Economía
Cierran, pero siguen: la Argentina que se esconde para sobrevivir
Una librería baja la persiana, pero su dueña continúa vendiendo libros por redes sociales. Es solo un ejemplo de empresas más pequeñas, que son la mayoría, y que no desaparecen cuando el negocio deja de ser rentable dentro de la formalidad. Esquivan el “costo argentino” y no dejan rastros en los números oficiales.Técnicamente, se trata de evasión; sin embargo, muchos de quienes actúan así aseguran que están en “modo supervivencia”. Según un informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la Argentina presenta una de las mayores presiones fiscales sobre el sector formal, equivalente al 56% del PBI. La comparación es entre 30 países que representan el 81% del PBI mundial. La economía informal funciona como una suerte de “colchón” que amortigua los efectos sociales de la contracción económicaPara algunos especialistas, este fenómeno ayuda a explicar una aparente contradicción actual en la economía argentina, donde subieron los servicios y el transporte, entre otros costos: disminuye la cantidad de empresas registradas, cae el empleo formal y la actividad muestra signos de debilidad, pero el desempleo se mantiene relativamente estable.Víctor Beker, exdirector de Estadísticas Económicas del Indec y profesor de la Universidad de Belgrano, sostiene que la economía informal funciona como un “colchón” que amortigua los efectos sociales de la contracción económica. “Lo que aparece en las estadísticas, vinculadas principalmente a la economía formal, es apenas la punta del iceberg”, afirma. Durante el último Coloquio de IDEA, el presidente Javier Milei atribuyó la persistencia de elevados niveles de informalidad, en parte, a las profundas transformaciones que atraviesa la economía, impulsadas por lo que denominó “shocks”: procesos de desregulación, apertura, innovación tecnológica y reconfiguración de sectores productivos.El calvario de Ingresos BrutosLa presión impositiva aparece de manera reiterada en las explicaciones de los especialistas sobre el trabajo en el margen de la legalidad. Según el informe “Diagnóstico de informalidad de la economía argentina”, elaborado por el Centro de Estudios Tributarios de la Universidad Austral, la evasión del IVA se mantiene en la Argentina en torno al 60%. El trabajo concluye que hay un agotamiento del esquema fiscal vigente y cada nueva carga sobre quienes ya cumplen genera incentivos adicionales para migrar hacia la economía en negro.El tributarista César Litvin, fundador y CEO del estudio Lisicki, Litvin & Avelovich, comenta que “hay una idea generalizada de que parte de los impuestos van a la corrupción”, por lo que pasar a los márgenes no es inmoral, justifican quienes toman esta decisión. Otro fenómeno que detecta Litvin es lo que denomina “enanismo fiscal”. Consiste en que numerosos monotributistas procuran limitar el crecimiento visible de sus ingresos para evitar el salto al régimen general, donde la carga tributaria aumenta significativamente. Considera que, además, la reducción de impuestos impulsada por el Gobierno (alrededor del 3% del PBI) no alcanza para modificar sustancialmente el comportamiento de los (no) contribuyentes, ya que provincias y municipios continúan incrementando su propia carga tributaria. “La Rioja recientemente subió Ingresos Brutos, el peor de todos los impuestos, un 25%”, dice. Litvin recuerda que la recaudación de Ingresos Brutos representaba alrededor del 1,9% del PBI en 2001 y actualmente supera el 4%. Menciona que lo conveniente es hacer una reforma tributaria integral, bajar los impuestos en los tres niveles y ahí sí, con una presión fiscal razonable, “no habrá excusa para no pagar los impuestos”. En este contexto, explica, el Gobierno puso en marcha la Inocencia Fiscal, que, entre otros beneficios, le da “más intimidad a los contribuyentes”, según el tributarista. Agrega que “dejaron de tener vigencia regímenes informativos de escribanos, de bancos, expensas, etcétera”. Los bancos, por ejemplo, pasaron de informar transferencias de $1 millón a $50 millones.ARCA, según informa la entidad, derogó regímenes de información, ampliando el umbral de otros, y enfoca “los recursos del Estado en grandes contribuyentes y estructuras de evasión sofisticadas, en lugar de controlar el consumo cotidiano de los argentinos”.Del blanco al negroEn materia de empresas, los últimos datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran que, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, desaparecieron alrededor de 32.000 empleadores registrados. El economista Jorge Colina, al frente de la consultora Idesa, recalca que la prueba de que una parte importante de las firmas que desaparecen de los registros no necesariamente dejan de operar es que “la desocupación no sería del 7,9%, sino muchísimo más alta”. Según el informe sobre Mercado de Trabajo del segundo trimestre de 2026, difundido por el Indec (de los pocos que mide la informalidad), se produjo un desplazamiento: el empleo formal cayó de 25,2% a 24,7% de la población económicamente activa, mientras que el informal pasó de 19,2% a 20,2%.La tasa de informalidad laboral ya alcanzó al 45% de los ocupados. En los 31 principales aglomerados urbanos del país, son 6,1 millones de trabajadores, unas 348.000 personas más que un año atrás. Otro dato relevante es el crecimiento del trabajo por cuenta propia dentro del universo informal. Su participación subió tres puntos porcentuales, de 34,3% a 37,3%. Desde el Ministerio de Capital Humano destacan el Régimen de Formalización Laboral (RIFL), que busca fomentar el empleo registrado mediante menores costos laborales no salariales. Hasta mayo de 2026, más de 20.800 empresas ya se habían incorporado al esquema y el 85% corresponde a pequeñas y medianas empresas. Los resultados todavía no mueven la aguja. El empleo privado en blanco acumuló 14 meses de caída.Para Beker, el país atraviesa una situación dual. “Tenemos una Argentina partida en dos. Hay sectores que crecen a tasas chinas, pero generan relativamente poco empleo. Y hay otros que emplean a millones de personas, que están estancados o en caída”, resume.¿Cómo salir de esta situación? El especialista recomienda reactivar la construcción, un sector que genera miles de puestos de trabajo en blanco y es el gran “pulmotor” de la actividad formal.Del negro al blancoOtro indicador que ayuda a comprender el panorama surge del sistema financiero. Según los datos del Banco Central, durante los primeros nueve meses de 2026 los depósitos en pesos crecieron 24,8%, apenas por encima de la inflación acumulada del período, que alcanzó el 23,6%. Esto implicó una mejora real cercana al 1%, muy inferior a la observada durante 2024 y 2025, cuando la recuperación financiera había sido significativamente más intensa. Como contraparte, la gran novedad del año fue la expansión de las cuentas en moneda extranjera. Entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026, los depósitos privados en dólares crecieron de US$33.945 millones a US$41.940 millones.Aquí se dio el camino inverso: la informalidad migró hacia la formalidad, ya que, como analiza Colina, “mucha gente que tenía dólares en el colchón aprovechó el blanqueo para inyectar ese dinero en el circuito formal y depositarlo en el banco”.
Fuente: La Nación