Se registraron dos terremotos de magnitud 6,8 y 6,7 en el océano Atlántico en menos de nueve horas

El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) registró dos terremotos de magnitud 6,7 y 6,8 este martes en el océano Atlántico. Ambos se dieron a una profundidad aproximada de diez kilómetros, específicamente en la dorsal mesoatlántica, aunque no provocaron daños ni víctimas.Ambos se dieron con algo más de seis horas de diferencia: el primer movimiento ocurrió a las 5.44 UTC —las 2.44 de la Argentina— con una magnitud de 6,7, mientras que el segundo sismo se produjo a las 12.23 UTC —9.23 hora local— y alcanzó una magnitud de 6,8.Los dos eventos compartieron la misma profundidad, que fue de diez kilómetros, en una zona submarina donde son frecuentes, ya que las placas tectónicas se separan y generan actividad sísmica constante.Una zona propensa e intentos de predicciónLos especialistas, en busca de un modo de anticipar futuros movimientos, vinculan esta secuencia con otros sismos similares ocurridos en la región. Uno de los más conocidos es el de magnitud 7,6 que impactó en las Islas Caimán en febrero de 2025. De este modo, algunos expertos plantean un origen común en las fallas de este tipo. Por ejemplo, investigaciones publicadas en la revista Nature y elaboradas por especialistas de la Universidad de California en Berkeley y el propio organismo estadounidense destacaron la posibilidad de que haya una matriz común, aunque todavía no existen datos concretas que lleven a predecir estos fenómenos.Roland Bürgmann, profesor de ciencias de la tierra citado por el diario DailyMail, explicó que las ondas sísmicas pueden modificar condiciones locales, aunque advirtió que estos fenómenos resultan poco frecuentes y no sirven para predecir futuros eventos.Por este motivo, los datos disponibles se limitan a las magnitudes registradas, la ubicación submarina y la escasa profundidad, sin elementos que permitan vincular los sismos actuales con futuros episodios.Qué hacer ante un terremotoEn la vía pública: evitar lanzarse a correr. Movilizarse a un lugar sin edificios con ventanales cercanos y que esté alejado de los cables que conducen la energía eléctricaEn un auto: mantener el control del automóvil, disminuyendo la velocidad hasta detenerse por completo. Estacionar el vehículo evitando quedar a la sombra de los edificios, puentes o cualquier construcción que se pueda caerEn un edificio: evaluar la situación. A veces es preferible quedarse donde uno está y protegerse de objetos que puedan caer. En ese caso conviene refugiarse bajo mesas, pupitres o escritorios alejados de ventanas u objetos que puedan caerNo apresurarse a salir, el sismo dura solo unos segundos y es posible que termine antes de lograrlo. En caso de que decida abandonar el edificio no usar el ascensor o las escaleras eléctricasDe ser posible cerrar las llaves del gas, cortar la luz y evitar prender fósforos o encendedores o cualquier fuente de incendio

Fuente: La Nación