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Caer al vacío y sobrevivir: “Las chicas se asustaron y sufrieron rasguños, pero ninguna de ellas tuvo heridas graves”
El incidente tuvo lugar el 13 de julio de 2021 en el cañón de Sulak, ubicado en la región rusa de Daguestán. Aquel día, dos mujeres decidieron subir a un columpio instalado al borde de uno de los desfiladeros más profundos del mundo, cuya elevación alcanza los 1920 metros. Lo que comenzó como una actividad recreativa terminó en una caída estrepitosa tras el quiebre de una de las cadenas de sujeción. El hecho, registrado por testigos presenciales, circuló en las plataformas virtuales y despertó un debate profundo sobre la seguridad de las atracciones extremas.La falta de medidas preventivas resultó evidente desde el inicio de la secuencia. Ninguna de las dos ocupantes contaba con arneses, chalecos de protección o correas de seguridad. Los turistas que presenciaron la escena filmaron el momento exacto en que la estructura falló mientras las mujeres se movían con impulso. Ante la rotura del soporte, ambas cayeron al vacío. El desenlace, contra todo pronóstico, resultó favorable para las protagonistas debido a un detalle clave del terreno: una plataforma de madera situada pocos metros debajo del borde del acantilado amortiguó el golpe inicial.Según consignó el diario Daily Mail, las víctimas solo sufrieron raspones y heridas de poca consideración a pesar de la magnitud de la caída. Un testigo declaró al portal Komsomolskaya Pravda: “Las chicas se asustaron y sufrieron rasguños, pero ninguna de ellas sufrió heridas graves; es escalofriante imaginar lo que podría haber pasado si se resbalaban cuando los columpios estaban a una altura máxima”. La magnitud del riesgo expuesto en las imágenes generó una rápida respuesta en la opinión pública. Muchos usuarios en redes sociales calificaron la instalación como un delito y cuestionaron la negligencia de los operarios a cargo del sitio.Ante la presión social y la evidencia del peligro, el Ministerio de Turismo de la localidad emitió un comunicado oficial. En declaraciones al medio británico, las autoridades confirmaron que la estructura no cumplía con los estándares de seguridad necesarios para su funcionamiento público. “Las dependencias en competencia ya realizaron controles necesarios para garantizar que nada amenace la vida y la salud”, afirmaron.Las instituciones locales ordenaron el retiro inmediato de la atracción, hecho que marcó un punto de inflexión en la regulación de actividades similares en Rusia. El objetivo de las autoridades consistió en implementar protocolos estrictos para evitar que eventos de este tipo ocurran de nuevo.El video del accidente, que volvió a ganar relevancia en las plataformas digitales, sirve hoy como recordatorio de los riesgos latentes en el sector turístico informal. La ausencia de supervisión técnica y el descuido de elementos básicos de resguardo transformaron una experiencia recreativa en una tragedia evitada por fortuna.El caso de las dos mujeres en Daguestán expone la necesidad de controles rigurosos en atracciones que, bajo la apariencia de diversión, esconden fallas estructurales graves. Las autoridades locales mantienen hoy la prohibición de este tipo de dispositivos tras comprobar la fragilidad del sistema que, por milagro, no terminó en una fatalidad para las turistas.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Donato del Blanco.
Fuente: La Nación