Economía
Prohibido. Tras el uso de un balde de glifosato para transportar chorizos, una entidad advierte: “No puede usarse para cocinar”
Después de que trascendiera el episodio del uso de un bidón que había contenido glifosato para transportar chorizos durante una fiesta popular en el partido bonaerense de General La Madrid, expertos de CampoLimpio, la entidad que lleva adelante la recolección y gestión de los envases vacíos de fitosanitarios, advirtieron que estos recipientes no pueden utilizarse para cocinar ni entrar en contacto con alimentos. Recomendaron que los productores los devuelvan en los centros habilitados o en las jornadas itinerantes para garantizar su tratamiento y destino final conforme a la ley.El episodio trascendió durante la primera edición de la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, realizada en La Colina, en el marco del 115° aniversario de la localidad. La celebración tenía como principal atractivo la elaboración de unos 1000 chorizos a la pomarola. Allí se utilizó un recipiente de unos 20 litros con la palabra “GLIF” que había contenido el herbicida. Tras el episodio el Municipio también se hizo eco de la situación. En París: Pino pidió más producción e inversiones para aprovechar las oportunidades del campo en Europa y otros mercados“No puede usarse para cocinar”, advirtió Juan Manuel Medina, gerente de Relaciones Institucionales y Comunicación de CampoLimpio. “Para nosotros es un caso emblemático porque se vincula al envase con un utensilio de cocina y se lo usó para cocinar en una fiesta popular”, señaló.El directivo remarcó que esos recipientes deben seguir un recorrido específico: “Hay que remarcar nuevamente la importancia de que los productores devuelvan sus envases en los centros habilitados o en las jornadas itinerantes que hace CampoLimpio”.La ley nacional 27.279, sancionada en 2016, establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios, debido a la toxicidad de los productos que contuvieron. Su alcance comprende los recipientes utilizados en todo el territorio nacional, que deben ingresar a un sistema de gestión integral. Además, prohíbe abandonarlos, quemarlos, enterrarlos, verterlos o comercializarlos y entregarlos por fuera del circuito autorizado. La restricción también alcanza al destino del plástico recuperado. El decreto reglamentario 134/2018 contempla limitaciones para productos que puedan estar en contacto con alimentos humanos o animales o representar riesgos para la salud y el ambiente. La reutilización prevista por esa reglamentación consiste en el rellenado por parte del registrante con el mismo producto u otro que autorice la autoridad de aplicación. “Este plástico no puede usarse para cocinar, como en este caso, ni para elaborar cucharitas de plástico que después usamos para ingerir alimentos”, insistió Medina.El bidón de glifosato usadoCampoLimpio es una asociación que nuclea a más de 110 empresas del sector, que representan alrededor del 90% de los envases puestos en el mercado, según informa la entidad.En cuanto al alcance territorial, Medina afirmó: “Hoy todas las provincias continentales están adheridas; solamente resta Tierra del Fuego”. En 2025, Chubut se convirtió en la provincia número 22 en aprobar su sistema de gestión. El esquema alcanza a Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. “La gran mayoría tiene centros de almacenamiento. En otras, por su volumen, no se justifica un centro de almacenamiento transitorio y hacemos campañas itinerantes, como en Santa Cruz, Chubut y La Rioja”, explicó.La entrega es el primer paso de un recorrido que debe mantenerse dentro del circuito habilitado. Para los envases rígidos que contienen productos miscibles o dispersables en agua, la ley exige un procedimiento de lavado conforme a la norma IRAM 12069. El lavado permite reducir residuos, pero no habilita el uso doméstico del recipiente.“Los productores deben devolverlos con triple lavado. A partir de ahí, la gestión está a cargo de CampoLimpio, para darles un correcto tratamiento y un destino final conforme a la ley”, indicó.Una vez recibidos, los envases se derivan a operadores habilitados por las provincias. Según Medina, allí se realiza el picado y el peletizado del plástico, que luego se envía a industrias autorizadas. Se destinan a postes, varillas, caños y nuevos envases para fitosanitarios. “Hoy está volviendo mucho ese plástico en la elaboración de envases tricapa, con parte de ese plástico reciclado”, señaló y dijo que se trata de una economía circular real: “El propio plástico del envase termina de nuevo en la elaboración de un nuevo envase. Nosotros controlamos siempre esa trazabilidad del plástico para que no termine en un uso prohibido por la legislación”.Entre los problemas que se observan está la disposición inadecuada en los establecimientos rurales y la entrega a recuperadores informales. “El riesgo más grande que notamos es la mala disposición de los envases. Sobre todo, el enterrado de los envases o la mala disposición en alguna parte de cada predio rural. También está la preocupación cuando estos envases terminan en algún curso de agua”, dijo.La concientización incluye el trabajo con los municipios. Sin embargo, advirtió que hay un circuito de compra y venta por fuera del sistema autorizado. “Lamentablemente, sigue habiendo un comercio ilegal de plástico muy fuerte en la Argentina”, afirmó. Según explicó, hay recuperadores que recorren los campos en busca de recipientes: “Eso nos perjudica mucho, sobre todo porque termina generalmente en un uso totalmente indebido del plástico”. Por eso, la asociación articula acciones con las autoridades provinciales. “Trabajamos mucho en la fiscalización junto con las provincias. Se hacen las denuncias pertinentes y se aborda con la policía ambiental o con la misma policía de la provincia para intervenir sobre ese circuito ilegal y poder confiscar el material, que después ingresa al sistema”, sintetizó.
Fuente: La Nación