A través de la Resolución 201/2026, la Secretaría de Agricultura concedió, finalmente, la Indicación Geográfica (IG) para la peperina serrana de Córdoba y San Luis. Ese reconocimiento no solo le permitirá diferenciarse de aquella que crece en otras regiones del país, sino que también define un protocolo específico para su producción.
A fines de junio, Bichos de Campo había informado sobre el avance de este trámite, cuando el Gobierno publicó la solicitud para permitir la presentación de posibles observaciones. Superada esa instancia, y luego de que la Comisión Nacional Asesora de Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen recomendara su reconocimiento en agosto, finalmente se concretó el registro.
La “peperina serrana” busca ser reconocida por su aroma inigualable: Avanzan los trámites nacionales para lograr la Indicación Geográfica
El pedido fue impulsado por la Asociación Civil Consejo de la IG Peperina Serrana de Córdoba y San Luis, integrada por actores vinculados con la producción, recolección y elaboración de esta aromática.
La peperina (Minthostachys verticillata) es una planta nativa de la Argentina que crece en distintas provincias del centro y noroeste del país. Como subarbusto perenne, puede alcanzar hasta dos metros de altura. Tradicionalmente se la utiliza para preparar infusiones, yerbas compuestas, licores y otras bebidas.
Según la documentación técnica presentada para obtener este reconocimiento, las poblaciones de peperina de Córdoba y San Luis desarrollaron características particulares debido a la combinación de factores ambientales y genéticos. Su aroma es mentáceo, herbal, intenso, ligeramente dulce y fresco, y se diferencia del que presenta la especie en provincias como Tucumán, Catamarca y La Rioja.
La explicación está, en parte, en la composición de sus aceites esenciales: en las poblaciones cordobesas y puntanas predominan la mentona y la pulegona, dos compuestos que determinan buena parte de su perfil aromático y que justificaron la diferenciación geográfica.
La nueva IG comprende una superficie de 77.028 kilómetros cuadrados, distribuidos entre 14 departamentos cordobeses y dos puntanos, Junín y Chacabuco. El territorio incluye buena parte de las Sierras Chicas, las Sierras Grandes y el cordón de Comechingones.
Quienes deseen utilizar el sello deberán acreditar el origen de la peperina y respetar un protocolo que contempla tanto la producción cultivada como la recolección silvestre. Entre otras exigencias, se establecen condiciones de cosecha, secado, procesamiento y trazabilidad. Por ejemplo, el producto final deberá contener al menos un 80% de hojas y flores, mientras que los tallos tiernos no podrán superar el 20%.
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El reconocimiento también tiene una dimensión ambiental. El anexo de la resolución advierte que las poblaciones naturales de peperina vienen disminuyendo como consecuencia de la extracción intensiva, los cambios en el uso del suelo y los incendios forestales. Por eso, el protocolo incorpora pautas de recolección sustentable, como evitar arrancar las plantas de raíz y conservar parte de sus ramas para favorecer la reproducción.
Para su primer año de implementación, la asociación estima una producción comercializable de 1.000 kilos de peperina bajo la nueva Indicación Geográfica.
Agro & Campo
De “yuyito serrano” a producto con identidad protegida: La peperina de Córdoba y San Luis consiguió su propia Indicación Geográfica
Fuente: Bichos de Campo