Economía
Fuerte impacto: estiman que, sin retenciones, el agro podría crear 850.000 empleos
La eliminación de las retenciones podría impulsar la creación de más de 850.000 puestos de trabajo en las cadenas agroindustriales en un plazo de diez años, una cantidad equivalente a la mitad de los 1,6 millones de desocupados, según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). La proyección se apoya en un aumento de la producción de granos y en su impacto sobre la industria, las carnes, los biocombustibles, el comercio y el transporte.“En ese escenario, en diez años, las cadenas de granos y carnes podrían generar 857.881 empleos adicionales”, señala el informe elaborado por las economistas Nicolle Pisani Claro y Fiorella Savarino. El cálculo equivale a unos 85.788 puestos por año y permite dimensionar el potencial que la entidad atribuye a una expansión de estas actividades.Crecida del Paraná: preparan el retiro de 15.000 vacas para que no se las lleve el aguaLa comparación con los desocupados expresa la magnitud de los empleos proyectados frente al universo de desempleados considerado en el trabajo. Se trata de un escenario condicionado a una mayor producción y a un horizonte de diez años, no de una reducción inmediata de la desocupación. El propio informe advierte que el crecimiento productivo previsto “no debe interpretarse como un aumento inmediato de la producción”.El punto de partida es una actividad que ya tiene un peso importante en el mercado laboral. Según FADA, las cadenas agroindustriales generaron 4.332.114 puestos de trabajo en 2025, un 1,2% más que en 2024. Representaron el 22,8% del empleo privado y el 19,1% del total nacional cuando se incorpora al sector público.“Si se analiza al interior, ese dato permite mirar al empleo agro más allá del campo”, explicó Savarino. La producción primaria concentra el 34% de los puestos, la comercialización el 27% y la industria el 21%. El resto se distribuye entre transporte y logística (9%) y otros servicios para que las cadenas funcionen (9%): insumos, bienes de capital, servicios financieros, seguros, inmobiliarios, jurídicos y contables, entre otros. “Es decir, hay empleo tanto en la siembra y la cosecha como en la fábrica, el depósito, el camión, el supermercado, el estudio contable o la empresa que fabrica una máquina agrícola”, agregó Pisani Claro.El empleo agroindustrial también tiene una fuerte presencia federal. Las cadenas agrícolas (soja, maíz, trigo, girasol y otros cereales y oleaginosas) concentran el 32% del empleo de las CAI. Las economías regionales son el 29%, mientras que las cadenas de carnes y láctea generan el 23% de los puestos. Para llegar a un escenario de expansión, el estudio plantea dos mecanismos. Por un lado, estima un aumento del 15% de la superficie cultivada, a partir de una mejora del precio recibido por el productor que permitiría incorporar tierras que hoy no alcanzan una rentabilidad suficiente. Por otro, proyecta una suba del 37% en los rendimientos, vinculada con mayores inversiones en tecnología, fertilización, semillas, maquinaria e insumos.Bajo esos supuestos, indican que la producción de granos pasaría de un promedio de 135 millones de toneladas a 205,4 millones, un salto del 52%. La diferencia sería de 70,4 millones de toneladas respecto del promedio de las últimas cinco campañas utilizado por FADA, que excluye una campaña marcada por la sequía. “La respuesta productiva también sería progresiva, alcanzando su máximo potencial en un horizonte estimado de diez años”, sostienen las economistas. La secuencia que describe parte de una mejora de los ingresos del productor, continúa con más inversión y producción y se extiende hacia las actividades que procesan, transportan y comercializan esa oferta.Parte del volumen adicional tendría como destino la exportación, tanto de granos como de aceites, harinas, pellets, biocombustibles y otros derivados. Otra porción abastecería al mercado interno, donde los cereales y las oleaginosas se utilizan para elaborar alimentos, balanceados y semillas, además de alimentar distintas producciones ganaderas.La carne vacuna encabeza el ranking, con unos 519.000 puestos. Le siguen frutas, verduras, hortalizas y legumbres, con alrededor de 462.000; soja, con 446.000; trigo, con 440.000, y maíz, con 258.000. Detrás de esos productos aparecen empleos en establecimientos rurales, frigoríficos, fábricas, comercios y servicios. Como antecedente, la entidad señala que entre 2020 y 2025 las cadenas agroindustriales sumaron unos 480.000 puestos, con impulso principalmente de la carne vacuna, la soja, el trigo, el girasol y los lácteos. La estimación incluye asalariados registrados, no registrados y trabajadores independientes, a partir de información del SIPA, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y el Indec.Por último, FADA también remarcó la necesidad de “políticas públicas estables en el tiempo que generen crecimiento y desarrollo en todas las regiones de Argentina”.
Fuente: La Nación