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La clasificación en la Copa del Golfo entre Omán e Irak se resolvió con un sorteo en un hotel
Un gol a seis minutos del final, una camiseta que salió despedida durante el festejo, una tarjeta amarilla que parecía anecdótica y un sorteo en un hotel de Yeda. La definición de uno de los semifinalistas de la Copa del Golfo durante esta fecha FIFA tuvo una sucesión de hechos difícil de imaginar: Omán e Irak terminaron igualados en todos los criterios de desempate y el azar decidió quién continuaba en el torneo. Pero ni siquiera así terminó la historia, porque el seleccionado iraquí cuestionó después el procedimiento utilizado para determinar al clasificado.Todo comenzó durante el partido entre Omán y Kuwait. A los 84 minutos, Musab Al-Shaqsi marcó de cabeza el 3-1 para el seleccionado omaní, resultado que le permitía alcanzar los cuatro puntos de Irak en la tabla. La igualdad también se extendía a la diferencia de goles, por lo que entraba en escena el siguiente criterio de desempate: el disciplinario.Allí Omán tenía la ventaja. Antes de ese tercer gol acumulaba siete tarjetas amarillas contra ocho de Irak y, por lo tanto, se quedaba con el segundo lugar y el boleto a las semifinales por fair play. Sin embargo, Al-Shaqsi celebró su tanto quitándose la camiseta y el árbitro cumplió con el reglamento: lo amonestó.الهدف الثالث لعمان في مرمى الكويتاستمتعوا بمشاهدة مباريات خليجي 27 على شاشا pic.twitter.com/LoJtni7r04— شاشا سبورت (@Shasha_Sports) September 29, 2026La acción cambió por completo el escenario. La octava amarilla de Omán dejó a los dos seleccionados empatados también en el criterio disciplinario. El festejo de Al-Shaqsi, que en cualquier otro contexto apenas habría representado una sanción sin mayores consecuencias, obligó a buscar una última alternativa para resolver la clasificación del grupo A.La definición ya no ocurrió dentro de una cancha. Delegados de ambos seleccionados y miembros del comité de competición de la Federación de Fútbol del Golfo, encabezados por Khalid Al-Muqrin, se reunieron en el Hotel Intercontinental de Yeda. Antes del procedimiento, se examinaron los informes arbitrales de los encuentros para ratificar que ambos equipos tenían la misma cantidad de amonestaciones.Confirmada la paridad absoluta, llegó el momento del sorteo. El papel que salió fue el de Omán, que de esa manera consiguió el pase a las semifinales y quedó emparejado con Emiratos Árabes Unidos por un lugar en la definición del torneo. Del otro lado, quedó Arabia Saudita contra Qatar. Al-Shaqsi pudo respirar: la tarjeta que había provocado con su festejo no terminó con la eliminación de su seleccionado.دقائق من الترقب 🔥 «الشرق الأوسط» ترصد مشهد إجراء القرعة بين منتخبي #العراق و #عمان لمعرفة المتأهل منهما ... القرعة تبتسم لعمان وفرحة صاخبة في القاعة.#خليجي27 pic.twitter.com/fqprh56Hqj— الشرق الأوسط - رياضة (@aawsat_spt) September 29, 2026Sin embargo, la resolución abrió inmediatamente otro capítulo. Irak cuestionó que el clasificado se decidiera mediante el azar y sostuvo que correspondía recurrir a la posición de cada seleccionado en el ranking FIFA. El equipo iraquí ocupa el puesto 63, por encima de Omán, ubicado en el 80.“No deberíamos ir a sorteo. Por reglamento FIFA deberíamos pasar nosotros ya que tenemos mejor ranking que Omán”, sostuvo Graham Arnold, entrenador australiano de Irak, después de conocerse la decisión.La delegación iraquí apeló a la normativa de FIFA y señaló que en otras competiciones, entre ellas el Mundial, la posición en el ranking aparece como criterio para resolver determinados escenarios de igualdad. Sin embargo, la Federación de Fútbol del Golfo no aceptó ese planteo y mantuvo el procedimiento previsto para su competencia.Así, una acción de apenas unos segundos terminó por desencadenar toda la secuencia. Después de agotar los criterios deportivos y disciplinarios, la clasificación terminó dentro de un hotel, con un papel que llevó el nombre de Omán.
Fuente: La Nación Deportes