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Los enredos inesperados de la causa Malvinas
El Mago parece estar extraviándose en los laberintos del Kremlin. La iniciativa más ambiciosa de Santiago Caputo como influyente asesor de Javier Milei, la reivindicación de la causa Malvinas, se está transformando en un enredo que puede esconder derivaciones costosas. No fue Javier Milei, tampoco Caputo, sino Donald Trump, quien repuso en la agenda la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas. Pero el “Mago” vio una oportunidad de varias dimensiones. Abrazarse a esa bandera permitiría convertir de nuevo al oficialismo en el actor dominante del debate nacional. Desafiaría al peronismo en su histórica propensión nacionalista. De paso, fiel a su procedimiento habitual, Caputo aprovechó su protagonismo en este rebrote épico, para sacar ventajas en su disputa interna por poder y presupuesto. Alertó sobre misteriosas amenazas a la tranquilidad del país, que demandan la creación inmediata de un Consejo de Seguridad Nacional integrado por funcionarios leales a él. Con la misma excusa, consiguió nuevos recursos para áreas que están bajo su control. Sobre todo, Defensa e Inteligencia.El rodaje de esta gran producción está presentando algunos inconvenientes que deben resolver otros colaboradores de Milei. Se agravó la incertidumbre económica general que afecta a la Argentina, despertando la sensibilidad del gobierno de los Estados Unidos. Surgió una tensión inesperada con una administración amiga, como la de José Antonio Kast en Chile. Quedó otra vez expuesta la rivalidad interna con el sector que lidera Karina Milei. Creció la preocupación por impulsos autoritarios del oficialismo en relación con la oposición y la prensa. Y quedaron implantadas semillas de conflictos hasta ahora inexistentes con países a los que el equipo económico recurre en busca de financiación.El balance provisional que va arrojando la empresa impulsada por Santiago Caputo inspira, más allá de los detalles, una razonable preocupación sobre el método, o sobre la falta de método, en la toma de decisiones relevantes, en especial en el campo de la política exterior. En otras palabras, el “Mago” llevó a su jefe a deambular por un jardín cuya cartografía no conoce. Ahora otros jerarcas del oficialismo deben acudir a rescatar al Presidente. Para Caputo el costo es cero. No tiene las responsabilidades de un funcionario. En los papeles es apenas un amigo que da consejos a cambio de un honorario de consultor.Hace dos semanas, la sanción de la ley de defensa de la soberanía nacional, conocida como “Ley Malvinas”, requería un tratamiento de máxima urgencia, dados los repentinos peligros que se habían instalado sobre el país. Peligros que el Gobierno ignoraba antes del 31 de agosto. Es la fecha en que Trump, irritado por la falta de solidaridad militar del gobierno británico frente a Irán, insinuó que podía revisar la histórica neutralidad de su país para apoyar a la Argentina. Desde hace una semana la premura disminuyó. Los libertarios de la Cámara de Diputados decidieron postergar el tratamiento de la ley. Como suele suceder, atribuyen la decisión a un pedido de los aliados. Una explicación es que los riesgos que debía conjurar la ley no eran tan terribles. Aunque cabe pensar en otra motivación: un mensaje de los Estados Unidos para que se revise la primera parte del proyecto.Esta segunda opción es la más segura. El texto enviado al Congreso contemplaba sanciones administrativas y penales para quienes extrajeran petróleo del mar circundante a las islas usurpadas. Allí existe un emprendimiento importante, llamado Sea Lion, en el que están involucradas una empresa israelí, Navitas, y otra británica, Rockhopper. Los castigos previstos en la ley no se limitaban a estas petroleras. Alcanzaban a sus proveedores y a cualquier otra compañía que colabore con la explotación de petróleo y gas sin consentimiento argentino. La gama de afectados sería amplísima. Comercializadoras de hidrocarburos, aseguradoras, bancos, por citar sólo tres tipos.La primera reacción llegó desde el mismo lugar donde había nacido el estímulo para toda la jugada: los Estados Unidos. Varios funcionarios argentinos recibieron mensajes desde Washington comunicando que se debería moderar esa agresividad, de tan amplio espectro, para evitar que fueran alcanzadas empresas norteamericanas. Es como si Trump advirtiera a Milei: “Javier, te lo tomaste muy en serio”. Esa vieja e incontrolable impulsividad del “Mago”.En la Cancillería ya habían tenido una experiencia lamentable. Una de las proveedoras del consorcio Sea Lion, le neerlandesa Bluewater Energy Services, es la constructora de las boyas que sostendrán sobre las aguas del atlántico el oleoducto que, proveniente de Vaca Muerta, suministraría petróleo a barcos anclados fuera de la costa. Por el consejo de un prestigioso consultor fue necesario demorar la demanda contra Bluewater para permitir que antes llegaran esas boyas construidas en Catar.La eventual hostilidad contra intereses norteamericanos esgrimida por el gobierno de los Estados Unidos tomó por sorpresa a Caputo. En su cuenta de X protestó contra la tapa del diario Clarín que informaba sobre esa prevención. Tenía razón Clarín. Es una prueba indirecta sobre la verosimilitud de una versión que circula en el movimiento libertario: el “Mago” habría tenido un cortocircuito con el otrora imprescindible Barry Bennet y con su amigo el empresario Leonardo Scatturice. La raíz del entredicho es filosófica: al parecer a Bennet no le pagaron los honorarios por algunas gestiones antes sus amigos del movimiento MAGA. Como suele suceder en estos casos, Bennet estaría repitiendo: “Lo que me molestó fue el hecho”. ¿La plata es lo de menos? Porque es mucha plata. Entre esas diligencias Bennet se atribuyó está haber conseguido que Scott Bessent firme un cheque por 20.000 millones de dólares para salvar al plan de Luis “Toto” Caputo en 2025. Algún día habrá que desentrañar si hubo movimientos estimulados por información privilegiada que permitieron a algunos financistas hacer una gran ganancia con la compra venta de bonos argentinos horas antes de que el secretario del Tesoro anunciara el salvataje. Un experto al que habría que mirar es Robert Citrone, puente entre sus dos amigos, “Toto” y Scott. Interrogantes que acaso se formule algún legislador demócrata en el Congreso norteamericano. Minucias. Lo relevante: es posible que el supuesto distanciamiento con Bennett y Scatturice haya obturado aquel back channel que el “Mago” se preciaba de administrar. Ahora hay informaciones que circulan por otros carriles, mucho más formales.Desde los Estados Unidos llegan otras noticias amargas. La más importante: una lenta reconciliación entre Trump y el primer ministro británico, Andy Burnham, quien acaba de involucra a sus fuerzas armadas en defensa de Arabia Saudita. También hubo un gesto involuntario del presidente norteamericano contra la Argentina cuando su país propuso aplicar la motosierra al Comité de Descolonización de Naciones Unidas, donde se tramita el reclamo por Malvinas.Otro trago amargo en la relación con los Estados Unidos: como informó Florencia Donovan, uno de los consorcios que competirían en la privatización del Belgrano Cargas desistió de hacerlo. Es el grupo que auspiciaba Washington, liderado por una empresa mexicana. Las versiones sobre esta renuncia son vidriosas. Hay quienes lo atribuyen a un acuerdo subterráneo con Roberto Urquía, que lidera otra alianza de grandes cerealeras. Tal vez la ganadora. Como siempre, los hermanos Neuss niegan cualquier intervención. Pero gente que participa en el concurso se empeña en mencionar un veto de esos “kremlineros”, como se los comenzó a llamar en el mundo de los negocios. Los Neuss son íntimos de Santiago Caputo y, sobre todo, de su hermano Francisco, decisivo en la asignación de muchos contratos estatales, según juran infinidad de funcionarios de Milei. El mundo editorial pide a gritos un “Hablen con Fran”, de Cabot y Olivera.Desde Chile también llegaron señales de alarma. A mediados de noviembre está previsto que zarpe desde Punta Arenas el buque mercante Danstar con destino a Malvinas. Desde Buenos Aires se insinuó que podría llevar insumos a Sea Lion. El gobierno chileno aclaró que se trataba solo de provisiones para los isleños. El canciller Pablo Quirno adhirió a esta tesis. Pero la tensión ya se había desatado. Desde el Congreso argentino el peronista entrerriano Guillermo Michel, inminente aliado de Rogelio Frigerio, propuso cancelar el tratado de protección de inversiones suscripto con Chile. También el acuerdo para evitar la doble imposición. El Parlamento de Valparaíso reaccionó con siete proyectos destinados a neutralizar la agresividad trasandina.La diplomacia combativa del “Mago” llegó a fronteras inesperadas. A partir del tuit de un militante libertario construyó un silogismo muy curioso. El pasado 12 de octubre, la diputada laborista Sagal Abdi-Wali, nacida en Somalia, se incorporó al parlamento británico jurando sobre el Corán. Caputo vio la escena como una evidencia más de que el Reino Unido se estaba convirtiendo en un Estado islámico. De inmediato convocó a Occidente a impedir que el Atlántico Sur quede en manos de ese califato. Como otros integrantes de las Fuerzas del Cielo, él cree que el Islam es una religión intrínsecamente violenta. La recuperación de Malvinas deja entonces de basarse en principios jurídicos y antecedentes históricos para transformarse en la bandera de una guerra de religión. Homenaje a Don Juan de Austria.Más allá del rigor intelectual de estos razonamientos, lo que llama la atención es su imprudencia política. El grupo gobernante desde el que se emiten estas proclamas es el mismo que está pidiendo a Emiratos Árabes Unidos, un país de amplia mayoría musulmana, financiamiento para planes de infraestructura de YPF. Javier Milei encabezó en Paris, el 1º de octubre, una reunión con el sultán Ahmed Al Jaber, integrante del gobierno emiratí y presidente de Adnoc, uno de los grandes conglomerados energétic
Fuente: La Nación