Parejas: Por qué la lucha de poder y la falta de reciprocidad erosionan los vínculos

En una reciente entrega de su ciclo de reflexión, Los Stamateas, el reconocido psicólogo Bernardo Stamateas, junto a su hija Damaris, desmenuzó las complejidades que atraviesan los vínculos afectivos en la actualidad. Durante el encuentro, el especialista puso el foco en la gestión del poder como uno de los factores determinantes para el éxito o el fracaso de una pareja. Según Stamateas, la raíz de la mayoría de los conflictos cotidianos reside en la lucha de poder, una dinámica que, en el fondo, oculta miedos subyacentes. Al respecto, señaló: “Detrás de la gran mayoría de las discusiones de pareja es quién manda, quién define la escena, quién tiene la última palabra. Muchas veces está escondido, yo tengo poder acá, porque es miedo”.Para el profesional, el concepto de pareja debe trascender la suma de dos individualidades. Es fundamental la creación de un “cerebro de pareja”, un tercer ente construido por ambos miembros donde la reciprocidad sea el eje central. “Te cuido y me cuidas, te ayudo y me ayudas. La reciprocidad es el corazón de una pareja sana”, afirmó el psicólogo. En este sentido, Stamateas subrayó que el conflicto no debe ser visto como un elemento puramente negativo, sino como una herramienta de ajuste necesario: “La función del conflicto es liberar la angustia y la búsqueda de un acuerdo. Es normal y es saludable discutir”.Un punto central de la charla fue la incidencia de los estilos de apego en la convivencia. Stamateas describió la tensión sistémica que se genera cuando conviven un perfil de apego ansioso con uno evitativo. El ansioso, movido por el temor al abandono, suele insistir en el diálogo y la reparación constante, mientras que el evitativo percibe dicha demanda como una invasión a su autonomía. Sobre esta coreografía emocional, el experto explicó: “El tango se baila de a dos. Se armó un patrón sistémico, circular, repetitivo, que puede durar toda la vida”. Ante esto, la clave para el cambio es la transformación personal dentro del vínculo. Stamateas fue contundente al manifestar que “para cambiar al otro, lo que hay que hacer es cambiar uno. El cambio de uno influye”.El especialista concluyó que el apego seguro es aquel que logra equilibrar la autonomía con la capacidad de compartir. Mientras que el evitativo teme perder su independencia, el ansioso confunde la necesidad de espacio con una señal de desamor. “El ansioso, cuando para, el evitativo se acerca. El evitativo, al sentir que no hay asfixia y peligro, se acerca; como si se le saliera una cárcel”, reflexionó. En última instancia, la invitación de Stamateas es a trascender el miedo y comprender que la pareja es un proyecto de construcción constante, donde el autoconocimiento es el primer paso para sanar el vínculo.
Leer nota completa en La Nación →