Boca, a la final de la Copa Sudamericana: recuperó su vieja mística y volvió a escribir una noche eterna en el Maracaná

RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Allá arriba, en ese rinconcito azul y amarillo que sobresale en medio de un Maracaná copado por 70.000 hinchas de Vasco, los 4000 de Boca festejan y se abrazan como en los viejos tiempos. Saltan, cantan y descargan toda la tensión de una noche inolvidable. El equipo acaba de meterse otra vez en una final continental. En este caso, en la definición de la Copa Sudamericana. Y lo consiguió en una de esas noches que quedan para siempre.Boca sufrió hasta el final, pero cuando el partido parecía pedir un héroe apareció Leandro Paredes. El capitán, que había entrado en el segundo tiempo, sacó un remate desde afuera del área, encontró la complicidad de Léo Jardim y terminó inclinando una serie que parecía destinada a los penales. Porque para ganar partidos así también hace falta eso: carácter, jerarquía y, por qué no, un poco de suerte.No es un título. Tampoco es la Libertadores. Pero es Boca nuevamente en una definición, después de una noche de esas que explican buena parte de su historia copera. Y justo en el mismo estadio en el que se le escapó la Libertadores de 2023, donde apenas había podido ganar una vez y al que esta vez llegó contra las cuerdas, obligado a remontar el 0-1 sufrido en la Bombonera.Se fue con una de esas victorias que agrandan todavía más esa leyenda. Una clasificación trabajada, sufrida, acaso impensada por momentos, pero también cargada de ese componente emocional que tantas veces acompañó a Boca en sus grandes noches.La fiesta seguirá en las playas de Copacabana, en los bares de Barra da Tijuca y en distintos puntos de una ciudad que, por unas horas, volverá a hablar de Boca.El 21 de noviembre, Boca irá a Barranquilla en busca de la consagración de la Copa Sudamericana. Del otro lado podría aparecer Atlético Mineiro, que goleó 3-0 a City Torque y este miércoles definirá la serie en Uruguay. La final caerá en medio de la definición del Clausura y de la Copa Argentina. Ya habrá tiempo para hacer cuentas, administrar piernas y mirar el calendario. Esta noche, nada de eso importa demasiado. Boca vino a Río con una misión y la cumplió. Sobrevivió a una serie que había empezado torcida y le avisó al continente que está de regreso. De la mano de Rodolfo Arruabarrena, después de tantos golpes y tantas frustraciones, volvió a sentirse a Boca.Boca tardó muy poco en hacer lo que había ido a buscar. Necesitaba un gol que igualara la serie y bajara un poco el ruido de un Maracaná que rugía como en una final. Vasco había preparado un recibimiento con banderas, mosaicos y un cotillón imponente, pero Boca no había viajado a Brasil para ser parte del decorado. Salió bien arriba, movió rápido la pelota y buscó desde el inicio a Sebastián Villa y Leonel Flores, dos puntas lanzados mientras el equipo brasileño todavía intentaba acomodarse.El gol llegó de pelota parada. Lautaro Blanco tiró el córner y Lautaro Di Lollo apareció en el área para ganarle de arriba a Santiago Sosa y vencer a Léo Jardim. El grito de los hinchas de Boca tardó unos segundos en bajar desde lo alto del estadio y se escuchó fuerte. Fue también un mensaje: Boca no había ido solamente a empatar la serie. Quería ganar el partido.El 1-0 cambió todo. Vasco quedó obligado a salir y el partido se abrió de golpe. Los dos tenían motivos para mirar el arco de enfrente y durante varios minutos jugaron como si el mediocampo no existiera. Rodolfo Arruabarrena y Pedro Emanuel pedían calma desde afuera, pero adentro no había tiempo para respirar. Boca atacaba con espacios. Vasco respondía. Y el Maracaná, que había empezado a puro grito, empezó a jugar también su propio partido.Después de un par de avisos por lado, los dos entendieron que había que bajar el ritmo. Milton Delgado empezó a seguir más de cerca a Alan Lescano, Miguel Merentiel tapó mejor la salida de Santiago Sosa y Boca empezó a manejar los tiempos con más inteligencia. Vasco, en cambio, comenzó a apurarse y también a quedar más expuesto.Así llegaron las mejores chances de Boca: Villa primero, con un remate que tapó Léo Jardim, y Merentiel después, tras una asistencia del colombiano que lo dejó con espacio y tiempo para definir.El buen primer tiempo de Boca hizo olvidar rápido la ausencia de Leandro Paredes, que ingresó, llamativamente, justo en el momento más caliente del partido, cuando Vasco apuraba con el buen ingreso de Brenner Marlos y Marino Hinestroza. El capitán, que jugó con apenas 11 días de recuperación de un desgarro, se paró casi como líbero y Boca perdió así un hombre en el medio, una señal que también invitó a Vasco a venirse.Justo antes del cooling break, que podía servirle a Boca para acomodar las piezas, llegó el descuento de José Luis Rodríguez, que encontró una pelota suelta en el área y sacó un latigazo cruzado. A partir de ahí, casi todo fue de Vasco. Pero Boca aún no había usado su milagro. Y lo encontró en el cierre, con ese disparo de Paredes desde 25 metros que Léo Jardim terminó metiendo en su propio arco.Resistiendo, aguantando y encontrando la forma de torcer la historia cuando todo parecía escrito: a lo Boca.Lo mejor de Vasco da Gama vs. Boca

Fuente: La Nación Deportes