“¿Puede ser que en un país que produce 70 millones de toneladas de maíz estemos discutiendo por tanto por una ley de biocombustibles?”
La pregunta fue formulada por el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, durante la apertura del acto formal de inicio del 5° Congreso Internacional de Maíz (CIM), que este año tiene lugar nuevamente en esta provincia.
Y de alguna manera resume uno de los dos ejes que tuvo el inicio de este encuentro que se extenderá hasta el jueves y reúne a todo el arco dirigencial, empresarial y productivo vinculado a la cadena del cereal.
Por un lado, el mentado debate por los biocombustibles; pero antes de esos reclamos, también hubo motivos para celebrar: la cosecha récord que también se traduce en un nivel de exportaciones inédito en la historia.
EL MAÍZ Y EL DEBATE POR EL BIOETANOL
Acompañado por su ministo de Bioagroindustria, Sergio Busso; por el ministro de Producción de Santa Fe, Gustavo Puccini; por el intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini; y por el CEO de La Pastelera Producciones, Joaquín Pinasco; Llaryora trajo a debate el tema de los biocombustibles por la relevancia que Córdoba tiene tanto en la producción de maíz como de bioetanol.
De las 70 millones de toneladas que el gobernador citó como cosecha nacional, la provincia mediterránea sumaría unas 23 millones; es decir, el 33%. Y en el caso del bioetanol, las tres plantas que hay en territorio cordobés fabrican el 50% de la oferta nacional que se destina a “cortar” las naftas.
Llaryora subrayó que en Córdoba el ministerio productivo se denomina de Bioagroindustria porque “en el nombre está la misión”, que es vincular al agro con el agregado de valor industrial, con foco además en el cuidado del ambiente.
#CIM | @CongresoMaiz
El ministro @SergioBussoOK acompañó al gobernador @MartinLlaryora en la inauguracion de la 5º edición del Congreso internacional del Maíz en el Centro de Convenciones pic.twitter.com/w8JjIeKGmG
— Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba (@MinAgriCba) September 30, 2026
Allí es donde se inserta desde ambos ámbitos el bioetanol: una forma de industrialización del maíz que además ayuda a reducir la huella de carbono.
“Es increíble que estamos peleando por un porcentaje de corte, cuando debería ser un ofrecimiento natural, una agenda nacional en la que nos lleven a decir: produzcan más, hagan más. Hacen un esfuerzo más grande por los autos eléctricos que por los biocombustibles”, se quejó.
Y aseguró que el mecanismo “es simple, copiar lo que hicieron Estados Unidos y Brasil”.
Antes, en un panel previo, había sido el presidente del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), Gustavo Idígoras, el que había también planteado una férrea defensa de la ley de biocombustibles que ya tiene media sanción del Senado.
Para el ejecutivo, es importante que el maíz siga creciendo en la Argentina con una estrategia que incluya tanto mayor industrialización como exportación en grano, y no dudó: “¿Qué hace falta? Que los diputados arriben a la conclusión que hay una nueva ley de biocombustibles que aprobar para potenciar el etanol de maíz”, subrayó.
“La ley de biocombustibles va a ayudar a que el productor reciba mejor precio, sea más rentable, pueda trabajar mejor”, enfatizó.
Gustavo Idígoras, con el micrófono en la mano, subrayó la necesidad de que Diputados ratifique la nueva ley de biocombustibles
En tanto, hizo foco en la cuestión ambiental: como en la producción de bioetanol se genera burlanda, que es un insumo muy eficiente para la nutrición animal, eso significa reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que abre puertas a los mercados que demandan mayor sustentabilidad.
“Hoy se conoció por ejemplo la habilitación de Japón a la carne argentina de todo el país y el bioetanol también es muy importante para llegar con carbono neutro a ese mercado: si le doy burlanda a mis animales, ya reduzco las emisiones”, resumió.
LOS RÉCORD DEL MAÍZ
Pero previo a estos planteos en tono de reclamo, el ánimo del Congreso Internacional de Maíz era más bien de festejo: sucede que el cereal está cerrando un 2026 con récords en todos sus indicadores, arrancando por la máxima cosecha de la historia.
“El maíz es la estrella del año, la medalla de oro: en cuatro meses de la campaña 2025/26 ya cargamos más toneladas que en todo 2025. Y el año se encamina a cerrar con más de 40 millones de toneladas de exportación, superando el récord vigente”, citó Idígoras.
Asimismo, subrayó que esto ocurre en medio de una ampliación del mapa exportador nacional: el año pasado el maíz argentino llegó a 70 países y en la actualidad, debido a su gran competitividad, está generando negocios con 125 mercados.
“Estamos vendiendo hasta en la punta de entrada del Mar Negro, que históricamente fue nuestra competencia, debido a varias ventajas: no tenemos problemas logísticos o geopolíticos, el productor está decidido a vender y hoy en día somos un país confiable, proveyendo grano de alta calidad para alimentación animal”, resaltó el titular de CIARA-CEC.
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Desde su punto de vista, la clave del maíz nacional es que tiene la capacidad de cubrir las tres “inseguridades” que tiene el mundo: alimentaria, bioenergética y ambiental.
No obstante, también mencionó algunas cuentas pendientes, como por ejemplo los tratamientos del grano poscosecha, debido a que los mercados internacionales son cada vez más exigentes con los Límites Máximos de Residuos (LMR) de fitosanitarios.
Asimismo, subrayó la necesidad de abordar de manera seria y responsable la cuestión de la trazabilidad, que es otro requerimiento que se impone de manera generalizada por parte de los compradores.
“Hay que convencerse de que la trazabilidad no es un costo, sino una oportunidad para Argentina, que puede cumplir sin problemas los nuevos parámetros ambientales que exigen muchos compradores, algo que no pueden hacerlo todos los países”, señaló.
Agro & Campo
El maíz vive su congreso internacional: del festejo por el año récord a un fuerte reclamo por los biocombustibles
Fuente: InfoCampo