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Morena Beltrán rompió el silencio tras su salida de MasterChef: su frustración y la razón por la que no quiere volver
“Yo siento que la milanesa estaba hermosa. Vos la ves y está divina, doradita”, aseguró Morena Beltrán a LA NACION, todavía convencida de que su último plato en MasterChef Celebrity merecía otra oportunidad. Sin embargo, la milanesa de mondongo fue la preparación que terminó dejándola fuera del reality de Telefe, conducido por Wanda Nara, después de tres semanas de competencia.En la gala de eliminación emitida el pasado lunes, los participantes debieron preparar un plato con mondongo como ingrediente principal. Mientras varios eligieron hacer guisos, Beltrán apostó por unas milanesas acompañadas de puré de papas y huevo frito. Germán Martitegui destacó el punto del puré y del huevo, pero cuestionó la textura de la milanesa, que consideró gomosa. Maru Botana, por su parte, señaló que le faltaba condimento.La definición quedó entre la periodista deportiva y Julieta Nair Calvo, quien también había preparado milanesas de mondongo, aunque acompañadas de puré de coliflor. Finalmente, Damián Betular anunció que Beltrán se convertía en la tercera eliminada del certamen, después de Pachu Peña y Paula Trápani.En diálogo con LA NACION, la periodista deportiva hizo un balance de su paso por el reality, habló de la decisión del jurado y de las dificultades que encontró en la competencia. Además, contó por qué esta experiencia tuvo un significado especial para su familia.“No me voy a poner a hacer un berrinche”—¿Cómo viviste tu eliminación? Durante la despedida parecías estar conteniendo las lágrimas, pero después te soltaste. ¿Te fuiste triste, enojada?—Un poco ya lo procesé y lo digerí porque pasó hace como diez días. Ahora tenés otra mirada cuando lo ves. Como televidente, me emocioné, pero en ese momento estaba tan sorprendida y, al mismo tiempo, la vi bastante triste a Juli Nair, entonces me salió más abrazarla a ella. No lo transité con tristeza. Sí me emocionó y me llenó de orgullo que Juli Poggio haya tenido ganas de hablar en ese momento, también ver a la China emocionada y que hayan bajado todos a despedirme. Siento que eso terminó trascendiendo más que la eliminación en sí.—¿Sentís que te arriesgaste demasiado con el plato? ¿Hubieras hecho algo distinto?—No, yo ya iba convencida de que, si me tocaba mondongo, iba a hacer milanesas porque quería hacer algo diferente. Sentía que todos iban a hacer guiso. Como uno tiene tan familiarizada la milanesa, no sentí que estuviera arriesgando demasiado. Yo siento que la milanesa estaba hermosa. Vos la ves y está divina, re doradita. Si la dejaba más tiempo en la fritura, se me iba a quemar todo el pan rallado. Hice los pasos como los tenía que hacer, pero evidentemente el mondongo tenía una complejidad extra. Me hubiera gustado que, cuando pasó Betular, me hubiera dado algún consejo sobre cómo resolver lo más complejo, que era la milanesa. Quizás, de haber tenido algún tip, eso no me hubiera hundido tanto el plato. Porque, aparte, cuando escuchaba la devolución, no sentía que fuera una de despedida. Elogiaron todo, me dijeron que el punto de la milanesa no estaba bien, pero, viendo las críticas a otros platos, no me imaginé que el mío iba a estar tan mal.—¿Y cómo te quedaste con la devolución del jurado? ¿Sentís que merecías seguir? —Mirá, si algo me enseñó mi papá en la vida es que hay que respetar las jerarquías y yo no me voy a poner a hacer un berrinche por haber sido eliminada de la competencia. Respeto la devolución del jurado porque ellos son los expertos. Después, Germán o Betular, no me acuerdo, dijeron que todos habían cocinado bien y que había tenido mala suerte por eso. Pero, al mismo tiempo, siento que yo también cociné bien. Entonces es fino el límite. Obviamente, en el momento te angustiás, te frustrás, sentís que tenías para más. Yo recién estaba terminando de descubrirme en la cocina. Más allá de que tomé clases, recién iban tres semanas y me quedaba mucho por recorrer. Recién empezaba a sentirme más cómoda con el dominio del tiempo, los recursos que tenía a disposición y más canchera para desenvolverme.—Paula Trápani, después de quedar eliminada, dijo que se había sentido abandonada por el jurado y planteó que algunos participantes tenían más atractivo para el show por su perfil mediático. ¿Vos también sentiste que había favoritismos o diferencias en el trato?—Yo siento que pueden tener más conexión con algunos participantes, lógicamente, porque tienen vínculos previos o porque conectan desde otro lugar. No me sentía abandonada en general. Después, eso de los personajes del reality lo entiendo perfectamente, pero yo confío mucho en mí misma y en lo que soy. Si hubiera tenido que hacer algo diferente para poder dar show, prefiero quedarme afuera.—También dijiste que no habías terminado de adaptarte al formato del reality. ¿Qué fue lo que más te costó: la cocina, la presión o tener que estar todo el tiempo en personaje?—Eso, sentir que acá hay personajes a otro nivel, que se prende una cámara y tienen una facilidad impresionante para dar show. Pero, para mí, uno es como es. Por ahí me costó tener esa velocidad que te pide el reality, de ir a 220. A eso iba cuando decía que me tenía que adaptar, pero no me recrimino nada. Algunos dirán que es falta de ambición. Yo realmente agarré esto porque lo quería disfrutar, quería conectar con mi familia, con mis abuelas. Ya somos todos más grandes; yo tengo mi vida, mi casa y empiezo a armar mi propia familia, pero de repente era juntarme con mi vieja, que viniera cuatro o cinco horas a casa, y con mi abuela lo mismo. Se armó un plan alrededor de eso que me regaló recuerdos. Realmente lo disfruté.—¿Y cómo reaccionó tu familia a tu participación a este programa? —Súper bien. Están recontentos de que me haya animado. Obviamente, un poco buscan otra explicación, algún motivo por el que me hayan sacado. Pero los entiendo desde el dolor y el amor de no querer ver a una hija o una nieta irse de un lugar donde la ven bien. Ya se les va a pasar. Los argentinos tenemos eso de querer buscar explicaciones y de que nos cueste aceptar la derrota.El spoiler y la posibilidad de volver—Una semana antes de tu eliminación, al Pollo Vignolo se le escapó en vivo que habías quedado afuera. ¿Cómo lo viviste?—Al Pollo se le escapó. Como el programa es grabado y hay dos semanas de anticipación respecto de lo que pasa, yo volví a trabajar todos los días y, obviamente, al Pollo le conté lo que había pasado. No es que sea mi jefe, pero es el líder de mi programa, la cabeza del grupo. Él no sigue el día a día de MasterChef y entonces pensó que ya me habían eliminado. En ese momento me sorprendí, pero ya estaba hecho. Tampoco podía decir algo absolutamente contrario porque era muy notorio que se le había escapado. Entonces lidié lo mejor que pude con la situación. Él claramente no lo hizo con mala intención, ni mucho menos. De hecho, siempre me tiró para adelante. Cuando le conté que me había salido esta posibilidad de hacer MasterChef y que iba a tener que faltar mucho al programa, me apoyó. Él me dio la posibilidad, siendo mujer, de estar en un programa icónico del fútbol argentino como 90 minutos de fútbol. Yo sé que el Pollo me quiere y que no lo hizo con mala intención. Todo lo contrario, creo que le jugó una mala pasada sentir que me habían eliminado rápido y que había sido una injusticia. Fue un poco querer saltar por mí.—Dijiste que no tenías muchas ganas de volver al repechaje. ¿Fue una reacción del momento o realmente descartás regresar?—Es que es difícil, porque el calendario del fútbol es muy complicado. El único momento que tenés para descansar es a fines de diciembre y principios de enero. Entonces, si el repechaje es en ese momento, no me voy a subir con todas las expectativas a hacerlo porque es el único momento que tengo para descansar y lo quiero aprovechar. Yo sabía, cuando agarré este desafío, que después de un Mundial, de estar 60 días afuera de casa y de laburar un montonazo, en diciembre necesitaba descansar, parar un poco. No lo veo.—¿Sentís que MasterChef te permitió mostrarte de una manera distinta de la que conocemos del periodismo deportivo? —Creo que eso lo dirá la gente. No quiero hablar de mí misma; prefiero que los demás saquen sus conclusiones, pero creo que hay un marco de calidez, de cercanía, de compañerismo y de espontaneidad que se ve ahí. No solo estás haciendo grupo, sino que vivís situaciones límite. Entonces creo que todo eso colabora para que se vea una persona genuina y diferente de la que solamente va a un programa a opinar de fútbol, a hablar de una temática que no es tan personal.—Durante tu despedida te emocionaste especialmente con las palabras de tus compañeros. ¿Cómo fue la relación que construiste con ellos?—Siento que pegué mucha onda con todos. En particular con la Chinita Ansa, Juli Poggio, Martita Fort y Juli Nair Calvo. Con ellas cuatro tuve más cercanía. A Pablito Migliore ya lo conocía por el fútbol y con Luck Ra también, la mejor. Es como hablar con un familiar que vive lejos porque pasás tanto tiempo con esas personas que, de repente, te sacan de tu día a día y se siente así. Para mí, el orgullo más grande es sentir que el grupo te adoptó, que te llevás el cariño de los demás y que sienten un poco tu derrota como personal. —Entonces, ¿cómo te sentís hoy? ¿Te quedaste conforme con la experiencia?—Estoy frustrada por haberme ido rápido, pero no se lo adjudico a nadie más que a mí. Y estoy contenta por haber aceptado el desafío de MasterChef. Para mi día a día era complejo y, aun así, me animé; valió la pena hacer algo que me sacara de mi zona de confort. Estoy realmente contenta por el grupo de amigos y por haber podido homenajear a mis abuelas.
Fuente: La Nación