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Juicio del caso Cuadernos: mostraron el allanamiento a una bóveda de la casa de Cristina Kirchner en El Calafate
En la audiencia de este jueves del juicio por el caso de los cuadernos de las coimas, un policía a cargo de los allanamientos en los domicilios de la expresidenta Cristina Kirchner habló de una puerta “dura” que daba a un ambiente sin señal de celular. La fiscalía pidió que se exhibieran fotos y videos del lugar, donde se encontraron objetos de valor, tales como medallas, bastones presidenciales y documentación.“Era un recipiente, no sé cómo llamarlo, si bóveda o ambiente privatizado, donde había elementos de interés de la familia”, declaró el comisario retirado Adrián Martín Lotocki. Se trataba de un acceso que tenía una estructura doble, de acuerdo a lo exhibido en la audiencia. Por un lado, la puerta, descripta como “dura”, y detrás de ella un revestimiento extra.El excomisario narró los esfuerzos de la Gendarmería para abrir la puerta que daba a ese ambiente en el domicilio de la expresidenta en Calafate. “¿Era blindada esa puerta?“, preguntó la fiscalía. ”Aparentemente sí“, respondió el testigo. La protección a ese ambiente no se agotaba con la puerta. Las imágenes dan cuenta de un revestimiento adicional que se observa por detrás de la puerta, de color blanco. “La puerta estaba apoyada sobre un sector diferente”, describió el excomisario.Imágenes del allanamiento en una de las casas de Cristina Kirchner en el surPersonal de Gendarmería debió destrabar esa puerta que, al momento del allanamiento, estaba cerrada. Los videos mostraron los esfuerzos de los efectivos para abrirla. Durante la audiencia se habló de la puerta y del revestimiento que parecía de madera, pero su interior poseía material más duro. El policía retirado no recordó precisamente qué material era. “Puede ser hierro”, dijo.Según los investigadores, las grabaciones también reflejaron que en el interior de ese ambiente que se ubica, según el excomisario, “antes de subir al primer piso”, había cajas con “cosas de valor”, que fueron remitidas a la Justicia. “Mucha documentación, biblioratos, una carta de San Martín a O’Higgins, elementos de valor, bastones presidenciales”, comentó el testigo. La declaración del excomisario incluyó contrapuntos con la fiscalía, que preguntó varias veces cómo era la puerta, su soporte, el revestimiento y no encontraba respuestas certeras sobre su composición. Pese a mostrar fotos y videos, el testigo nunca aseveró esos detalles que preguntaba la fiscalía. “Me llamó mucho la atención que prácticamente no supiera qué es una puerta”, reclamó la fiscal Fabiana León.“Se lo que es una puerta, pero yo no soy experto en el material de la puerta”, respondió Lotocki. “¿Usted piensa que hizo el relato correctamente en todos sus detalles?“, volvió a preguntar la fiscal. Y el testigo indicó que contestó ”lo que sí recordaba".La fiscal León manifestó su descontento: “Lamentablemente, después quieren los abogados, pero más aún la fiscalía, lo que quiere es saber la verdad, no interrogar testigos que dicen no recordar”. La posible bóveda que se exhibió en videos y fotos, con su supuesta doble protección confeccionada con la puerta y el revestimiento extra, ocupó buena parte de la audiencia. La fiscalía quiso profundizar sobre ella con fotos y videos, más allá del contenido allí encontrado durante el allanamiento. Las grabaciones exhibieron cómo el personal de Gendarmería desarmó esa estructura. Y las fotos, la manera en que los efectivos de seguridad encontraron dicho ambiente que “llamó la atención”. “¿Había visto alguna vez alguna habitación o un acceso con características así?“, consultaron los representantes de la Unidad de Información Financiera (UIF). ”No, nunca lo había visto", respondió el excomisario. Acto seguido, el abogado Juan Manuel Ubeira, que ha defendido a Cristina Kirchner, preguntó: “¿Cuántos allanamientos hizo usted a domicilios de expresidentes de la Nación"?. El testigo señaló que “este nomás”.Previo a los detalles de la puerta “dura” en el domicilio del Calafate, la fiscalía había comenzado con preguntas sobre el allanamiento en la casa de la familia Kirchner en Río Gallegos, donde también participó Lotocki.Le preguntaron por bolsos y dijo: “No me acuerdo”. La misma actitud adoptó cuando la fiscalía lo consultó sobre cajas de seguridad. Fue después de ello que comenzaron a mostrarle fotos del allanamiento en el domicilio de Río Gallegos, distinto del de Calafate. En ese pasaje de la audiencia, fueron seis fotos que reflejaron dos cajas fuertes. Una estaba vacía y otra tenía objetos en su interior.Los vuelos oficiales a Santa CruzLuego de la declaración de expolicías, fue el turno de un exbrigadier de la Fuerza Aérea, Alfredo Horacio Amaral. Formó parte de la delegación a cargo del avión presidencial Tango 01 y su declaración aportó detalles de cómo eran los traslados durante la presidencia de Néstor Kirchner, quiénes lo acompañaban y qué ocurría con el equipaje que viajaba desde Buenos Aires hacia el sur. “Al principio íbamos a Río Gallegos y después a Calafate”, mencionó al comienzo de su interlocución.Amaral indicó que generalmente los vuelos se realizaban durante fines de semana, “una vez por mes”. Señaló que solían esperar la llegada de la comitiva presidencial a la aeroestación militar de Aeroparque, donde supuestamente el equipaje debía pasar por escáneres. Pese a haber dicho eso, no recordó si se realizaban esos controles porque, tal como afirmó, él se encontraba dentro de la aeronave.Con el equipaje y traslado de bolsos podían pasar dos cosas, según relató: los más pesados viajaban en bodega y los de menores dimensiones con la tripulación. “Había ocasiones en las cuales, antes de salir, llegaba un vehículo de Presidencia trasladando el equipaje presidencial y en ese vehículo venía Daniel Muñoz”, recordó.Daniel Muñoz era el secretario del expresidente Néstor Kirchner. Falleció hace una década. Su nombre aparece en expedientes como el que el juez Ariel Lijo elevó a juicio oral, donde se investiga si el exhombre de confianza de los Kirchner formó parte de una estructura que lavó al menos US$70 millones presuntamente provenientes de recaudación ilegal de la obra pública.
Fuente: La Nación