Economía
Pandanés: la Justicia frenó la quiebra y abrió un proceso para buscar nuevos dueños
La crisis de Pandanés, la cadena argentina de panaderías que cerró sus 25 sucursales y desvinculó a unos 150 empleados, sumó un nuevo capítulo judicial. Después de que la empresa solicitara su propia quiebra, la Justicia rechazó el pedido y abrió un proceso para encontrar interesados en adquirir la compañía y evitar su liquidación.La decisión fue adoptada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 15, a cargo del juez subrogante Pablo Frick, en el marco del concurso preventivo de Pandanés. El tribunal dispuso la apertura de un registro para que acreedores, una eventual cooperativa de trabajadores y otros terceros interesados puedan inscribirse y presentar propuestas de acuerdo preventivo.Crisis textil. Uno de los empresarios más conocidos del país entró en concurso preventivoLa medida, dictada el 9 de octubre, se encuadra en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras y habilita el mecanismo conocido como cramdown o salvataje empresario. El procedimiento busca que un interesado pueda formular una propuesta a los acreedores y, eventualmente, adquirir las participaciones societarias de la compañía.Las persianas cerradas de uno de los localesSegún el edicto judicial, los interesados deberán inscribirse en el expediente mediante una presentación digital y acreditar el depósito de $200.000 para afrontar los gastos de publicación de los avisos. El registro tendrá un plazo de cinco días, cuyo cómputo comenzará a partir de la publicación del último edicto en el Boletín Oficial. Por ahora, la apertura del registro no implica que haya un comprador confirmado ni garantiza la continuidad de la actividad comercial.De la expansión al cierrePandanés nació en 2016 con la premisa de transformar la elaboración del pan en la Argentina a través de procesos artesanales con masa madre, sin conservantes ni aditivos. Su fundadora, la emprendedora de origen danés Lise Lundme Funch, comenzó el proyecto alquilando la cocina de un hostel para elaborar las primeras piezas que distribuía en pequeños comercios porteños.Con la incorporación de su coterráneo Klaus Riskaer Pedersen (cuya participación pasó posteriormente a la firma Pan Danés en Dinamarca), la marca se consolidó rápidamente en el segmento de panadería gourmet.Levantó US$5,4 millones. La fintech argentina que atrajo a inversores de Vercel, SpaceX y Dropbox y busca multiplicar por 10 su negocioHacia fines de 2021, la empresa ya contaba con ocho locales operativos. Ante la creciente demanda de alimentación saludable y en un contexto de alquileres que catalogaron como “accesibles”, la firma encaró una agresiva apuesta de escalamiento: mudó su producción a una planta industrial de 1778 metros cuadrados ubicada en el barrio porteño de Barracas, diseñada con capacidad instalada para abastecer hasta 50 sucursales propias.Sin embargo, en la segunda mitad de 2023 el rumbo de la empresa cambió. En su presentación judicial, desde la empresa atribuyeron el deterioro de su situación a la caída del consumo, el incremento de los costos y el peso de una estructura que había quedado sobredimensionada frente al retroceso de las ventas. El punto de inflexión en la tesorería ocurrió el 15 de octubre de 2025, fecha en que se registró el primer cheque rebotado por $3,8 millones emitido a favor del proveedor Lácteos Don Victorino. A partir de allí, la imposibilidad de cubrir los compromisos bancarios recurrentes desencadenó una cesación de pagos irreversible.En noviembre de 2025, la gerencia de Pandanés solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores, con el objetivo de reorganizar sus pasivos y buscar una salida que le permitiera sostener el negocio. Según los argumentos expuestos, el consumo de sus productos había caído más de un 50% respecto de sus volúmenes históricos. Al momento del corte contable presentado en la Justicia, la sociedad declaró un pasivo total de $1218 millones.Sin embargo, transcurrido casi un año del proceso concursal, desde la compañía cerraron sus 25 locales y solicitaron su propia quiebra. En la firma señalaron que intentaron implementar medidas para revertir la situación (la reducción de costos, la renegociación de alquileres, el cambio de proveedores y la reorganización operativa), aunque no alcanzaron para superar la crisis.“La conjunción de los factores señalados provocó un progresivo e irreversible deterioro de los márgenes y del flujo de fondos de la sociedad, privándola de toda posibilidad de sostener una propuesta de acuerdo preventivo que pudiera ser efectivamente cumplida y, a la vez, de continuar atendiendo las obligaciones que demanda su giro ordinario. Por todo ello, entiendo que no existe a la fecha otra alternativa que peticionar la propia quiebra”, expusieron desde la empresa ante el pedido.
Fuente: La Nación