Del otro lado del mostrador: El INYM eligió como auditor a su propio gerente y tuvo que impedirle revisar la gestión en la que intervino

Junto a la designación de su nueva gerenta general, Rosana Biale, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) logró también imponer a otro de sus hombres de confianza en un puesto clave. Se trata del contador Sebastián Nicolás Pratto, quien estuvo sentado en la silla que ahora ocupará Biale y ahora oficiará de auditor interno del organismo.
La designación, que tuvo el aval del Directorio, reconoce desde el principio sus limitaciones: de entre 12 candidatos posibles se eligió a quien venía desempeñándose como gerente, que deberá abstenerse de intervenir en auditorías sobre expedientes, contrataciones, pagos, registros y operaciones en los que haya participado.
Finalmente, el presidente del INYM logró los votos necesarios y pudo designar a una cuestionada exempleada como gerenta general del organismo

Luego del “portazo” que habían pegado varios representantes en la reunión de fines de septiembre, la semana pasada el presidente del INYM, Rodrigo Correa, logró imponer a Rosana Biale como nueva gerenta general. Su postulación había sido muy resistida porque la exempleada ya había ocupado ese cargo anteriormente y su salida del organismo había culminado con un conflicto laboral y una indemnización de más de 40 millones de pesos.
La renovación de la conducción también alcanzaba al puesto de Auditoría Interna, para el que Correa propuso a quien venía desempeñándose como gerente del organismo. Entre 21 postulaciones, de las cuales 12 se consideraron válidas, Pratto se impuso por sobre Marcelo Williams Otto, que estaba desempeñando el cargo de forma interina.
La votación culminó con 7 votos contra 3, al igual que la de Biale. Los representantes del sector cooperativo, Elian Genski y Gerado Vallejos, se abstuvieron.

La cuestión es que quien hasta ahora respondía por la gestión administrativa y financiera del INYM deberá saltar el escritorio y desempeñarse como auditor. Por eso, la designación de Pratto cuenta desde el principio con una limitante, ya que no podrá autoevaluarse y deberá abstenerse de controlar todo lo respectivo a su gestión. Esto incluye especialmente los estados contables del ejercicio 2026.
Así lo aclara la propia resolución 109/2026 del Boletín Oficial, mediante la cual se oficializó este jueves su designación: “El Directorio ponderó que la condición de ex gerente puede incidir sobre la independencia y objetividad exigibles al órgano de fiscalización interno respecto de la gestión en la que intervino, en tanto las normas de auditoría interna presumen afectada la objetividad cuando el auditor evalúa actividades de las que fue responsable dentro de los doce (12) meses anteriores”, expresa.
Es decir que el INYM eligió a su gerente para controlar la administración y, al mismo tiempo, tuvo que establecer mecanismos alternativos porque reconoce que su objetividad puede verse comprometida. Para auditar a la gestión actual se optó por un miembro de esa misma gestión, que deberá dar un paso al costado cuando se evalúen sus registros.
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En los asuntos de los que Pratto deba apartarse, el control quedará a cargo de la Sindicatura del organismo. Para revisar los estados contables de 2026 y los informes trimestrales que comprendan períodos anteriores a su asunción, la resolución habilita además a la Presidencia a elevar al Directorio, dentro de los 30 días, una propuesta de designación de un auditor independiente ad hoc.
Ese profesional no necesariamente llegará de afuera: la norma permite elegir tanto a un contador del propio instituto como a uno externo. La reorganización deja así una parte de los controles en manos de la Sindicatura y contempla una designación específica para revisar las cuentas que el nuevo auditor no podrá evaluar.
“La designación se acompaña de un régimen de abstención objetivo y de un mecanismo de control sustituto que asegura la plena vigencia de las funciones previstas”, señala la resolución del INYM, que igualmente aclara que Pratto “no intervino en el análisis de admisibilidad, en la elaboración del informe de preseleccionados ni estuvo presente en la deliberación y votación del Directorio” al momento de elegirlo como nuevo auditor.

Para justificar la elección, el Directorio destacó que Pratto cuenta con más de 20 años de trayectoria en gestión, auditoría y control interno, y más de 12 años de trabajo dentro del INYM. El conocimiento de la estructura y de los circuitos administrativos del organismo fue valorado a su favor, aunque es lo que también le impone límites.
En todo caso, el contador es otro de los hombres de confianza que sostiene Correa y que, junto con la nueva gerenta general, conforma la reorganización de funciones en medio de importantes pujas de poder dentro del organismo.

Fuente: Bichos de Campo