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El río Paraná rompió las defensas de una importante ciudad turística e inundó tres barrios
PASO DE LA PATRIA.― Cada tanto, una creciente del Paraná, como la que empuja ahora el fenómeno de El Niño, deja en claro quién manda en el Litoral. En Paso de la Patria, una localidad ribereña ubicada a unos 40 kilómetros de la capital correntina, las defensas cedieron y el agua avanzó sobre la zona urbana, donde, junto al río, se levantaron complejos turísticos que viven de los pescadores deportivos que llegan de todo el país en busca del dorado.La rotura se produjo el lunes, poco antes de las 22, cuando el hidrómetro del puerto local marcaba 7,63 metros. Desde entonces la situación se volvió crítica. El agua ganó terreno y dejó anegados los barrios Don Julián, La Isla y Pescadores, los más afectados. Aníbal González, que trabaja en un comercio del centro, contó que esa noche se vivieron momentos difíciles. Aunque la gente convive con el río, cuando el agua pasó la defensa, muchos vecinos entraron en pánico. “No se sabía hasta dónde podía llegar”, dijo González en la costanera, adonde, como tantos otros, va a mirar el río para intentar adivinar qué viene.La presión del Paraná obligó al municipio a levantar una nueva barrera de contención, que parece inútil. El agua cubrió el anfiteatro Pinín Palma, una estructura de cemento de la que solo asoma la última fila de gradas. Los juegos infantiles también quedaron debajo del nivel del río, que en esta zona parece un mar. La Isla de los Pájaros, un islote frente a la costa, casi no se ve: hace dos días que el río la tapó.Tres camiones descargaban tierra en una calle del sur para reforzar ese sector de la defensa. A unos metros, Mabel Ortiz, de 54 años, dudaba que “esa cantidad de tierra pudiera detener el avance del agua”. “Ya es tarde. Cuando viene la creciente no se la puede parar. Esta es como la del 83. En esa época esta zona quedó bajo el agua, y ahora dicen que esta va a ser peor”, dijo.En el extremo sur del pueblo, a dos cuadras del casino, una defensa precaria de tierra contiene el agua. Nadie cree que aguante mucho: se estima que el río la superará el miércoles. Una cuadrilla de la empresa de energía DPEC trabajaba el martes por la tarde para cortar la luz en las casas y evitar accidentes; el cableado precario hacía más peligrosa la situación. Los comercios cercanos a la ribera apilan bolsas de arena en las puertas. Saben que es apenas un paliativo frente a la crudeza de El Niño.Una obra que nunca se completóLa fragilidad de las defensas no es una sorpresa. El intendente Oscar “Chino” García recordó en los últimos días que el plan integral de obras diseñado tras la histórica creciente de 1998 nunca se completó, y que un proyecto de 2015 también quedó inconcluso. El municipio pidió a la provincia que reparara compuertas, instalara sistemas de bombeo y mejorara los desagües pluviales. El pueblo tiene, además, un flanco débil: el agua no solo entra desde el Paraná, sino también por un arroyo que desemboca en el río y avanza hacia el sur, lo que convierte a la localidad prácticamente en una isla.Como nunca ocurre en esta época, las guarderías náuticas están repletas de lanchas. Nadie sale a pescar: no es momento con este caudal y casi nadie llega al pueblo en busca de dorados. “La pesca es la principal actividad de la zona y con este parate vamos a quedar mal parados”, dijo Román Segovia, guía de una de las cabañas más conocidas.Los pobladores se acercan a la costa en busca de una certeza que no llega: que el agua no avance. Los chicos que salen de la escuela N° 975 “Baltazar María Gutiérrez”, que sigue dictando clases, caminan hasta el anfiteatro para ver cómo quedó todo bajo el agua marrón del Paraná: las gradas, los bancos, los juegos que estaban a metros de la playa.La preocupación alcanza a la temporada turística. La Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos reúne a 144 socios y concentra entre 2000 y 2500 camas entre hoteles y casas de alquiler. Viviana Glibota, vecina y propietaria de alojamientos, describió un clima de angustia tras el colapso de la defensa y advirtió sobre el riesgo de nuevas lluvias. Aclaró que las inversiones son privadas y que la inundación golpea no solo a los alojamientos, sino también a los comercios, a los trabajadores y a las familias que dependen del turismo. “Hay que ver un perjuicio doble”, planteó, en referencia a las áreas urbanas anegadas y a las pérdidas económicas. Recordó que en 2023 el río llegó a 7,44 metros y que, pese al impacto inicial, bajó en unos 15 días y permitió una buena temporada. Esta vez, esa marca ya quedó atrás.650 personas dejaron sus casasPaso de la Patria es una postal de lo que ocurre en toda la ribera correntina. Frente a la capital provincial, el Paraná llegó a 7,07 metros, superando los 7 que activan el protocolo de evacuación, y el agua ya entró en viviendas del barrio Anahí, en el norte de la ciudad. Itatí, Paso de la Patria y Puerto Ituzaingó también superaron sus cotas de evacuación. Según las estimaciones oficiales, unas 650 personas debieron dejar sus casas en la provincia, entre evacuados y autoevacuados; solo en Itatí, casi 200 fueron trasladadas a centros de evacuación. La crecida ya se cobró dos vidas: dos peones rurales murieron en la isla Ibirapitá, cerca de Bella Vista, mientras trasladaban ganado hacia tierra firme.En la ciudad de Corrientes, el municipio restringió el acceso a Punta San Sebastián, un tramo tradicional de la costanera, por la cercanía del agua a las defensas. Más al sur, en Goya, el río llegó a 5,48 metros, por encima de la alerta de 5,20, y ya cubrió el paseo inferior de la costanera; Empedrado había declarado la emergencia hídrica días atrás. Río arriba, en Misiones, Libertad, Libertador y Santa Ana siguen con familias evacuadas, aunque allí el Paraná ya está estacionado o en descenso. Y del otro lado de la frontera, en Paraguay, la crecida afecta a unas 2000 personas.Del otro lado del río, el gobierno de Chaco emitió una alerta roja para las localidades ubicadas fuera de las defensas y reforzó los traslados preventivos en Resistencia y en la ribera. La Agencia Federal de Emergencias desplegó a Gendarmería y Prefectura en las zonas afectadas, y Corrientes aguarda un buque logístico de la Armada que permanecerá en el puerto de la capital mientras dure la emergencia.Cuándo empezará a bajar el ríoLa pregunta que todos se hacen en la costanera es cuándo empezará a bajar el río. Las proyecciones del gobierno provincial y de Defensa Civil ubicaban el pico en Paso de la Patria para ayer, entre los 7,40 y 7,50 metros, una marca que el Paraná ya superó. El director de Defensa Civil de Corrientes, Bruno Lovison, dijo que el río está estacionado hasta Itatí y que hay una tendencia a que mejore en la capital y en los puertos de aguas abajo. Pero advirtió que todo depende de las lluvias: los pronósticos prevén acumulados de entre 200 y 230 milímetros en una semana en sectores de Brasil, que podrían generar “una nueva onda de crecida”. A eso se suma la alerta del Servicio Meteorológico Nacional por tormentas en Corrientes, con acumulados de entre 40 y 80 milímetros y ráfagas de hasta 90 kilómetros por hora.El hidrólogo Juan Borús, del Instituto Nacional del Agua (INA), explicó que esas lluvias no necesariamente elevarían el pico, pero sí podrían prolongar el período de aguas altas. Aguas abajo, lo peor todavía no llegó: en Goya el pico se espera entre el 22 y el 27 de octubre, con más de seis metros, y el INA proyecta que la onda alcanzará la ciudad de Paraná hacia el 27, con Santa Fe cerca del nivel de alerta en los últimos días del mes. En Yacyretá advierten que no será un episodio corto: El Niño sigue intensificándose y se prolongaría hasta febrero.
Fuente: La Nación