Desesperada búsqueda de una maestra desaparecida en una escuela rural a la que se llega luego de una larga travesía a caballo

Nanci Estela Godoy tiene 52 años y todas las semanas realiza un largo viaje durante el cual hasta tiene que pedir prestado un caballo para desarrollar su pasión: enseñar. Es la directora y única docente de una escuela rural en la localidad correntina de Esquina. Y está desaparecida. Su familia no saba de ella desde el último contacto realizado el miércoles 7 del actual, mediante una comunicación de WhatsApp. Esa llamada fue a las 20.34. Godoy había llegado dos días antes a la Escuela N° 626, en el paraje El Malezal. Para alcanzar el aula en la que enseña la formación primaria debe en cada recorrido atravesar la estancia El Curupy, para completar las últimas tres horas de travesía a caballo. La propietaria de ese establecimiento rural confirmó que la docente había pasado como lo hacía cada vez que se dirigía a la escuela. Diez días después llamó a la familia de la maestra rural, preocupada por no tener noticias de ella.Los hijos de Godoy estaban por entonces preocupados. Temor que creció con los días. La esperaban de regreso el viernes 9, pero nada se alejaba a lo ocurrido en otros momentos, cuando temporales como el que había golpeado en esos días la zona del paraje El Malezal. En esos casos Godoy acostumbrada a quedarse en la escuela, ya que es muy difícil recorrer el lugar con el terreno anegado. La familia supuso que eso había sucedido en esa semana sin noticias. Era habitual, también, que las comunicaciones por celular o internet tuviese dificultades luego de tormentas. Pero la visita de la propietaria de la estancia a la casa de la hermana de la docente cambió todo. La preocupación y temor dieron paso al miedo más profundo.El jueves 15, Sebastián Medina, uno de los hijos de la maestra realizó la denuncia en la Comisaría I de Esquina. “Estamos asustados de que le haya pasado algo malo a mi madre”, fue una de sus frases que quedaron consignadas en la constancia de denuncia por la desaparición de Godoy.Eso miedo surgió de situaciones anormales que se fueron sumando como piezas de un rompecabezas que aún no está completo. La propietaria de la estancia les dijo a los familiares de la maestra que la falta de contacto con ella la llevó a enviar a un peón hacia la escuela. Eso pasó el miércoles 14 y tres horas de viaje a caballo después, ese hombre llegó al establecimiento por la tarde, vio luces encendidas, pero ninguna señal de la docente. Volvió a la mañana siguiente. Nada había cambiado. La mujer que lo había enviado decidió, entonces, ir a la casa de la hermana de Godoy. El relato escuchado llevó a los hijos de la maestra a comunicarse con otra mujer con la que su madre se encuentra cada vez que se dirige a la escuela rural. Se trata de la persona que le presta el caballo para la travesía. También ya estaba preocupada por la ausencia de Godoy. Tras comunicarse con los familiares de la docente, envió a su esposo hacia la escuela con una directiva compartida por todos los que en ese momento iniciaban la búsqueda de Godoy: que rompiese la puerta si era necesario para entrar. Nanci Estela Godoy no estaba dentro. Otro dato sumó inquietud. Un peón de la estancia El Curupy, la propiedad que debe atravesar Godoy en sus viajes, no se había presentado a trabajar en los últimos días. renunció y no fue visto otra vez en la zona. El hijo de la docente dejó constancia de la identidad de esa persona en la denuncia realizada en la sede policial. Luego agregó la frase sobre su miedo a que “le haya pasado algo malo” a su madre.Se inició en ese momento, el jueves pasado, una desesperada búsqueda de la mujer de 52 años. La familia pide más apoyo en ese rastreo de la zona. Consideran que la respuesta no es la esperada ante la desaparición de una docente que se arriesgaba cada semana en largos viajes en los que se alejaba de su familia con el único objetivo de enseñar allí, donde muchas veces el Estado no llega. “Como siempre, la Justicia de Corrientes dejando mucho que desear”, afirmó Sebastián, el hijo de la docente desaparecida. En una publicación realizada en sus redes sociales, detalló que en la búsqueda no se sumaron equipos con la tecnología necesaria para rastrillar con cámaras y sensores un terreno amplio y complejo. Aseguró que por el momento los movimientos a campo abierto solo fueron realizados por policías que integran la comisaría local. Por ahora el refuerzo de personal frente a un caso inesperado llegó solo a cuatro uniformados a caballo.Reclamó el joven más apoyo a la Justicia provincial y al Ministerio de Educación. “Tuvimos que ir nosotros con algunos policía a pie, cruzando zanjas, acampando, hasta llegar a la escuela. Los vamos a hacer porque es nuestra madre, junto con mis hermanos y primos”. Y añadió: “No sabemos qué día exactamente se perdió, nos enteramos recién el jueves. Confío hasta lo último que mi mamá aparezca”.

Fuente: La Nación