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Según la psicología, las personas que cuidan a todos sufren soledad al llegar a los 60 años
Existe la creencia errónea de que las personas mayores sin un entorno íntimo carecen de habilidades sociales. Sin embargo, la psicología clínica demuestra lo contrario: quienes llegan a la sexta década de vida en soledad suelen ser figuras altamente competentes, dedicadas durante décadas a resolver crisis ajenas y sostener a sus familias.En un estudio publicado en la revista VegOut, la escritora Avery White se expresó al respecto: “Esa imagen suele ser errónea. En mis años observando esta situación, tanto en el ámbito profesional como en mi vida personal, las personas que llegan a los 60 sin un círculo íntimo de apoyo suelen ser todo lo contrario de lo que sugiere el estereotipo. Son competentes. Son a quienes otros recurrían en busca de ayuda. Han sido el pilar de alguien durante décadas”.A su vez, el análisis indicó que esta dinámica surge por una asimetría emocional. Quienes asumen la función de mediadores escuchan y aconsejan, pero rara vez reciben la misma contención de vuelta. Los psicólogos denominan a esta conducta “cuidado compulsivo”. Las personas construyen su identidad alrededor de la fortaleza y la disponibilidad constante. Sin embargo, este comportamiento acostumbra al entorno a considerar a la persona como un recurso de auxilio y no como un ser humano con necesidades propias.Avery White explicó este proceso en primera persona: “Estaba acostumbrando a todos a mi alrededor a verme como un recurso, no como una persona. Estaba tan ocupada resolviendo problemas que me olvidé de ser humana. Cuando surgían mis propios desafíos, los afrontaba con discreción, eficacia y en soledad”.Por otra parte, las investigaciones de Alex ‘Sandy’ Pentland, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), respaldan la existencia de este perfil de mediador en los grupos humanos. Según sus estudios, los vínculos que dependen en exceso de la utilidad funcional colapsan cuando cambian las circunstancias del entorno.Cuando la persona fuerte atraviesa retiros laborales o pérdidas personales, la dinámica se quiebra. A raíz de esto, White relató su propia vivencia tras dejar el sector financiero: “La mayoría de esas relaciones habían sido transaccionales. A la gente le gustaba tener acceso a mi experiencia, mis contactos, mi capacidad para resolver problemas. Cuando dejé de ser útil en esos aspectos, no quedaba mucho”. Por otra parte, el mayor obstáculo en la madurez ocurre en el comportamiento de búsqueda de ayuda. Quienes ejercen de cuidadores experimentan dificultades para mostrar vulnerabilidad. Pedir auxilio genera incomodidad porque altera la percepción de la propia autoestima.Avery White detalla ese instante de aislamiento: “Recuerdo estar sentada en mi jardín una tarde, con una taza de té enfriándose a mi lado, abrumada por una crisis familiar, y darme cuenta de que no tenía ni idea de a quién llamar. No porque no tuviera gente en mi vida, sino porque nunca me había considerado alguien que pudiera necesitar un hombro en el que llorar”.La psicología concluyó que la salud mental en la vejez exige relaciones recíprocas. Para evitar el aislamiento a los 60 años, resulta indispensable permitir el intercambio mutuo de apoyo y abandonar el mandato de la invulnerabilidad.
Fuente: La Nación