Robbie Williams: fama, excesos y excentricidades del gran cantante del pop británico

Ni su apariencia, ni la buena voz, ni la actitud frente al micrófono le abrieron a Robbie Williams las puertas a la fama. Lo ha contado una y mil veces. Tenía 16 años y una madre que lo apoyaba en sus intentos de cantante. Las redes sociales todavía no existían. Vio un aviso que buscaba una voz y se presentó al casting. La prueba no fue la mejor, aunque había sacado de la manga un tema de moda por aquellos años: “Nothing Can Divide Us”, de 1988, popularizado por el actor y cantante australiano Jason Donovan. Terminó la audición enfiló hacia la puerta y antes de abrirla giró la cabeza y le guiñó el ojo a quien estaba audicionando. El que buscaba aquella voz era Nigel Martin-Smith, por entonces (1990) un productor británico treintañero que probaba talentos para crear una boy band. Ya tenía fichados a Gary Barlow, Mark Owen, Howard Donald y Jason Orange, pero quería que fueran cinco. Así apareció Robbie.El nombre se definió bastante rápido, Take That y se extendió a su primer álbum, Take That & Party. Nada demasiado elaborado pero bien pensado para un mercado con audiencia garantizada. En la cronología, los Take That quedaron en medio de dos bandas estadounidenses muy famosas. Los New Kids on The Block surgieron en 1984 y los Backstreet Boys, en 1993. Take That fue la primera boy band inglesa que alcanzó éxito mundial, creada en la oficina de un productor (aunque esto no represente un mérito en sí). Hasta 1996 publicaron tres discos, singles que llegaron al puesto número uno de los charts y cansadoras giras. “How Deep Is Your lLove” (reversión del hit de Bee Gees de los setenta) fue el último corte de difusión antes de su separación, aunque Robbie ya no estaba en sus filas, había dado un paso al costado un año antes.El regreso se materializó diez años después, pero Williams recién volvió a sumarse al grupo entre finales de 2010 y mediados de 2013. De los cinco fue el que más carisma tuvo como solista, y eso resultó bien aprovechado. “Freedom 96″ fue el primer single que publicó. ¿El título fue alguna clase de guiño? No era una novedad. Era el mismo tema que ya había convertido en hit George Michael seis años atrás (“Freedom 90″). Pero hubo algo en su estribillo que despertaba suspicacias. “Lo único que tenemos que hacer ahora es tomar estas mentiras y convertirlas en verdad de alguna manera”, entonaba con sus 22 años recién cumplidos y una historia de dependencia a las drogas y al alcohol que quería dejar atrás. Durante una entrevista reciente con el programa de televisión español El Hormiguero hablo del tema. Le preguntaron si era cierto que podía beber media botella de vodka antes de un ensayo. Dijo que no antes de un ensayo, pero sí durante la noche anterior. “Caí en un alcoholismo desatado, pero habiendo tenido 20, en la década del noventa, no se hablaba de adicciones, depresión o ansiedad. A los 19 años pensé por primera vez que tenía un problema, pero lo enterré”.Para 1997 ya había asestado uno de los mayores éxitos de su historia, con el tema “Angels”, que hasta el día de hoy es el más famoso de su carrera. Una balada que luego lo posicionó como un crooner de comienzos del siglo XXI. Las mujeres caían rendidas a sus pies. Le pasó a la canadiense Nicole Appleton (exintegrante de la girlband All Saints). Y fue muy recordado en estas pampas su romance de una noche con una rosarina que se convirtió en celebrity vernácula y luego se dedicó a la política. También caía a sus pies una ilusión con forma de pelota de fútbol, aunque solo tuvo condiciones para ser jugador amateur, hinchar fervientemente por el Port Vale FC, club de su ciudad natal, Stoke-on-Trent (a medio camino entre Mánchester y Birmingham) y transformar el juego de 22 sobre el campo en actividades benéficas. Fue uno de los creadores del Soccer Aid, partido benéfico de celebridades destinado a recaudar fondos para Unicef. Además, no perdió oportunidad para cantar en Copas del Mundo (como las de 2018 y 2026) cada vez que lo invitaron.Claro que sus mayores goles siempre fueron en discos y escenarios. Para Robbie el nuevo siglo comenzó en 2001 con el álbum Swing When You’re Winning, con el que recreaba canciones famosas al estilo de Frank Sinatra y Dean Martin. De hecho, tuvo un feat. inesperado con Nicole Kidman, para el tema “Something Stupid”. Al año siguiente publicó su álbum más elogiado, Escapology y en 2005 presentó Intensive Care, su producción más vendida en todo el mundo.Mientras tanto, la vida de estrella de la música comenzaba a pasarle factura y sus excentricidades y preocupaciones no podían ser disimuladas. Su pasión por los ovnis o ciertas paranoias calaron fuerte en algunos momentos de su vida. La imagen (la propia) que tanto lo perturbaba: el exceso de peso, la caída del cabello, el envejecimiento (hasta llegó a los cuarenta y pico, a referirse a la andropausia). Raro fue, además, que en su biopic, Better Man: La historia de Robbie Williams, fuera caracterizado como un chimpancé (aunque la explicación fue más sencilla de lo esperado: se sintió “mono de feria”, en muchos momentos de su carrera, según sus propios dichos).En documentales como el que en 2023 se estrenó vía Netflix, hace foco en aquel desorden, y también en lo que vino después, cuando en 2010 se casó con Ayda Field (madre de sus cuatro hijos). Aún así, en el último tiempo comenzó a hablar de diagnósticos que le “ayudaron” a interpretar algunas de sus acciones y actitudes. Dijo recientemente que había sido diagnosticado dentro del espectro autista. Antes también se refirió al TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y al Síndrome de Tourette.Eterno carismaA pesar de todo aquello, sigue teniendo el carisma para subir a los escenarios y enfrentar a grandes audiencias. Treinta años pasaron desde el comienzo de su carrera solistas; 20 desde su última visita a la Argentina. Hoy se encuentra en medio de una gira, promocionando su más reciente producción discográfica, Britpop, que algunos pueden considerar una referencia a aquella tendencia de música inglesa de los noventa o simplemente al pop que es su lugar de identificación, con cambios y matices, desde el principio de su carrera.En sus propias palabras, se define así: “Me propuse crear el álbum que quería escribir y lanzar después de dejar Take That en 1995. Fue el apogeo del britpop y una edad de oro para la música británica. He trabajado con algunos de mis héroes en este álbum. Es crudo, hay más guitarras y es un álbum aún más animado de lo habitual. Hay algo de ‘brit’ y ciertamente también algo de ‘pop’. Estoy inmensamente orgulloso de este equipo de trabajo y emocionado de que los fans escuchen el álbum.”Chris Martin de Coldplay, Gaz Coombes (Supergrass), el Black Sabbath Tony Iommi, el dúo pop mexicano Jesse & Joy y Gary Barlow son algunos de los invitados del disco. Su versión en vivo está en marcha desde hace meses y por estos días viene bajando por América Latina. Desde el 1° de octubre lo esperan en Buenos Aires una serie de tres conciertos en el Movistar Arena, y muchos fans. De hecho, el Robbie Williams Fans Argentina, a propósito de esta visita, viene haciendo varias actividades que se pueden encontrar en sus redes sociales.Para agendarBritpop tour. Robbie Williams regresa a la Argentina. 1°, 2 y 4 de octubre, a las 21, en el Movistar Arena de Buenos Aires, Humboldt 450.

Fuente: La Nación