La reliquia centenaria que se esconde en la estación Coghlan

El 30 de agosto de 1857, La Porteña fue la primera línea de tren que unió la zona oeste con el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía un trazo de casi diez kilómetros y fue un hito para la naciente nación. En la actualidad, varias estaciones desperdigadas por el perímetro urbano son testigos de aquella época dorada; sin embargo, una de ellas resulta ser un museo a cielo abierto y que pasa desapercibida ante la mirada de los pasajeros. Esta joya de la historia ferroviaria nacional se debe a la estación Coghlan, que fue fundada en 1891 para la empresa Ferrocarril de Buenos Aires a Rosario. En la actualidad, pertenece a la línea Mitre, ramal Mitre, que llega hasta Olivos.En la historia de consolidación nacional, la Argentina y el Reino Unido tienen un pasado entrelazado en el trazo de las líneas férreas que conectaron cada región del país con el puerto de Buenos Aires hace 169 años. Todo se fabricaba en la gran isla británica y se traía en barco hasta aquí. Ahora, solo quedan vestigios de lo que fue su grandeza y que le dio fama en América Latina por ser la más extensa, con 47.000 kilómetros para 1940.El periodista Marcelo Benini compartió con sus seguidores en X un hilo que resume parte de los materiales que componen la estación Coghlan, que la hacen única frente a otras de la Ciudad. Quien camina por allí y presta atención a las maravillas ocultas puede hacer un viaje en el tiempo a la época en que se importaron todos los hierros de Inglaterra, Gales y Escocia, que más tarde integrarían la formación. “Lo más viejo que encontré es un perfil de acero de 1876 fabricado por la siderúrgica Dowlais Ironworks, fundada en Gales en el siglo XVIII. Es uno de los tantos rezagos del Ferrocarril Central Argentino, reutilizado en Coghlan como poste para alguna línea aérea de baja tensión”, dio su primera explicación Benini y enseñó una foto. Según investigó el periodista, “Dowlais inició actividades el 19 de septiembre de 1759 y llegó a ser en el siglo XIX el mayor productor de acero del Reino Unido. Cerró en 1987, tras exportar toneladas de rieles a todo el mundo”.“También existe un perfil laminado con la inscripción ‘Crawshay Bros Steel 1885’. Este fue perteneciente al FCCA. Proviene de la fundición Cyfarthfa, otra de las grandes proveedoras de hierro del siglo XVIII. Es de origen galés”, detalló. De acuerdo a lo que mencionó, la fundición que envió estos perfiles de acero Cyfarthfa comenzó su producción en 1765, en plena Revolución Industrial. La familia Crawshay mantuvo la planta desde 1810 hasta 1879, que adoptó el nombre de Crawshay Bros y fue reconvertida en acería. En 1919 la fábrica cerró y cayó en desuso hasta que la desmantelaron en 1928.Uno de los íconos de la estación es el puente de hierro peatonal que une ambos lados de los andenes. Esta fue una obra de Arrol Bros, una compañía escocesa fundada en 1880 en Glasgow por los hermanos Thomas y James Arrol. Según los archivos históricos, habría sido montado en 1903. Benini informó que el poste que sostiene uno de los carteles de Coghlan es obra de Moss Bay Hematite Iron Co. “Fue fabricado en 1908 por la firma de Workington, Inglaterra. Operó con ese nombre entre 1881 y 1909, antes de fusionarse con otras compañías de West Cumberland”, indicó.Además de los elementos de fundición cubiertos de óxido que dan identidad a la estación, hay rieles de Dorman Long & Co con las iniciales FCCA, los cuales se habrían instalado 1926.El ferrocarril fue un símbolo de progreso hace 169 años que dio prestigio a la Argentina. De estilo inglés, cada estación de tren que todavía permanece con vida o en el olvido, desperdigada por algún campo pampeano, representa la memoria colectiva de lo que alguna vez permitió acercar a las ciudades y pueblos entre sí y con la capital nacional.

Fuente: La Nación