Votación clave en la ONU: por primera vez, se conocerán los vetos a los candidatos para secretario general

WASHINGTON.- El proceso que lleva adelante el Consejo de Seguridad para definir la sucesión de António Guterres como secretario general de la ONU, que tiene al diplomático argentino Rafael Grossi como uno de los principales contendientes, enfrentará esta tarde un momento clave en la sexta votación indicativa del organismo: por primera vez se usarán papeletas de colores, lo que marcará qué candidatos tienen rechazos de las cinco potencias con derecho a veto.En la última ronda que llevaron a cabo los 15 miembros del Consejo -entre ellos el denominado P5, que integran Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia, con derecho a veto- Grossi quedó en segundo lugar detrás de la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan, que si bien encabezó las preferencias, tuvo un retroceso que dejó abierta la carrera para liderar las Naciones Unidas a partir del 1° de enero próximo.Hasta ahora, las cinco rondas anteriores se hicieron con papeletas idénticas de los 15 miembros del Consejo, lo que permitió medir el nivel general de apoyos y rechazos a los candidatos, pero sin revelar si los votos negativos provenían de alguno de los cinco miembros permanentes (P5).Esta tarde en la sede de la ONU en Nueva York, alrededor de las 15 (hora local, 16 en la Argentina), los representantes de Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia usarán papeletas rojas (anónimas), mientras que los de los diez miembros no permanentes emplearán blancas.Final abiertoPara imponerse en la ronda final, un candidato necesita reunir al menos nueve votos en el Consejo y evitar el veto de cualquier miembro del P5. Tras ese respaldo, los 193 Estados miembros de la Asamblea General suelen ratificar al aspirante recomendado.El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre y la definición debería llegar antes de esa fecha, aunque no se descarta ningún escenario dada la evidente falta de consenso en el Consejo de Seguridad tras las primeras cinco rondas indicativas. Los expertos no descartan incluso que una vez que se sepan los resultados de la votación de esta tarde puedan sumarse nuevos aspirantes a la carrera.En la última votación secreta llevada a cabo el 7 de octubre pasado, Grynpsan perdió un “apoyo” (cayó a nueve) y sumó tres rechazos (aumentó a seis), mientras que Grossi perdió dos “apoyos” (bajó a seis) y mantuvo los siete rechazos de la ronda anterior (tuvo además dos “no opinión”), un resultado que lo llevó al segundo lugar de las preferencias.Los otros candidatos -relegados en la carrera- son el expresidente senegalés Macky Sall, el político ugandés Olara Otunnu y las diplomáticas ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne Baki. Tras la tercera ronda, la expresidenta chilena Michelle ‌Bachelet había decidido no continuar con su candidatura.Cerca del candidato argentino lo evaluaron como una “muy buena” votación que arrojó “señales muy positivas” para Grossi porque las dos candidatas que estaban delante (Grynspan y la excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett) tuvieron un marcado retroceso.De todas formas, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuya candidatura fue impulsada por el gobierno de Javier Milei, mantuvo aún un alto número de rechazos, que evidencian las dificultades de su postulación.Apoyos y resistenciasLa candidatura de Grynspan, que es secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, enfrentaría resistencias de Estados Unidos por tener el respaldo de China.En tanto, la candidatura de Grossi, que cuenta con el aval de la administración de Donald Trump, ha enfrentado diversos obstáculos, con críticas públicas del gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, por su rol al frente del OIEA en el marco de la guerra con Ucrania, e indicios de que el régimen chino de Xi Jinping se decantaría por un respaldo a Grynspan.En ese sentido, solo un acuerdo entre ambas potencias con el gobierno norteamericano podría destrabar su situación. Grossi ha impulsado su campaña con llamados a una reforma profunda de la ONU para que recupere su protagonismo en la escena internacional.En tanto, la creciente tensión entre la Argentina y el Reino Unido por el diferendo que mantienen sobre la soberanía de las Islas Malvinas también podría ser una eventual traba para la candidatura de Grossi, aunque el postulante argentino -dado su perfil de diplomático de carrera- se ha mostrado confiado en que Londres (miembro del P5) no objetaría su postulación por este asunto.Las tensiones geopolíticas entre los miembros del P5 en diversos asuntos globales, como la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y el plan nuclear iraní, han dificultado el proceso de elección para encontrar al sucesor de Guterres, y han provocado que ésta sea una de las carreras más inciertas en la historia de los 81 años del organismo multilateral.En una entrevista con la agencia Reuters publicada el jueves, Grynspan señaló que “la ONU se ha vuelto demasiado reacia al riesgo” y que debe recortar empleos, frenar la burocracia y evitar que sus organismos dupliquen funciones, al argumentar que la mera reducción de costos no bastaría para revitalizar una institución que lucha contra la escasez de recursos y la pérdida de influencia política global.Según la tradición geográfica de alternancia entre continentes, el puesto recaería en alguno de los candidatos de América Latina luego de 36 años, tras el mandato del peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), mientras que hay diversos sectores -y también miembros del Consejo- que presionan para que, por primera vez, una mujer asuma como secretaria genera de la ONU.En ese sentido, en un diálogo esta semana con el diario El País, Rodrigues-Birkett dijo que “no elegir a una mujer sería un mensaje muy negativo para el mundo”.Además del P5, el Consejo está integrado por diez miembros no permanentes: Bahréin, Colombia, Dinamarca, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo, Somalia y Grecia, que actualmente ejerce la presidencia rotatoria.

Fuente: La Nación