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El Gobierno porteño busca modificar Ingresos Brutos en 2027 y podría encarecer el precio de los autos 0km
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció que, a partir del año próximo, ningún contribuyente observará aumentos en el impuesto a las patentes. Según las cifras difundidas por la administración porteña, sobre un parque automotor de 1.630.000 vehículos, unos 824.000 contribuyentes abonarán menos que este año, 654.000 pagarán el mismo monto y alrededor de 152.000 quedarán exentos, debido a la modificación del límite de antigüedad de 25 a 20 años.Los proyectos del Código Fiscal y de la Ley Impositiva para 2027, enviados a la Legislatura porteña, proponen una nueva escala de patentes con ocho tramos, en lugar de los siete actuales, y una alícuota máxima del 5%, frente al 8% vigente en 2026. Además, incorporan una cláusula para evitar que el impuesto liquidado supere el importe correspondiente al período anterior.¿Hasta qué edad se puede renovar la licencia de conducir en Argentina?Sin embargo, las iniciativas incluyen una medida en sentido contrario para el mercado automotor: un aumento del impuesto sobre los Ingresos Brutos que alcanza a la venta de autos y motos 0km.El cambio que podría encarecer los autos y motos 0kmSegún un análisis de Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, el cambio central radica en la base imponible sobre la que tributan los concesionarios y agentes oficiales de venta. Actualmente, el impuesto sobre los Ingresos Brutos se calcula sobre el margen comercial, es decir, la diferencia entre el precio de venta y el importe facturado por la terminal automotriz.Con la nueva redacción propuesta para el Código Fiscal de 2027, los concesionarios volverían a regirse por las normas generales y tributarían sobre el precio de venta de los vehículos. Si bien el proyecto de Ley Impositiva reduce la alícuota nominal del 10% al 2,3%, el cambio de base imponible haría que la carga tributaria aumente.De acuerdo con el análisis de Domínguez, para mantener la carga impositiva actual, la alícuota aplicada sobre el precio de venta debería ubicarse entre el 0,91% y el 1,30%, según el margen comercial. Al fijarla en el 2,3%, el impuesto aumentaría entre un 76% y un 153% para márgenes de entre el 10% y el 15% sobre el costo.Lo más relevante es que el impacto también podría llegar al comprador: como el tributo sobre los Ingresos Brutos grava cada etapa de la cadena comercial y no puede computarse como crédito fiscal, el incremento se incorporaría a los costos y, según estima el tributarista, sería esperable que se trasladara al precio final. El mismo efecto alcanzaría a las motos 0km, comprendidas en la misma norma.Para dimensionar el impacto, Domínguez elaboró una simulación teórica sobre un auto con un precio de venta al público de $42.000.000 con IVA incluido.“Con un margen del 12%, el impuesto sería 2,15 veces el actual y el precio final debería aumentar alrededor de un 1,26% para mantener el resultado del concesionario. Dado que Ingresos Brutos grava cada etapa de la cadena sin posibilidad de computarlo como crédito, el aumento se incorporaría al costo y sería esperable que se trasladara al comprador. Lo mismo aplica a las motos nuevas, que están comprendidas en el mismo inciso”, explicó.En otras palabras, si el concesionario quisiera mantener sus márgenes de ganancia y pagar el nuevo tributo, debería aumentar el precio final del vehículo un 1,26%.Para evitar ese incremento, el tributarista planteó dos alternativas: mantener la tributación sobre el margen comercial o aplicar sobre el precio de venta una alícuota que preserve la carga actual, dentro del rango del 0,91% al 1,30%.Como se trata de una iniciativa que todavía debe atravesar el tratamiento legislativo, el especialista señaló que el impacto debería analizarse con los márgenes reales del sector y que el proyecto podría modificarse antes de convertirse en ley.
Fuente: La Nación