Cayó una banda de falsos médicos: cobraban un servicio premium y las ambulancias tenían tubos de oxígeno vacíos

Ofrecían un servicio premium de emergencias y prestaciones de alta complejidad. Pero las ambulancias tenían tubos de oxígeno vacíos y solo estaban equipadas con sillas de ruedas. Los supuestos profesionales que atendían a los afiliados del PAMI, IOMA y otras obras sociales ni siquiera tenían título de médico. Todo era una farsa para facturar y recaudar dinero.Así actuaba una organización criminal de falsos médicos que, en las últimas horas, fue desarticulada por detectives de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, según informaron a LA NACION fuentes judiciales y del Ministerio de Seguridad bonaerense.La investigación, a cargo del fiscal Darío Provisionato, que conduce la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 1 de Florencio Varela, comenzó hace cinco años, tras una serie de “discusiones” dentro del PAMI sobre el servicio médico de emergencia contratado para los afiliados de Quilmes, Berazategui, Florencio Varela y Almirante Brown.En las últimas horas, detectives de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la policía bonaerense hicieron 38 allanamientos donde se detuvo a nueve sospechosos, que en las próximas horas serán indagados por el fiscal Provisionato. “La organización criminal tenía su base operativa en Florencio Varela; utilizaba como fachada comercial un servicio de asistencia médica y ambulancias privado. La banda tenía una distribución de funciones operativas, logísticas y contables, incluyendo la participación de personas que facilitaban el uso de nombres, sellos y credenciales médicas para sostener la maniobra. La falsa asistencia no se limitaba a una fachada empresarial: las prestaciones eran efectivamente realizadas por personas que simulaban ser médicos y enfermeros, sin contar con la habilitación profesional correspondiente, colocando a los pacientes bajo la atención de quienes carecían de las condiciones legales para ejercer esas funciones”, dijeron fuentes policiales.Según los voceros consultados, las ambulancias “eran tripuladas” por choferes y acompañantes de distintas nacionalidades. Las personas que se presentaban como médicos no tenían título profesional y las que decían ser enfermeros no tenían ningún tipo de conocimiento en la materia.“Durante la investigación se determinó que los supuestos enfermeros no habían cursado ni siquiera un curso básico de enfermería. Los sospechosos que se presentaban como médicos, ante el dolor, siempre recetaban el mismo analgésico. La empresa decía tener ambulancias de alta complejidad, pero se trataba de camionetas de muchos años de antigüedad”, dijo a LA NACION un detective judicial. Los falsos médicos y enfermeros cubrían turnos de hasta 24 horas corridas. El instrumental médico que tenían era solo para llevar adelante la puesta en escena del plan criminal.“El aspecto de mayor gravedad surge del contenido de las escuchas telefónicas, en las que se mencionan situaciones extremas durante las supuestas asistencias médicas, incluso posibles episodios de abandono de personas y prácticas de extrema gravedad que habrían puesto en riesgo la vida y la integridad de los pacientes”, dijeron desde el Ministerio de Seguridad bonaerense. Durante la investigación, por orden de la Justicia, fueron intervenidas 20 líneas telefónicas y se acumularon 30.000 horas de escuchas telefónicas.“El análisis automatizado y el cruzamiento de llamados telefónicos arrojaron información de un carácter crudo y aberrante. En los audios captados quedó documentado cómo los imputados asistían a los pacientes sin poseer el menor conocimiento de medicina, poniendo en riesgo inminente la vida de las personas. El punto más escalofriante de las escuchas telefónicas reveló conversaciones en las que los coordinadores de la red criminal daban instrucciones en tiempo real sobre cómo suturar a una persona herida. Ante cuadros críticos en el interior de los vehículos, y con el único fin de no perder la cápita de la prestación médica, se guiaba telefónicamente a los falsos enfermeros sobre cómo introducir la aguja y realizar los nudos en heridas abiertas, ignorando las normas elementales de asepsia y anestesia”, dijeron las fuentes consultadas.Los allanamientos y detenciones fueron ordenados por el juez de Garantías Marcelo Villagra.Desde la policía bonaerense se explicó: “Las empresas contables confeccionaban boletas y facturaciones apócrifas con abultados sobreprecios. La banda cobraba por servicios médicos de alta complejidad que jamás se prestaron o que fueron ejecutados de manera deficiente por personal no calificado, dentro de ambulancias reacondicionadas de forma precaria. Una vez que el dinero de la estafa ingresaba, los contadores utilizaban sociedades pantalla y empresas fantasma para reintroducir esos fondos en el circuito comercial legal mediante simulación de contratos y balances adulterados. Además, este equipo contable se encargaba de tramitar las habilitaciones fraudulentas ante los organismos de control para mantener la impunidad operativa de los búnkeres médicos”.

Fuente: La Nación