Sunday Rose, la hija de Nicole Kidman, se abre paso en la moda y sueña con un futuro en el cine

Sunday Rose Kidman-Urban tenía 14 años cuando empezó a insistirle a Nicole Kidman, su mamá, que la dejara convertirse en modelo. La actriz, una de las más célebres estrellas de Hollywood, le puso una sola condición: esperar hasta tener 16. Cumplido ese plazo, la adolescente debutó como encargada de abrir un desfile de Miu Miu. Hoy, ya con 18 y mientras cursa su último año de secundaria, divide sus días entre el estudio y el modelaje, y sueña con un futuro en el cine detrás de cámara. View this post on Instagram “Desde que tenía 14 años y apenas había descubierto en qué consistía, no dejaba de hablarle del tema a mi mamá”, recordó en una entrevista con Vogue Alemania, cuya edición de noviembre protagoniza con su primera portada. Para la producción, viajó a Maine junto a otras dos modelos y participó de una excursión de observación de aves. “¡Fue muy divertido! Nunca había estado en esa zona y tampoco había conocido a un ornitólogo”, contó.Un debut entre grandes nombresSu primera experiencia profesional fue el 1° de octubre de 2024, cuando abrió la presentación de la colección primavera-verano 2025 de Miu Miu. Después de ella desfilaron figuras como Alexa Chung, Hilary Swank y Willem Dafoe. Aunque llevaba tiempo esperando esa oportunidad, el trabajo la sorprendió. “Recuerdo que llegué pensando que sabía muchísimo sobre el modelaje, pero en realidad no sabía nada. Hay tanto trabajo detrás de un desfile, tantas personas, tanta organización... Es una locura. ¡Y resulta muy inspirador ver todo eso!”, explicó. Desde entonces, trabajó para Dior, Calvin Klein y Omega.Hija también del músico Keith Urban, Sunday reconoce las oportunidades que le dio crecer en una familia famosa. “Soy muy consciente de que se me ofrecen posibilidades que no todo el mundo tiene, y estoy muy agradecida de poder aprovecharlas. Por eso, cuando trabajo, me aseguro de dar siempre lo mejor, de no llegar nunca con una actitud negativa, por cansada que esté o por mucho desfase horario que tenga, y de tratar a todos con respeto”, aseguró. Según explicó, esos valores los aprendió de su mamá.De las pasarelas al aulaEntre viajes y compromisos profesionales, la joven mantiene el centro de su vida en Nashville, donde cursa el último año de la secundaria y prepara sus solicitudes de ingreso a la universidad. “Sinceramente, siento que fue ayer cuando empecé la escuela. Muchos no ven la hora de ir a la universidad, pero yo quisiera tomarlo con calma y disfrutar de verdad este último año, ¡sobre todo con mis amigos!”, explicó.Esa rutina también la ayuda a encontrar un equilibrio. “Curiosamente, creo que la escuela es lo que más me mantiene con los pies en la tierra dentro del modelaje. Cuando empecé, no sabía muy bien cómo manejar el contraste entre esos dos mundos”, reconoció. Con el tiempo, aprendió a disfrutar de los viajes y a valorar el regreso a sus clases.Para sostener ambas actividades, tuvo que cambiar algunos hábitos. “Antes dejaba mucho las cosas para después, pero entendí que, como alumna que falta seguido y tiene que combinar el trabajo con la escuela, necesito organizarme mejor y entregar las tareas a tiempo”, contó.El cine y un sueño en ParísAunque su carrera en la moda crece, Sunday quiere dedicarse al cine. “Siempre me interesó mucho hacer películas y, especialmente, dirigir”, explicó. Esa curiosidad apareció durante las visitas a los rodajes de su madre: “Cuando mi hermana o mis amigos me acompañaban, ellos se sentaban y miraban otras cosas, mientras yo me quedaba observando el monitor porque el trabajo me fascinaba”.También comparte con Kidman el interés por la ropa. “¡Le saco cosas del placard todo el tiempo! Siempre fue muy generosa con eso y se lo agradezco mucho, porque la mitad de mi guardarropa ya está compuesto por prendas suyas”, dijo entre risas.Al imaginar su futuro, Sunday Rose también habló de sus incertidumbres. “Tengo algunas ideas de dónde me gustaría estar, quizá como cineasta en París, pero nunca se sabe”. También compartió su principal temor. “Me inquieta no saber qué va a pasar con mis amistades. Después de este año, todos vamos a seguir nuestros propios caminos. Creo que esa es mi mayor preocupación ahora”.

Fuente: La Nación