Víctor Volman: qué falla en la educación argentina y por qué el problema empieza en los primeros grados

La educación argentina lleva años acumulando señales de alerta. Los últimos resultados de las pruebas PISA volvieron a poner números a una dificultad que empieza mucho antes de que los alumnos lleguen a la secundaria, con problemas de comprensión lectora, bajos desempeños en matemática y trayectorias escolares que no logran garantizar los aprendizajes fundamentales. “De 100 chicos que arrancan la primaria, solamente 10 terminan la secundaria en el tiempo esperado y con los conocimientos mínimos”, advierte Víctor Volman.Director del Observatorio de Argentinos por la Educación, Volman analiza el sistema a partir de los datos y pone el foco no solo en cuánto se invierte, sino también en qué sucede dentro de las aulas y cómo se utilizan los recursos disponibles. Los métodos de alfabetización, la formación docente, el ausentismo, las desigualdades socioeconómicas y el rol de la escuela aparecen como algunas de las variables de un problema que, sostiene, no puede atribuirse a un único gobierno.En esta nueva edición de Conversaciones, Volman analiza las razones detrás del deterioro educativo argentino, la distancia creciente con otros países de América Latina y los desafíos que plantean la tecnología y la inteligencia artificial. Una charla que vuelve, finalmente, sobre una cuestión elemental y decisiva para el futuro del país, porque, como sostiene el entrevistado, “una sociedad más educada puede progresar mucho más”.-Primero contanos qué es Argentinos por la Educación y cuál es tu trabajo ahí.-Argentinos por la Educación es una fundación. Estamos cumpliendo diez años el año que viene. Recibe solamente financiamiento privado de empresarios, empresas y organismos internacionales. No recibe fondos del Gobierno. Eso nos da una independencia muy grande.Nosotros no hacemos trabajo de territorio. Yo vuelvo a mi casa y no le puedo contar a mi familia que le enseñé a leer y escribir a un chico, que construimos escuelas o que repartimos kits escolares. Lo que hacemos es incidencia pública al más alto nivel para lograr comprometer a los presidentes, a los candidatos a presidente y a los gobernadores a tomar las decisiones que son más importantes en la educación y que pueden lograr una mejora a nivel sistémico para diez millones de estudiantes.-Aparecieron los resultados de las pruebas PISA. En el caso de la Argentina, esa evaluación, que está dirigida a chicos de 15 años, dio algunos números que me gustaría comentar con vos. Primero, aparentemente seis chicos de cada diez no llegan a los niveles básicos de comprensión lectora, es decir, solo llegan cuatro. Creo que el nivel básico de matemática lo alcanza solamente el 24% de los chicos y que en ciencias eso se extiende un poco más, al 41%. Pero son todos números muy bajos, por debajo de la mitad y algunos muy por debajo de la mitad. ¿Qué significa ese panorama?-Y hay algo muy curioso en estas pruebas: todos los países, creo que salvo Finlandia, de la principal lista de los primeros 20, retrocedieron respecto de la misma prueba del año 2015. Esta es la de 2025. Y me gustaría preguntarte: cuando uno evalúa a chicos de 15 años, ¿a cuántos gobiernos se está evaluando? Porque normalmente hay un mecanismo automático de echarle la culpa al gobierno por un proceso que justamente es más largo, más en cámara lenta.-Los chicos que rindieron PISA 2025 nacieron en 2010. Entonces, como decís vos, son varios gobiernos los que atraviesan el proceso educativo de un niño. La educación obligatoria en Argentina llega hasta el final de la secundaria, hasta que los chicos tienen 17 o 18 años, con lo cual aproximadamente cuatro gobiernos y medio son parte de un proceso educativo desde que un niño nace hasta que se gradúa de la secundaria.-Entonces, la culpa o las buenas noticias no son solo de un gobierno, sino, como decís, de un proceso. En Argentinos por la Educación, hace algunos años empezamos a hacer foco en la comprensión lectora de los primeros años. Ahora voy a lo de PISA porque, en buena medida, me parece que explica lo que pasa. Los chicos que rindieron a los 15 años las pruebas PISA 2025 tenían nueve años en 2019.Las pruebas de UNESCO, que es otro organismo internacional que mide a través de una prueba que se llama ERCE en América Latina, evalúan a los chicos de tercer grado, más o menos cuando tienen nueve años. En 2019 mostraban que en Argentina uno de cada dos niños no lograba los niveles básicos de comprensión lectora. Chicos de nueve años, en el país de Sarmiento. En un aula de 30 chicos, tenés 15 que no comprenden lo que leen. En los niveles socioeconómicos más pobres eso es mucho peor: son seis o siete de cada diez.Esos mismos chicos crecieron y a los 15 les tomaron la prueba PISA. Y, efectivamente, como decís, tenés seis de cada diez que no logran lo mínimo en comprensión lectora y ocho de cada diez que no logran lo mínimo en matemática. Lo mínimo en matemática no es hacer derivadas o integrales: es hacer una regla de tres simple.Entonces, en buena medida, lo que vemos es que los resultados de PISA se explican porque las bases no son lo suficientemente sólidas. Es importante focalizarse en los aprendizajes fundamentales, en las bases de lengua y matemática, para que los chicos después puedan aprender lo que necesitan en el resto de las áreas. Es imposible comprender ósmosis si uno no entiende lo que lee.Entonces, el foco en los aprendizajes fundamentales, en lengua y matemática, para nosotros es muy importante. Por supuesto, no hay que dejar después a los chicos crecer sin un apoyo para poder recuperar esos aprendizajes. Pero es mucho más difícil aprender los aprendizajes fundamentales en sexto, séptimo grado o primer año, porque además los profesores no están enfocados en eso. Los profesores que enseñan a alfabetizar están en los primeros grados.Entonces, en buena medida, los resultados de PISA no se explican solamente por lo que pasa a los 14 o 15 años, sino por la trayectoria de estos chicos, que en 2019 ya alertábamos que uno de cada dos no lograba los niveles básicos de comprensión lectora. Después tuvieron la pandemia. Estos chicos pasaron 2020 y 2021 en pandemia. -¿Qué significó la pandemia para la educación?-Cuando vemos los resultados de las pruebas PISA 2022 contra 2018, que en buena medida toman el antes y el después de la pandemia, ya veíamos una caída muy fuerte en los resultados de los países. Ahora esta caída se ve globalmente, no solamente por la pandemia, pero ya veníamos de niveles bajos. Entonces, desde niveles bajos, la pandemia nos retrocedió algunos puestos más. Pero Argentina muestra algo distinto de otros países de América Latina: la caída, en buena medida, es más pronunciada.-Y de eso te quería hablar. Hasta este año, me parece que cuando uno mira la trayectoria de estas pruebas había como un estancamiento en algo malo. Y ahora hay una declinación mayor. Si uno compara con otros países, en la prueba anterior, perdón, en el año 2000, nosotros estábamos segundos después de México, que es uno de los países que aparece en el top 20 de PISA. Y ahora estamos octavos en la lista de los países latinoamericanos. Países que en otra época no se podían comparar con la Argentina, o nosotros no nos comparábamos con ellos, como Perú, nos pasaron. ¿Por qué? ¿Qué tiene la Argentina de peculiar en esta crisis?-Argentina viene perdiendo posiciones relativas, ya no con Estonia, Finlandia o Singapur, sino dentro del barrio de América Latina, con el que compartimos no solamente el idioma, salvo con Brasil, sino también una cultura, inestabilidad política, desigualdades económicas y territorios con ruralidad. Territorios muy amplios, por ejemplo, con Brasil y con México. Algunos de estos países son federales.Entonces hay algo ahí, en la comparación con América Latina, que nos interesa en particular. Porque cuando miramos a Finlandia o nos miramos en el espejo de Singapur, son sociedades muy distintas. Seguramente tenemos mucho para aprender de eso, pero también tenemos mucho para aprender de países que se parecen más a nosotros y que han mejorado en los últimos 20 o 25 años.Argentina, en las pruebas de UNESCO, tiene el porcentaje de comprensión lectora que tiene El Salvador, que tiene un cuarto del PBI per cápita de Argentina.-¿Y a qué lo atribuís?-Por un lado, hay una caída muy fuerte en el caso de Argentina contra sí misma y en comparación. Y lo que vemos es que hay algo sobre la comprensión lectora que está pasando y que, en buena medida, tiene que ver con los métodos que se usan para enseñar a leer y escribir en los primeros grados de la primaria. Esto no es lo único, no quiero ser reduccionista con esto.-Ahora vamos a ir ahí. Antes te quiero preguntar: en la declinación de la capacitación de los alumnos, ¿tiene que haber alguna declinación en la capacitación de los maestros?-Hay una declinación más grande, que es la declinación económica de Argentina. Nosotros tuvimos la crisis de 2001 y, a partir de ahí, salvo algunos años de recuperación, no logramos crecer sostenidamente.Entonces, si nos miramos contra Perú, es un país que políticamente es inestable, pero macroeconómicamente es muy estable. El PBI per cápita crece y crece. Lo mismo vemos en Chile. Sin dudas hay una correlación entre la estabilidad y el crecimiento económico y la educación.Si uno ve la trayectoria de Perú a lo largo de estos últimos 25 o 30 años en educación, viene mejorando casi a la par de su PBI per cápita. En el caso de Chile, ya estaba en niveles altos y se mantuvo en los primeros niveles de América Latina. Argentina viene declinando.Cuando uno mira la inversión en educación y pensamos esto de la formación y la capacitación de los docentes, Argentina, en el mismo tiempo, fue invirtiendo cada vez más en educación. Llegó a invertir 6,1% del PBI en educación en el año 2015. Hubo una ley muy importante en 2006, que fue la Ley de Financiamiento Educativo, que permitió que cada vez se destinaran más recursos a educación como porcentaje del PBI.Hay que recordar acá que ese porcentaje del PBI no es solamen

Fuente: La Nación