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Carlos Baute: su amor por la Argentina, su familia como prioridad y cómo vive la situación política de Venezuela
Con casi cuatro décadas de trayectoria, Carlos Baute mantiene intacta su pasión por la música, pero reconoce que sus prioridades cambiaron. En su paso por la Argentina, el cantante venezolano conversó sobre su próximo disco, las nuevas generaciones de artistas y su experiencia en la televisión local. También abrió las puertas de su vida familiar: contó por qué decidió bajar el ritmo de trabajo para estar más cerca de sus hijos, recordó con emoción a su padre y habló del vínculo que logró construir con José Daniel, su hijo mayor, después de años de distancia. Además, analizó la situación política de Venezuela, opinó sobre el gobierno de Javier Milei y se refirió a su interés por las inversiones y la educación financiera.-¿Cómo te llevás con los nuevos ritmos y artistas? Argentina tiene una escena musical joven muy importante.-Amo Argentina. Como estuve pasando bastante tiempo acá por el programa de Guido Kaczka, decidí aprovechar para trabajar en mi próximo disco, que saldrá el año que viene.Estoy grabando parte del álbum con FMK y Stani, dos productores jóvenes que tienen las cosas muy claras. Será un disco de grandes éxitos y el desafío es modernizar las canciones sin que pierdan su esencia. También quiero compartirlas con artistas de distintas generaciones.-¿Sos vos quien llama a los artistas para invitarlos a participar?-Sí. La idea es conservar la canción original, pero, si participa un artista urbano, darle libertad para aportar lo suyo. Imaginate alguien como Farruko: son artistas que pueden llevar una canción a otro lugar.-En el programa de Guido compartís el jurado con Abel Pintos, Joaquín Levinton, el Puma Rodríguez y otras figuras. ¿Cómo es trabajar con ellos?-Los quiero muchísimo. A Abel le digo “el profesor”, porque no solamente sabe de música, sino también de la vida. Es muy especial, muy buena onda y es muy generoso.A Joaquín no lo conocía y lo adoro. Es un personaje. A Jimena Barón la conocía desde hacía años; es una mujer muy potente y me gusta el mensaje que transmite.Y al Puma lo adoro. Es como Julio Iglesias: una biblioteca de experiencias. Recuerdo que coincidimos en un festival, creo que en Chile, y viajé un día antes para poder compartir tiempo con él.Mi mamá me contaba que, cuando era joven, se colaban en fiestas para escucharlo cantar con la Billo’s Caracas Boys. Es maravilloso conversar con alguien que tiene tanta trayectoria.-Ustedes son artistas consagrados, pero también aprenden en estos programas. En la temporada anterior recibían participantes que llegaban con el sueño de convertirse en cantantes. ¿Qué tan difícil es ser jurado?-Es terrible. Menos mal que no me tocó estar en la final [risas]. Tenía una gira y compromisos en España.Lo más difícil es decir que no. Nosotros tratábamos de ser honestos y hacerlo con mucho cuidado, pero es complicado rechazar a alguien que llega con tanta ilusión. De todos modos, formamos un grupo maravilloso y los extraño muchísimo.-¿Cómo llevás las ausencias familiares cuando tenés que viajar tanto por trabajo?-Es lo más difícil. Vine a Argentina con una valijita de Capitán América que pertenece a mi hijo. Me la dio antes de viajar y me dijo: “Llevátela para que te acuerdes de mí”. Esas cosas te matan.Mi hija más pequeña también me dijo: “No quiero que te vayas más”.Llevo casi cuarenta años en la música y, gracias a Dios, me fue muy bien. Pero ahora mi prioridad es la familia. No dejé de trabajar, aunque bajé muchísimo el ritmo.-¿Hubo alguna conversación con Astrid, tu esposa, en la que decidieron que tenías que trabajar menos?-Tomé esa decisión cuando nacieron nuestros hijos. Prácticamente apagué el motor: seguí lanzando música en plataformas y haciendo algunos conciertos en España, pero dejé de viajar durante unos años.Cuando nuestra hija más pequeña dejó los pañales, mi esposa me dijo: “Ahora sí, te toca salir de nuevo”.Antes podía pasar hasta ocho meses fuera de casa. Con tres hijos, eso ya no era posible. Te perdés momentos importantes de su crecimiento.-¿Cómo es la dinámica familiar cuando volvés de una gira?-Cuando regreso soy “papi Uber”. Le digo a mi esposa: “Mi amor, quedate tranquila, descansá, que ahora me toca a mí”. Repartimos las responsabilidades y me encanta ser padre.-¿Es tu mejor versión?-Mis mejores versiones son las de esposo, padre y compositor. Y también la de deportista, porque amo el deporte. Me desconecta muchísimo.-¿Qué deportes practicás?-Hago surf, mountain bike con mi hijo, pádel, motocross. Hago de todo. No paramos.-Sos coqueto, te cuidás mucho. Parece que los años no te pasan. ¿Tenés alguna rutina especial?-No, para nada. Uso champú de hotel [risas]. Mi esposa a veces me recomienda alguna crema, pero no tengo una rutina de cuidado. Hago deporte y creo que también hay algo de genética.Además, tengo tres hijos y soy feliz. La felicidad está en el día a día y en hacer lo que te gusta.Cuando me subo a un escenario siento una energía impresionante. Lo mismo me pasa cuando compongo. Ayer me acosté a las dos de la mañana porque estaba escribiendo una canción. No lo vivo como una obligación: lo hago porque me hace feliz.-¿Cómo organizás los viajes con tu esposa? ¿Tratás de no pasar demasiado tiempo fuera de casa?-Depende de la época y de los compromisos familiares. Ahora estoy en Argentina, después tengo que viajar a Uruguay y también tenemos un compromiso familiar en Letonia.Además, voy a participar en la Gala de la Hispanidad en España y estamos organizando una gira de cinco fechas por Estados Unidos.Trato de hacer los viajes lo más cortos posible, pero algunas giras requieren estar afuera por lo menos quince días.-¿Y cómo mantenés el contacto con tus hijos cuando estás lejos?-Hablamos y estoy pendiente de sus actividades. Por ejemplo, ahora deben estar montando a caballo. Mi esposa ama los caballos. Estudió Arquitectura y se graduó con honores, pero siempre digo que tendría que haber sido veterinaria.En casa tenemos cinco perros, caballos, un pony y otros animales. Hace unos días vivimos una situación muy triste. Mi hijo tiene una pogona, un dragón barbudo, que es un reptil parecido a una iguana. Lo tenemos desde hace dos años y él lo adora.Mi esposa y mi hijo lo sacaron al jardín para que tomara sol en un terrario. No sabemos exactamente qué pasó, pero el animal se escapó. Mi hijo tiene diez años y está muy triste. Entiende que fue un accidente, pero es una situación dolorosa.-Y a la distancia también tenés que acompañarlo emocionalmente. ¿Qué le decís en un momento así?-Es muy difícil, sobre todo porque no estoy ahí. Por suerte, mi esposa es muy fuerte y se ocupa de esas situaciones cuando yo no puedo estar. Somos un equipo.-¿Tus hijos entienden que su papá es famoso, que canta y que por su trabajo tiene que viajar?-Saben que soy músico y que viajo mucho. Pero en el colegio soy simplemente su papá.Mi esposa me propuso componer un villancico para la escuela y desde entonces voy todos los diciembres a cantarlo con los chicos.Eso me permitió acercarme a las familias y a los profesores. No llego como el artista Carlos Baute, sino como el papá que compuso una canción para el colegio.-¿Y ellos cómo viven verte cantar en la escuela?-Les encanta. Dicen: “Mi papá es cantante, mi papá canta”.También me escuchan componer en casa. A veces les pongo un micrófono para que graben sus voces y se vuelven locos cuando se escuchan.Los tres estudian piano porque lo eligieron, no porque yo se los haya impuesto. Dos también estudian ukelele.Me encanta que se acerquen a la música, pero no quiero que necesariamente sigan mi camino. Quiero que hagan lo que les guste.-¿Sos estricto con la educación y el uso de las pantallas?-Sí, muchísimo. Tratamos de mantenerlos alejados del teléfono y del iPad.Asistimos a una charla de Marian Rojas Estapé, una psiquiatra española a la que queremos mucho. Nos habló sobre la dopamina, el cortisol y el desarrollo cerebral de los chicos.Nos explicó cómo los estímulos inmediatos de las pantallas pueden hacer que otras actividades les resulten menos atractivas.Por eso fomentamos los idiomas, el deporte y la música. Me parece fundamental que los chicos desarrollen otras habilidades.-¿Quién te acercó a la música cuando eras chico?-En mi casa no veíamos televisión. Había música todo el tiempo.Tenía un tío que tocaba la percusión de una manera increíble. Formaba parte de un grupo y nosotros íbamos a verlo. Creo que algo de eso me quedó, porque después estudié tres años y medio de percusión afrovenezolana.Además, mis padres se enamoraron bailando. Mi papá conquistó a mi mamá en la pista de baile.-¿Bailaba tan bien?-Muchísimo. Yo no bailo ni el cinco por ciento de lo que bailaba él. Bailaba twist, rock, tango, merengue, salsa, de todo. Tenía un talento natural extraordinario.Y a mi mamá siempre le encantó cantar. Así que crecí en una casa donde la música estaba presente todo el tiempo.-¿Tu papá llegó a verte famoso, a conocer al Carlos Baute que conocemos hoy?-Sí. Mi padre murió en 2009, justo en la época de Colgando en tus manos, cuando estábamos teniendo muchísimo éxito con Marta Sánchez.Recuerdo que estaba de gira y mi hermana me llamó para decirme que mi papá estaba muy mal. Fue un cáncer fulminante. Yo tenía compromisos durante toda esa semana y le dije que viajaría el sábado, pero murió el viernes.Fue terrible. Estaba trabajando, con la cabeza puesta en lo que sucedía. Esa semana hice tres o cuatro conciertos y después cancelé la gira durante dos meses.-¿Quién fue tu papá en tu vida?-Fue un gran padre. Me enseñó muchísimos valores. Era un hombre leal, fiel, trabajador, responsable, extremadamente puntual y, sobre todo, una buena persona.También amaba el campo y los animales. Muchas de las cosas que hoy valoro vienen de él.-Hay algo que leí en una entrevista y que me parece que te atravesó profundamente. Cuando tenías 14 años supiste que ibas a ser papá y tu padre tuvo un papel muy importante en esa situación.-Sí. Él dijo: “Nosotros nos hacemos responsables hasta que él tenga 18 años”.Durante muchos años llevé un peso
Fuente: La Nación