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Boca va por cinco títulos en 59 días: el valor del gol de Paredes, las rachas por cortar y un cierre de año sin respiro
RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Un gol puede cambiar muchas cosas. A veces, incluso, un año entero. Cuando Leandro Paredes sacó el derechazo que se le escapó a Léo Jardim a los 43 minutos del segundo tiempo, Boca no solo terminó de dar vuelta una serie que por entonces se encaminaba a los penales. También abrió un escenario que hasta hace poco parecía muy lejano: en los próximos 59 días puede ganar cinco títulos. Y, en el medio, tendrá además un clásico contra River.No todos esos caminos están igual de cerca. Boca ya tiene asegurada la final de la Copa Sudamericana, el 21 de noviembre, en Barranquilla, posiblemente ante Atlético Mineiro, que ganó 3-0 la ida frente a Montevideo City Torque y este miércoles jugará la revancha. Está además en las semifinales de la Copa Argentina, donde se enfrentará con Banfield y, si avanza, definirá el título contra el vencedor de Atlético Tucumán-Platense. Todavía pelea el Clausura y también comparte con Argentinos Juniors el primer puesto de la tabla anual, que desde este año consagra al Campeón de Liga. Y si además se queda con el Clausura, el 19 de diciembre jugará el Trofeo de Campeones contra Belgrano, ganador del Apertura.Una vuelta olímpica cada 12 días, si consiguiera ganarlos todos.El fútbol argentino actual permite algo que antes era imposible: llegar al final del año peleando por varios títulos al mismo tiempo. La cantidad de competencias y trofeos que reparte la AFA abrió la posibilidad de que un equipo llegue al final de una temporada luchando en simultáneo en distintos frentes. Pero Boca es el único que puede quedarse con todo, y no sólo por el calendario: también porque hoy tiene argumentos futbolísticos para sostener esa ilusión.Hace mucho que Boca no sale campeón. Su último título oficial fue la Supercopa Argentina 2022, jugada el 1° de marzo de 2023, cuando goleó 3-0 a Patronato en Santiago del Estero. Ya pasaron más de tres años y medio. Y para encontrar su último campeonato local hay que retroceder todavía un poco más: la Liga Profesional de 2022.En el plano internacional, la espera es mucho más larga: Boca no gana un trofeo desde hace 18 años, desde la Recopa Sudamericana de 2008. En el medio perdió finales, sufrió eliminaciones dolorosas y pasaron 17 técnicos en 15 ciclos distintos, con Miguel Ángel Russo y Rodolfo Arruabarrena en dos etapas cada uno, sin volver a ganar un título continental.La más dolorosa de esas frustraciones recientes ocurrió precisamente en este estadio, el Maracaná, en la final de la Libertadores de 2023 contra Fluminense.Hasta los últimos minutos del martes, de todos modos, la historia podía haber terminado de una manera muy distinta. Boca había llegado a Río obligado a levantar el 0-1 de la Bombonera. Jugó un primer tiempo de enorme autoridad y llegó a tener la serie bajo control. Vasco descontó, se puso otra vez a tiro y la serie se encaminó a los penales.El gol de Paredes modificó todo lo que tenía por delante. Cambió el semblante del capitán, que pasó de la preocupación a la emoción. Cambió el ánimo de un equipo que pasó de sufrir una serie que se le había puesto cuesta arriba a festejar una clasificación histórica y recuperar la confianza de que todo es posible. “Contento por llegar a la final, pero todavía no ganamos nada”, advirtió Paredes, que también destacó a Rodolfo Arruabarrena, el técnico que tomó a un Boca lleno de dudas y lo llevó a instancias decisivas en cada torneo: “Nos dio el plus que necesitábamos para competir en todos los frentes”.La derrota 0-1 frente a Vasco en la Bombonera había cortado una serie de 17 partidos sin perder. Fue la única caída de Boca en sus últimos 19 encuentros. Y esa regularidad también explica por qué hoy se siente en condiciones de pelear por todo.Boca juega cada vez con más seguridad y encuentra respuestas en casi todos los sectores. Puede arreglarse sin Paredes desde el arranque, tiene gol con Miguel Merentiel o Enner Valencia y también sumó la pelota parada como un arma importante. Lautaro Blanco y Milton Delgado pasan por un gran momento, mientras juveniles como Facundo Herrera y Leonel Flores se ganaron un lugar y hoy son dos piezas clave. Y, por encima de los nombres, sostiene un rendimiento parejo en casi todos los puestos, aun cuando Arruabarrena toca el equipo.El técnico también buscó ponerle un freno a la euforia después de la clasificación: “Debemos tratar de tener los pies en la tierra, ser humildes y saber que estamos cerca, pero a la vez lejos. Si nos confiamos, no vamos a sacar los resultados que queremos. Hemos podido cumplir el primer objetivo, que era llegar a la final, pero no hemos logrado nada”.Miguel Merentiel fue por el mismo camino. “Todavía falta mucho. Disfrutaremos unas horas y nos enfocaremos en el domingo, que hay un clásico”, dijo en referencia al partido contra Independiente, en Avellaneda.Después llegará River, el 1° de noviembre en la Bombonera, y más tarde Defensa y Justicia, también como local, en el cierre del Clausura, donde además puede terminar como campeón de la tabla anual. El 14 de noviembre jugará en Mendoza la semifinal de la Copa Argentina contra Banfield y, si avanza, tendrá una eventual final el 2 de diciembre. Antes, el 21 de noviembre, disputará la final de la Sudamericana en Barranquilla. Si además gana el Clausura, definirá ese torneo en La Plata y el 19 de diciembre jugará en Córdoba el Trofeo de Campeones.El desafío también será físico. Boca entrará en una seguidilla con poco margen para recuperarse, con viajes y partidos decisivos casi todas las semanas, por lo que es probable que Arruabarrena deba rotar algunos apellidos en partidos específicos, como puede suceder este fin de semana en el Libertadores de América.Antes de la revancha con Vasco, desde el cuerpo técnico repetían una frase para referirse a la situación de Paredes: “Hoy no se termina el año”. Lo cuidaron y, gracias a su gol, ahora ese año puede tener un final mucho más grande de lo que Boca imaginaba.
Fuente: La Nación Deportes