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Otro mal de ausencias en el tenis argentino, ahora en el equipo femenino de la Billie Jean King Cup
El tenis femenino argentino, con el equipo de la Billie Jean King Cup (ex Fed Cup), lleva años tratando de despegarse de la zona continental y ascender al Grupo Mundial. Con la capitanía de Mercedes Paz, el equipo nacional disputó cinco series de playoffs consecutivas, pero nunca pudo ascender a la elite, el objetivo principal. Con Paola Suárez como conductora desde el inicio de este año, la Argentina superó otra vez la etapa continental y en noviembre tendrá su sexta oportunidad seguida para subir a la categoría más alta. Sin embargo, un masivo y preocupante mal de ausencias (las mejores ocho singlistas y la doblista número 1 del país se bajaron del compromiso) pone en riesgo las chances en la serie frente a Japón, en Tokio, el 21 y 22 del mes próximo. No es la primera vez que los jugadores le dan la espalda a lo colectivo. En febrero pasado, el equipo de Copa Davis viajó a Corea del Sur con cinco debutantes: los mejores siete singlistas de ese momento y dos doblistas “titulares” rechazaron la convocatoria del capitán, Javier Frana, con el argumento de que el viaje a Asia los afectaba para la inminente gira sudamericana sobre polvo de ladrillo. Si bien la historia argentina en la Copa Davis tuvo muchos capítulos de ausencias, lo que ocurrió en febrero, por la cantidad de negativas, fue inédito. El equipo perdió en Busan (3-2) y ya no tuvo chances de pelear por la Ensaladera (en septiembre, en Neuquén, ante el modesto conjunto de Turquía, logró un triunfo que le permitió regresar a los Qualifiers 2027). Ahora, pero entre las mujeres, se da una situación similiar, que deja a Suárez y a Mariano Hood (subcapitán) desprotegidos y en una posición incómoda. Solana Sierra (104°), Julia Riera (141°), Jazmín Ortenzi (150°), Luisina Giovannini (204°), Nadia Podoroska (205°), Lourdes Carlé (240°), Martina Capurro (281°) y Victoria Bosio (303°), además de la doblista Nicole Fossa Huergo (74°), no viajarán a Japón. Algunas se bajaron primero; otras, después de pensarlo más. Pero todas le dijeron que no a la serie. Así, la Argentina competirá en Asia (sobre superficie dura, bajo techo) con cuatro debutantes en la BJK Cup: Justina González Daniele (433°; 20 años), María Florencia Urrutia (454°; 25), Luciana Moyano (545°; 21) y Sol Larraya Guidi (1211°; 18).La serie coincide con la gira sudamericana de torneos WTA 125, donde las argentinas suelen buscar valiosos puntos. “Se están jugando el ingreso a la qualy del Australian Open”, justifican, por lo bajo. Allí nace una de las razones del masivo portazo al equipo de la BJK Cup: la mayoría no está dispuesta a jugar en Asia antes del comienzo del main draw del WTA 125 de Buenos Aires, que es organizado por Martín Jaite, también integrante de la Asociación Argentina de Tenis, como protesorero. Sin embargo, no son las únicas causas de las deserciones. El aspecto económico es otro motivo medular de las respuestas negativas: a diferencia de lo que sucedió en la Copa Davis en Neuquén, donde el evento tuvo un fuerte apoyo económico de las empresas (sobre todo de las petroleras), la serie en Japón genera mucho menos prize money. La Federación Internacional de Tenis le abonará US$ 35.000 al equipo ganador y US$ 25.000 al perdedor, además de otorgarle a la Asociación unos US$ 15.000 por viáticos. Es decir que, en caso de que la Argentina pierda, la AAT embolsará 40.000 dólares: de ese dinero se descontarán los gastos para los pasajes de todo el equipo, las habitaciones de hotel, etcétera. Y, recién allí, el sobrante (una cifra menor) se repartirá entre las jugadoras, que encima no cobrarán ese dinero de inmediato, ya que ese pago suele demorarse varias semanas.La dirigencia de la AAT, conducida por Agustín Calleri y Mariano Zabaleta, no se involucró cuando las bajas de la Copa Davis en Corea del Sur ya eran, prácticamente, un hecho. Le dejaron esa facultad a Frana y al subcapitán Eduardo Schwank, pese a que se corría el riesgo de perder el año deportivo en la competencia (lo que sucedió). No evaluaron seriamente ofrecerles un incentivo económico extra a alguno de los mejores jugadores, como para que en Busan estuviera, al menos, uno de experiencia entre los que debutaban. Ahora, con la BJK Cup, pasó lo mismo: pese a haber logrado una valiosa recaudación en la Copa Davis en Neuquén, la AAT, que asegura estar sólida en el aspecto financiero, no movió su tesorería para estimular económicamente a alguna de las mejores jugadoras para que aceptaran viajar a Japón.Priorizar “las carreras individuales” es algo que sucedió en todas las épocas. Sin embargo, hay otro tema no menor, que va de la mano con el compromiso y las individualidades de este deporte. Más allá de la desgastante lucha por el ranking semanal y los escasos premios económicos que otorgan la Copa Davis y la BJK Cup en comparación con el tour, hay jugadores y jugadoras que parecen haber perdido cierta atracción por representar a su país cada vez que los llaman. Muchas veces, antes de aceptar una convocatoria, hacen una selección larga y minuciosa de los pros y contras, escuchan opiniones en sus entornos, evalúan qué pasaría si... y recién entonces toman una decisión. En este contexto, los capitanes muchas veces se quedan con pocos recursos para convencer a los jugadores; incluso Frana y Suárez, que tuvieron fuertes capítulos como jugadores en competencias colectivas. Hay un prestigio por vestir la camiseta argentina que parece fluctuar según la dificultad del compromiso.Hay jugadores/as que creen que jugar una serie incómoda (como fue la de Corea del Sur y será la de Japón) los puede perjudicar. Hay otros que creen lo contrario. El caso de Thiago Tirante y Marco Trungelliti, dos de los cinco que fueron a Busan, es el ejemplo: después de la Copa Davis lograron lo mejor de sus carreras individuales.Sin Naomi Osaka (19° del mundo) entre las japonesas, la Argentina tenía buenas chances de superar a las asiáticas en el Ariake Colosseum y, finalmente, obtener el tan anhelado ascenso (el equipo nacional actuó en la elite por última vez en febrero de 2015, ante Estados Unidos, en Pilar). Sin embargo, sus posibilidades se redujeron. Japón tiene como mejor singlista a Himeno Sakatsume (115°) y a las doblistas Shuko Aoyama (25° de la especialidad) y Eri Hozumi (62°), entre otras opciones. Por segunda vez en la misma temporada, la faceta colectiva del tenis argentino parece boicotearse.
Fuente: La Nación Deportes