El sonido que conecta: Pablo Crespo lleva la magia del handpan al Bienestar Fest

En un encuentro pensado para reconectar con el cuerpo, aquietar la mente y descubrir nuevos senderos de armonía personal, el sonido ocupa un lugar protagónico. En esta edición del Bienestar Fest, los asistentes tendrán una oportunidad singular: vivenciar en primera persona el poder sonoro del handpan de la mano de Pablo Crespo, referente ineludible en el país y fundador de la Escuela Argentina de Handpan.Su participación será un taller vivencial de primer acercamiento concebido como un viaje en tres etapas: comenzará desandando la fascinante historia de este instrumento, continuará con una inmersión en su sonoridad envolvente y culminará con una invitación abierta a los presentes para que experimenten el contacto directo con el metal y descubran cómo hacerlo cantar con sus propias manos.Para acceder a más información sobre la agenda y dónde sacar las entradas, hacé clic acá.Un instrumento envuelto en mística y modernidadA simple vista, parece un platillo volador o una escultura de diseño futurista. El handpan está compuesto por dos caparazones metálicos cóncavos unidos entre sí, denominados shells. En la parte superior sobresale una zona central plana llamada ding, que emite la nota raíz más grave, rodeada por un círculo de al menos siete áreas tonales afinadas a mano. En la cara inferior descansa una abertura circular conocida como el gu, que actúa como cámara de resonancia acústica y permite modular graves profundos.Bienestar Fest: más de 60 experiencias para activar el cuerpo, divertirse y calmar la menteSus orígenes se remontan a los tambores metálicos o steel drums de Trinidad y Tobago. En 1999, la pareja de luthiers suizos Félix Rohner y Sabina Schärer, creadores de la firma PANart en Berna, diseñó el primer hang, presentado en sociedad durante la feria Musikmesse de Frankfurt en 2000. Durante su primera década, adquirir uno era casi una odisea: había que enviar una carta de motivación para convencer a los constructores, aguardar años en lista de espera, viajar personalmente al taller en Suiza para retirarlo y firmar un compromiso de no reventa.Tras fabricar unas 7000 piezas exclusivas, PANart dejó de construirlas en 2013 ante la sobredemanda. Para entonces, otros artesanos del mundo ya habían descifrado el misterio de moldear y templar el acero para que respondiera armónicamente al toque de los dedos. Al estar el término hang registrado, el movimiento global adoptó nombres como handpan o pantam. Concebido para tocarse con la mano limpia, su lenguaje ha crecido tanto que hoy convive con técnicas mixtas, guantes finos o mazas de fieltro.De un diario personal a la Escuela Argentina de HandpanLa relación de Pablo Crespo con este arte nació de una búsqueda autodidacta y genuina. Hacia 2019 llegó a sus manos su primer handpan, en una época donde casi no existían información ni métodos pedagógicos en español. Para recordar los ejercicios, escalas y melodías que practicaba a diario, creó una cuenta abierta en Instagram bajo el nombre HandpanTips.Bienestar Fest: el festival tendrá una isla sound healing para conectar con los sonidosLa respuesta comunitaria transformó aquel diario personal en un fenómeno espontáneo: comenzaron a llegar mensajes de distintos países agradeciendo el material y solicitando clases formativas. Ese hito impulsó el nacimiento de la Escuela Argentina de Handpan y de una metodología integradora inédita, orientada a derribar barreras de acceso: desde la primera clase, cada estudiante cuenta con la posibilidad de llevarse el instrumento a su hogar para asimilar la técnica y el vínculo íntimo con el sonido sin presiones de compra.En palabras del propio Crespo, este objeto guarda una cualidad difícil de encasillar en definiciones académicas: “El handpan tiene algo más… no se puede explicar en palabras; solo puedo decir que si alguien se siente atraído por él, hace bien tocarlo. Alrededor de este instrumento pasan cosas buenas”.Ese magnetismo es el que cobrará vida en el Bienestar Fest. Quienes participen no necesitarán conocimientos musicales previos: bastará con la curiosidad para acercarse, afinar la escucha y dejar que las manos descubran una vibración serena, profunda y transformadora.

Fuente: La Nación