En el último Congreso Internacional de Maíz, el enfoque técnico no solo estuvo puesto en la genética y la nutrición, sino también en el control integral de malezas, plagas y enfermedades, aspectos clave para resguardar los techos de rendimiento en una campaña perfilada con mayores precipitaciones.
En este contexto, las empresas proveedoras de insumos destacaron el valor de contar con una “caja de herramientas” diversa para acompañar al productor en la toma de decisiones estratégicas.
Agroterrum, una firma relativamente joven en el mercado argentino de fitosanitarios, fue otra de las compañías que remarcó la necesidad de planificar esquemas de protección agronómica adaptados a las particularidades de cada región del país.
EL MAÍZ FRENTE A LAS MALEZAS
La protección del maíz frente a la competencia de malezas exige un manejo dinámico que abarque desde el barbecho hasta la postemergencia. En ese sentido, el abanico de soluciones disponibles busca cubrir todos los modos de acción presentes en el mercado.
“El corazón del portafolio son los herbicidas”, graficó Alejo Alfonso Galland, quien se incorporó al área de desarrollo técnico de mercado de la compañía china hace poco menos de cuatro meses, y tiene experiencia empresarial en el desarrollo, la investigación y el posicionamiento técnico de productos fitosanitarios, con foco específico en agricultura extensiva.
“Cubrimos casi todos los modos de acción que se ofrecen en el mercado argentino y, fundamentalmente para el cultivo de maíz”, añadió. Actualmente, ofrecen 55 productos; 42 herbicidas, 9 insecticidas y cuatro fungicidas.
Entre las novedades para el control de malezas, se destacó una mezcla formulada para actuar en etapas clave del cultivo: “Tenemos Isoxa Plus, un producto nuevo para la empresa compuesto por isoxaflutole y carfentrazone para el control de malezas en maíz, el cual se puede utilizar tanto en preemergencia como en postemergencia temprana”.
También se abordó el panorama climático. Y es que, ante perspectivas climáticas con mayor disponibilidad hídrica, el patrón de emergencia de malezas y el riesgo de enfermedades cambian drásticamente.
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En ese punto, la recomendación técnica se centró en la proactividad y en no permitir que las malezas compitan con el cultivo en sus primeros estadios.
“Frente a este tipo de campañas donde van a haber mayores precipitaciones, trabajamos mucho en adelantarnos a la aparición de las malezas y utilizar estratégicamente productos residuales o preemergentes para ir cubriendo los diferentes estadíos del cultivo”, esbozó.
Sin embargo, el manejo también debe contemplar alternativas de rescate ante posibles escapes: “Si esa estrategia no funciona de la mejor manera, está la posibilidad de ir en una postemergencia con distintos productos para controlar esas malezas que se puedan haber escapado o que empezaron a emerger después”.
EL MAÍZ FRENTE A LAS ENFERMEDADES
Fue allí que entraron en juego las enfermedades foliares, porque las mayores precipitaciones y los niveles elevados de humedad no solo dinamizan las malezas, sino que constituyen el ambiente propicio para el desarrollo de patógenos.
“Las altas precipitaciones y la humedad hacen que los productores vayan previendo que va a haber una mayor necesidad con respecto al uso de fungicidas. Es algo que ya se empieza a ver en trigo y que después se va a trasladar a los otros cultivos”, sumó.
Para hacer frente a estas problemáticas sanitarias, la estrategia incluye moléculas combinadas —como triazoles y estrobilurinas— que permiten una protección prolongada frente a manchas y royas.
Su ajuste depende fuertemente de la validación local con referentes técnicos de cada zona geográfica. “El trabajo de desarrollo técnico de mercado está fundamentado en un contacto directo con los productores, probando distintas estrategias a lo largo y a lo ancho del país con referentes para ver cuáles son las mejores soluciones a las problemáticas de cada región”, cerró.
Agro & Campo
Manejo integral en maíz: la “caja de herramientas” para protegerlo contra malezas y enfermedades
Fuente: InfoCampo