el gordo a valores más altos hoy enfrentan pérdidas de entre 80.000 y 150.000 pesos por animal, dependiendo de cada lote.
“Ya no podemos convalidar lo que pagamos el ternero en marzo, en mayo o junio. Compramos hace seis meses con una expectativa que no se convalidó. Perdemos plata”, explicó.
Su pronóstico es que el ajuste terminará llegando por el lado de la invernada y de una menor cantidad de animales encerrados. Si baja la oferta futura de hacienda terminada, los precios del gordo podrían recuperarse. Pero hasta entonces, la industria deberá sostenerse en un mercado internacional demandante, aunque cada vez más condicionado por la competencia, la política comercial y los costos locales.
Agro & Campo
“Te deja una oportunidad en Europa, pero te arruina Estados Unidos”: El exportador Maximiliano Morello explica cómo Brasil está cambiando el negocio de la carne argentina
Fuente: Bichos de Campo