El sistema juega a favor de Milei

Si la oposición hubiera conseguido esta semana finalmente dar de baja el decreto 70, la medida que desreguló en diciembre de 2023 casi toda la economía, el gobierno de Javier Milei se habría visto en serios problemas: esos 366 artículos que modificaron o derogaron 80 normas son a estas alturas parte troncal del programa. Pero faltaron 8 votos para el quorum y la sesión se volvió a caer. Hay una razón subyacente que comparte un segmento de la oposición y que se oyó anteayer en algunas de las bancas que no bajaron al recinto: una eventual derogación de ese mega-DNU que va desde la anulación de las leyes de abastecimiento, góndolas, compre nacional y alquileres hasta la liberación de tasas de interés, cuotas de prepagas y el mercado aerocomercial provocaría un caos administrativo y procesal.Con la fragilidad institucional que supone siempre saltar el Congreso, la administración fue desde entonces acomodándose en derredor de ese decreto. “En tres años, la Corte no se quiso pronunciar sobre la cuestión de fondo: no me digan a mí que ponga la cara”, dijo a este diario una legisladora que objeta el mecanismo elegido por el Gobierno, pero que admite al mismo tiempo aciertos del DNU: receta electrónica, desregulación de la conectividad a Internet, alquileres, ampliación de la red de aeropuertos, mayor eficiencia en Aerolíneas Argentinas.Milei es de algún modo el emergente del fracaso de un sistema. Varias de sus decisiones, desde la reforma laboral o el régimen penal juvenil hasta el equilibrio fiscal o el despeje de las calles, se han tomado sobre terrenos en los que había problemas irresueltos que él tuvo el arrojo de abordar. Su método de avance fue casi siempre el de la incorrección, justamente uno de los factores que ahora le provoca desgaste y que el año próximo podría restarle competitividad para la reelección.Cuando las inconsistencias no se corrigen y se vuelven insostenibles, la economía necesita reseteos, casi siempre dolorosos. La oposición observa ahora el destino de esta aventura libertaria sin saber cabalmente el momento en que está: ¿apenas en el comienzo, en la mitad del proceso o ya en el final? ¿Qué piensa ahora el 56% del electorado que le dio el triunfo a Milei? Una encuesta de D’Alessio y Berensztein dijo esta semana que, después de haber tocado un piso en abril, la percepción sobre la gestión de Milei se mantenía todavía estable en septiembre: 60% lo evalúa negativamente (2 puntos porcentuales más que en agosto) y un 39% lo apoya.Todo muy justo para un gobierno con pretensiones de reelección, pero tampoco una catástrofe si se repara en que las consecuencias negativas del ajuste que emprendió, el más grande de la historia, todavía persisten. Los ingresos siguen por debajo de 2023 y una parte de la sociedad aguanta. Un piso de aprobación que solo se explica por la certeza de que se venía de un fracaso real, algo que parecería estar presente incluso entre los kirchneristas. “Macri recibe un país mucho mejor que el que recibe Milei”, le dijo esta semana Máximo Kirchner a Ernesto Tenembaum y recibió el agradecimiento de los libertarios. “Bienvenido a las Fuerzas del Cielo, Máximo”, publicó en Twitter la cuenta @TanoCapitalista”.Al igual que los empresarios, este mismo elenco político valora también el equilibrio fiscal. Entre otras razones, porque sueña con heredarlo. “Mantendría todo, el esfuerzo hecho por la sociedad fue grande”, dijo meses atrás Aníbal Fernández. Lo que todavía no está claro es si la sociedad considera que el ajuste debe darse por concluido o, por el contrario, continuar hasta que dé frutos. Saberlo parece más difícil que otras veces porque las señales no son nítidas. Ni para el electorado ni para la dirigencia. Anteayer, durante una reunión con el nuncio apostólico, Michael Wallace Banach, y mientras se presentaban uno por uno, los integrantes del Grupo de los Seis pintaron un panorama ambivalente: Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Nicolás Pino (Sociedad Rural Argentina) y Javier Bolzico (Asociación de Bancos), tres de los sectores con números positivos, fueron infinitamente más optimistas que Gustavo Weiss (Cámara de la Construcción), Martín Rapallini (Unión Industrial Argentina) y Mario Grinman (Cámara de Comercio), los golpeados por la caída en la actividad.Todo bien heterogéneo: la crisis de los industriales está a años luz del boom de los petroleros. Esta semana, en Washington, durante el foro de la Cámara de Comercio norteamericana (AmCham), Milei les agradeció la presencia a Marcelo Mindlin y Hugo Eurnekian. “Hoy estamos experimentando lo que podría ser claramente un milagro en materia energética, con la mano del petróleo y el gas, con empresarios brillantes, pujantes, como está acá mi querido amigo Marcelo Mindlin o Hugo Eurnekian”.Ganadores y perdedores del modelo tienen sin embargo certezas y dudas análogas. Todos valoran el equilibrio fiscal, ninguno quisiera volver al modelo de 2023 y casi nadie espera que la economía tenga un repunte significativo en los próximos meses. Ejecutivos del JP Morgan presentes en el seminario de Washington auguraron un crecimiento del 1,5% para este año y del 2,2% para el próximo.Habrá que ver qué pasa con el dólar. Si es por lo que dijeron los asistentes a la AmCham, no hay esta vez tanto pavor. En primer lugar porque consideran que el Tesoro norteamericano no tendrá reparos en volver a respaldar a la Argentina. Representantes de Black Rock recordaron además que el proceso de dolarización de las carteras se venía anticipando desde el año pasado.¿Volverán Milei y su ministro de Economía a medir fuerzas con el mercado? “Vamos a arrancarles la cabeza”, prometió Luis Caputo. Ambos insisten en que no habrá cambios de ningún tipo, ni siquiera para intentar reactivar, y que están dispuestos a pagar todos los costos antes que exponerse a más inflación. “Pero, Toto, yo no quiero morir con las botas puestas”, le objetó al ministro un empresario que preferiría resignar ortodoxia a cambio de no volver atrás por una derrota del modelo en 2027. “Vos confiá”, le contestó Caputo.Será en todo caso un escenario difícil, determinado en gran medida por el adversario que Milei tenga adelante. “Si la economía es inamovible, hay que trabajar en la política”, razonan los libertarios, que esperan eliminar las primarias a mediados del mes próximo. En la mesa política dicen que están los votos. Pero a eso no se llega sin acuerdos previos. El que deben lograr con Pro, por ejemplo, y que negocian personalmente Mauricio Macri y Karina Milei. El objetivo es llegar a un entendimiento en la Capital Federal a cambio de respaldo legislativo. Hasta ahora, las propuestas libertarias no convencen. La de la fórmula Jorge Macri-Pilar Ramírez ya fue rechazada por el expresidente. Secretos de familia.El margen de Macri en esa negociación es de todos modos estrecho. El fracaso de Milei y un eventual regreso del peronismo al poder tampoco lo favorecen. Será entonces, si se logra, otro consenso construido a la manera de Milei: sin que sobre nada y sobre la alternativa del abismo.

Fuente: La Nación