“El talento se terminó”, la cruda advertencia sobre la realidad de las aulas

El talento en la Argentina se está agotando y la única vía para revertir ese declive es una transformación de raíz en la educación, un pilar insustituible para cualquier país que aspire a crecer de forma sostenida en los próximos 20 años. Esa fue una de las conclusiones que resonó con mayor fuerza durante la segunda jornada del Coloquio de IDEA, donde referentes del empresariado, la academia y la gestión pública coincidieron en un diagnóstico alarmante: el capital humano nacional entró en una zona de riesgo crítico.Los números exponen una fractura que amenaza la competitividad futura del país: se planteó que la pobreza de aprendizaje en una economía con el nivel de desarrollo de la Argentina debería situarse en torno al 25% o 35%, pero la realidad marca un dramático 59%. En términos prácticos, de cada 100 chicos, casi 60 no logran comprender un texto elemental a los 11 años o quedan fuera del sistema.Las estadísticas sumaron más datos preocupantes: de cada 100 niños que ingresan al ciclo primario, apenas 10 logran terminar la escuela secundaria en tiempo y forma con los saberes fundamentales garantizados. Mariano Narodowski, director del área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, alertó: «Estamos al mismo nivel que Marruecos o El Salvador en pruebas internacionales. Se terminó el stock de talento que supimos construir; quedan apenas bolsones aislados. Además, con la pérdida del bono demográfico y la concentración de nacimientos en sectores donde el aprendizaje es más débil, el problema es inminente.Ricardo Torres, fundador de Argentinos por la Educación, puntualizó otro indicador elocuente: “El tercio de mayores ingresos de la Argentina rinde educativamente al mismo nivel que el tercio más pobre de España”. En sintonía, el ministro de Educación de la provincia de Santa Fe, José Goity, advirtió que la escuela se transformó en un espacio de contención asistencial y alimentaria, desdibujando su propósito pedagógico original, al punto de que los colegios más caros del país muestran rendimientos por debajo de instituciones promedio de otras latitudes.Al analizar la viabilidad práctica de las reformas, Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina, desmitificó la idea de que falten diagnósticos o voluntad comunitaria: “Hay que pensar en la educación y en el modelo de desarrollo. Vemos familias que mandan a los chicos a la escuela, escuelas en cada pueblo y más de un millón de docentes en el país que tienen vocación y quieren enseñar, pero necesitan condiciones y herramientas para hacerlo. No hay que depender de docentes extravagantes o heroicos, hay que estructurar la excelencia”. Para Cipriota, la información técnica existe; el reto es diseñar currículas aplicables y acompañar a las provincias con estructuras debilitadas.En el plano financiero, Goity sostuvo que transformar la educación implica costos que la política debe asumir. “Falta inversión, pero el debate es con qué sentido y de qué manera la conducimos, esperando un retorno en capital cognitivo”. Santa Fe expuso su caso testigo: implementó en 2024 un plan integral de alfabetización temprana y creó sus propias pruebas de evaluación, blindadas a través de una reforma constitucional provincial para asegurar su trazabilidad en el tiempo.Para revertir este escenario, IDEA —en articulación con más de cincuenta organizaciones civiles agrupadas en el Acuerdo por la Educación de Argentinos por la Educación— presentó seis prioridades expuestas por Luciana Paoletti, directora ejecutiva de la institución.1- Recuperar los aprendizajes fundamentales: concentrar los esfuerzos en alfabetización inicial, comprensión lectora y razonamiento matemático básico desde los primeros años.2- Construir sistemas de información con métricas y trazabilidad: implementar evaluaciones periódicas y datos públicos para auditar qué políticas funcionan y seguir la trayectoria de cada alumno.3- Mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje: infraestructura adecuada, conectividad y entornos escolares propicios para que maestros y estudiantes puedan concentrarse en el aula.4- Recalibrar el federalismo y otorgar autonomía escolar: rediseñar la articulación entre Nación y provincias, dotando a los directivos escolares de herramientas y margen real de decisión pedagógica.5- Replantear la carrera y los incentivos docentes: Modificar los esquemas profesionales para premiar el mérito y la formación continua, evitando que enseñar bien o mal resulte indistinto.6- Adaptar el sistema a la tecnología y al nuevo mercado laboral: Desarrollar una estrategia de país frente a la inteligencia artificial y las habilidades laborales emergentes.

Fuente: La Nación