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Qué sintió Abel Pintos cuando le propusieron cantar para el Papa y qué está esperando
“La ansiedad nos movilizó y nos carcomió por dentro”. Así describió Abel Pintos la espera que atravesó desde que recibió las primeras noticias hasta que finalmente supo que había sido elegido para cantar ante el papa León XIV durante su próxima visita a la Argentina.El músico habló de la convocatoria en diálogo con Puro Show (eltrece). Allí confirmó que será parte de la visita que el Pontífice realizará al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole el lunes 9 de noviembre y contó por primera vez cómo vivió el proceso hasta recibir la comunicación formal.“A mí como hombre de fe me emociona mucho. Y por supuesto que la emoción fue superlativa cuando me hicieron saber que además me habían considerado para cantarle a él, y junto a él de alguna manera, en un momento maravilloso que vamos a vivir”, expresó.Según explicó Pintos, las primeras noticias llegaron a través de la Iglesia local, que había propuesto su nombre al Vaticano como uno de los artistas que podían acompañar musicalmente al Papa durante su paso por el país.“Nos hicieron saber que lo que habían hecho era proponerme a mí como artista para poder acompañarlo musicalmente en alguna de todas estas acciones que va a llevar adelante”, relató. A partir de entonces comenzó una espera atravesada por los tiempos y protocolos propios de la Santa Sede. “Decidimos respetar los procesos porque son largos, todo es muy protocolar, todo viene literalmente desde el Vaticano. Te llega la carta con el lacrado, es toda una historia”, contó.La confirmación terminó llegando de manera oficial. “Cuando nos llegó la notificación de que efectivamente estaba invitado a ser parte de este momento, para mí fue una emoción gigante”, recordó.El encuentro, además, tendrá un significado especial para él por otro motivo: será la primera vez que conozca personalmente a un Papa. Consultado sobre si había tenido oportunidad de encontrarse con Francisco, Pintos respondió: “No lo conocí, lamentablemente. Me hubiese encantado”.La elección Hay, sin embargo, una pregunta para la que Abel todavía no tiene respuesta: por qué fue elegido precisamente él para representar musicalmente a la Argentina en uno de los momentos de la visita papal.“No me lo dijeron. En algún momento tendré la oportunidad de preguntarle a alguno de los que haya sido parte de todo el proceso”, reconoció. Y agregó que tampoco intenta encontrar por sí mismo una explicación: “En la Argentina muchos de mis colegas, a los que conozco, quiero y admiro, tienen una conexión muy especial con la fe, así que sé que somos muchos los que hubiésemos querido tener esta oportunidad. Por eso también me honra de alguna manera representar a la música argentina en un momento así”.Tampoco está definido, al menos para el cantante, cuál será el repertorio. Según explicaron a LA NACION desde su entorno, todavía esperan que la organización oficialice los detalles de la participación: cuántas canciones interpretará, cuáles serán y cómo se desarrollará concretamente el encuentro.Pintos, por su parte, aseguró que prefiere esperar esas indicaciones antes de avanzar con una propuesta propia. “Cuando voy de visita me gusta ponerme a disposición. Estoy en ese proceso. Por supuesto que tengo pensadas algunas ideas y, llegado el momento, si veo que tengo el espacio, voy a proponer lo que me gustaría o lo que siento y lo que pienso”, señaló.La lógica, explicó, es muy diferente de la que aplica cuando se trata de uno de sus propios recitales. “Cuando es un concierto mío tengo mis reglas, mis leyes y mis búsquedas, pero cuando voy de visita me gusta ponerme a disposición”, sostuvo.Por ahora, incluso algunas cuestiones básicas siguen abiertas. “Yo lo que sé es que es esta visita al Cottolengo Don Orione, que es lo que sabemos todos. Después no tengo realmente muchos más detalles”, reconoció.Y sintetizó así cómo afronta una convocatoria que todavía conserva varias incógnitas: “De momento soy yo, así como estoy acá, sabiendo que voy a estar ahí en ese lugar y haciendo lo que pueda, lo que deba y lo que se espere de mí en el espacio que me ha sido concedido”.
Fuente: La Nación