Durante años, los consumidores chinos identificaron a la carne vacuna de calidad con Australia y Estados Unidos. Pero las nuevas restricciones comerciales y las cuotas de importación aplicadas a esos proveedores están abriendo una oportunidad para la Argentina, que empieza a ganar reconocimiento entre los compradores del gigante asiático. La combinación de calidad, precios competitivos y certificaciones aparece como una de las claves para aprovechar ese espacio.
Así lo explicó Joey Jiang, importadora de carne vacuna argentina para su país, quien señaló que el cambio en las condiciones comerciales obligó a los compradores chinos a mirar con más atención otros orígenes. “Hace dos o tres años, la gente siempre pensaba que la mejor carne era la australiana y la estadounidense. Ahora tenemos más oportunidades para que ingrese la carne argentina”, contó.
Según Jiang, esa búsqueda también permitió que los consumidores y compradores profesionales compararan los productos. Y el resultado fue favorable para la Argentina. “La carne argentina es muy buena. Comparada con algunas carnes australianas, es igual”, sostuvo. La diferencia, en determinados casos, está en el precio, que permite acceder a una calidad similar con un costo menor.
La importadora aclaró que las características del producto dependen de la raza y del sistema de alimentación. Si se comparan animales de la misma genética, terminados con el mismo método y durante igual cantidad de días de engorde a corral, las carnes argentinas pueden alcanzar resultados similares a las de Australia y Estados Unidos, consideró.
En ese posicionamiento también juega un papel importante la Asociación Argentina de Angus. Jiang destacó que el trabajo de selección y certificación permite identificar animales de alta calidad y ofrecer productos con estándares definidos para el mercado chino. “La asociación realmente ayuda mucho a seleccionar ganado de muy buena calidad y procesarlo como productos estandarizados, con certificación Angus”, explicó. Según señaló, ese respaldo facilita el trabajo de los importadores y contribuye a que los compradores reconozcan la calidad de la carne argentina.
¿Qué busca el consumidor chino? Jiang distinguió entre quienes se concentran principalmente en el marmoleo -la grasa intramuscular que aporta jugosidad y terneza- y los compradores más especializados, que prestan especial atención al sabor.
Su empresa trabaja con una red de distribución mayorista en distintas ciudades de China y abastece a restaurantes, hoteles y cadenas gastronómicas. Además, cuenta con una planta de procesamiento en ese país, donde compra carne importada. la corta y envasa en porciones para abastecer a los supermercados. Toda la carne argentina que importa es congelada, una modalidad que responde tanto a la distancia como al volumen de los embarques y a los costos logísticos.
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La diversidad de destinos dentro del propio mercado chino es otro aspecto central. Mientras algunos consumidores buscan cortes de calidad para comer como bife, buena parte de la demanda se orienta a preparaciones como el hot pot -una especie de olla caliente en la que se cocinan finas láminas de carne-, las parrillas y los platos salteados con vegetales.
Para la importadora, el potencial de crecimiento de la carne argentina está ligado a que más compradores conozcan sus características y a que la oferta pueda sostener una calidad uniforme. Las restricciones a los competidores tradicionales abrieron una puerta, pero la posibilidad de consolidarse dependerá de convertir esa oportunidad comercial en una relación estable con los consumidores chinos.
Agro & Campo
Una china no tan perdida en París: La importadora Joey Jiang explica qué valoran los consumidores asiáticos de la carne argentina
Fuente: Bichos de Campo