General
Piezas invaluables de Borges ingresan en la bóveda del Cervantes en Madrid, mientras la ciudad rinde homenaje al escritor
MADRID.— “Ha llegado el día”, dijo Mariana Kodama segundos antes del inicio del homenaje en el Instituto Cervantes, en la bóveda de este edificio denominada Caja de las Letras, que desde hoy alberga piezas invaluables que pertenecieron a Jorge Luis Borges y a quien fuera su pareja, difusora de su memoria, obra y pensamiento. “Ha llegado el día”, repitió en eco Luis García Montero, anfitrión del acto y director de la institución. Este es uno de los tres eventos, junto a un recital y a una exposición, con los que Madrid rinde homenaje al autor de El Aleph, a cuarenta años de su fallecimiento. En el marco del programa Buenos Aires en Madrid, la capital española celebra el arte porteño y, en esta edición, Borges es el epicentro. A modo de preludio, ayer, en Casa de América, se presentó un concierto de piano a cargo de Pablo Citarella. Con música en vivo como telón de fondo, a continuación los actores españoles Imanol Arias y la actriz Ana Arias leyeron un fragmento de “El Aleph”. Para finalizar, Romina Balestrino interpretó tangos y concluyó con “Sur”, el clásico de Aníbal Troilo y Homero Manzi. En las instalaciones de este edificio, que antiguamente fue un banco, se albergan tesoros de autores y artistas de la lengua castellana. La Fundación Internacional Jorge Luis Borges, el Instituto Cervantes y el ministerio porteño impulsaron ahora este nuevo ingreso. “Borges construyó una obra de una originalidad y una profundidad excepcionales, capaz de dialogar con las grandes tradiciones literarias y filosóficas del mundo, sin perder nunca su estrecha relación con Buenos Aires, con sus calles, sus barrios y sus personajes”, comenzó García Montero. A continuación, le dedicó unas palabras a Kodama: “Este homenaje estaría incompleto sin reconocer también la figura de María Kodama, cuya vida estuvo profundamente vinculada a Borges y que desarrolló además una importante labor intelectual y cultural propia, escritora, traductora, profesora de literatura. Recordar hoy a Borges y a Kodama juntos supone por tanto reconocer también una historia de complicidad intelectual, de amor por los libros y de compromiso con la literatura”.Piezas del legado de Borges, en la caja número 1618, y la de Kodama, en la 1628, fueron trasladadas desde Buenos Aires a Madrid. Las sobrinas de Kodama, Mariana y María Victoria, detallaron los objetos que seleccionaron para legar a la Caja de las Letras y que permiten ver “la vida que llevaron juntos, tan interesados por distintas culturas, por recorrer el mundo y con un valor intelectual muy importante”. Así se incorporó a este tesoro una edición original de Poemas (1923-1958), una edición facsimilar de la revista mural Prisma; escritos sobre uno de sus maestros de Borges, Rafael Cansinos Assens; fotografías de Borges y Kodama en Toledo (“otra ciudad que tenía mucha significación para él”, donde transcurre el cuento “El brujo postergado”) y en la ceremonia del Premio Cervantes, entre otras; traducciones de Kodama y un libro que recopila las conferencias de la escritora sobre Borges. “La Caja de las Letras nació con el deseo de conservar recuerdos y testimonios de quienes han contribuido a enriquecer nuestra cultura, de impedir que el paso de los años borre su presencia. Nuestro mejor compromiso con el futuro es saber heredar las mejores herencias del pasado”, explicaba García Montero al inicio del acto, refiriéndose al “oro” que estas piezas representan. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presente en el evento, pronunció un discurso en el que barajó la posibilidad de trasladar esta iniciativa al Río de la Plata, para fomentar y conservar piezas invaluables del acervo local: “A ver si me llevo esta idea maravillosa para Buenos Aires, si nos permiten copiarles la idea”, dijo. En la lectura de sus palabras, dos veces tropezó con el mismo furcio: rebautizó al mayor escritor argentino como José Luis Borges. También estuvieron presentes la Ministra de Cultura de Buenos Aires, Gabriela Ricardes, y la Directora General de Cooperación Cultural del ministerio, María Victoria Alcaraz, entre otras autoridades.Una exposiciónLos argentinos Raúl Manrique Girón y Claudio Pérez Míguez residen en Madrid desde hace 24 años, donde crearon el Museo del Escritor, una institución única en su especie que posee un rico patrimonio de autores de nuestra lengua. Expertos, respetuosos, generosos y detallistas gestores culturales, ellos son los curadores de Borges: el otro, el mismo, una muestra muy completa que recorre la obra del autor. LA NACION visitó la muestra en exclusiva antes de su inauguración en la Fundación Ortega-Marañón. Cabe destacar que todos las piezas que se exhiben pertenecen al Museo del Escritor. En 2016 habían también, con el visto bueno y la participación de Kodama, realizado otra muestra en homenaje a Borges en Madrid.Uno de los tesoros que se exhibe en la muestra es el original de la carta que el presidente Domingo Faustino Sarmiento le envía al coronel Francisco Borges, abuelo del escritor, en 1874, clave para el futuro del militar. La muestra comienza con el eje familiar —Borges hijo, hermano, cuñado y nieto— del autor. Así el visitante se encontrará con pinturas originales de Norah Borges, objetos de Guillermo de Torre y un ejemplar de En la bahía, de Katherine Mansfield, con traducción la madre del escritor. A través de un código QR, el visitante puede acceder a videos y grabaciones que le aportará más información.El vínculo de Borges con el Martín Fierro (libro que su madre le prohibió leer de chico porque decía era “solo indicado para matones y colegiales”) tiene un espacio especial en esta muestra. Además, se exhiben artículos publicados por Borges en periódicos como LA NACION, que luego integrarían antologías. El recorrido que propone esta exposición invita a la biblioteca personal de Borges: primeras ediciones, correspondencia, dedicatorias, discos, fotografías originales y libros que pertenecieron al escritor (de G.K. Chesterton, Montaigne y Oscar Wilde, por ejemplo). También revela cómo otros escritores se vinculaban a Borges: se exhibe un ejemplar de Otras inquisiciones, que perteneció a Alejandra Pizarnik, anotado y subrayado por la poeta, o un ejemplar de la primera edición de Ficciones, que perteneció a Julio Cortázar. Borges vivió en Madrid cuando era muy joven. En pleno Sol, sobre una tienda de cosméticos muy conocida, una placa amarilla señala el edificio donde residió a inicios de la década del veinte. Más de un siglo después esta ciudad lo recuerda y rememora con admiración y nostalgia.
Fuente: La Nación