El autor del tiroteo en la escuela de San Cristóbal sigue alojado en un instituto de menores y se evalúa su “egreso progresivo”

SANTA FE.- Gino C., el adolescente de 15 años que hace seis meses disparó a mansalva dentro de la Escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal y provocó la muerte de Ian Cabrera, un compañero de 13 años, y heridas a otros dos alumnos, sigue alojado en un centro de asistencia especial para menores de la ciudad de Santa Fe y se evalúa un eventual “egreso progresivo y controlado”, aunque ello dependerá de los informes específicos que brinden los especialistas que lo atienden.“Él continúa con asistencia psicológica, psiquiátrica y de trabajadoras sociales”, explicó a LA NACION la abogada Mariana Oroño, del estudio jurídico que ejerce la representación del menor y que mantiene contacto con su situación.Ante una consulta, Oroño aclaró que el adolescente “no retomó los estudios”, como se había especulado meses atrás, cuando trascendió que lo podría hacer vía Zoom en un establecimiento educativo de la provincia.En cuanto a la situación legal del agresor, debe recordarse que por su edad (15 años) en el momento del ataque a sus compañeros de escuela fue declarado inimputable, ya que la nueva ley penal juvenil no estaba vigente al momento de la tragedia, el 30 de marzo de este año.No obstante, sigue bajo el régimen de libertad vigilada definido por la Justicia, cursando lo que se denomina un “período de adaptación”, alojado con otros dos adolescentes; es evaluado todas las semanas por dos psiquiatras, además de tener un seguimiento permanente de un psicólogo.En diálogo con LA NACION, Oroño se refirió a las medidas que se evalúan para los próximos meses. “Estamos en miras de un posible egreso muy controlado, pero aún no tenemos un acuerdo en ese sentido”, subrayó la profesional.En el entorno familiar del adolescente se explicó oportunamente que Gino no regresará a San Cristóbal, aun cuando, por el fondo de la cuestión legal, podría hacerlo ya que no será juzgado por el delito que cometió.Por último, Oroño explicó que la causa por lo sucedido hace seis meses en la escuela de San Cristóbal “está abierta”.El casoEl 30 de marzo pasado, Gino C. ingresó al establecimiento donde cursaba el tercer año del secundario portando una escopeta de doble caño en un estuche de guitarra, cuyo armado completó en el baño; minutos antes de las 7.30 comenzó a disparar sobre la comunidad educativa que se alistaba para el izamiento de la bandera.Una perdigonada dio en la cabeza de Ian Cabrera, de 13 años, quien falleció en el acto. Los disparos también alcanzaron a otros ocho estudiantes que corrían por el establecimiento en forma desesperada para escapar del tiroteo.Se vivieron momentos de alta tensión hasta que un asistente escolar logró neutralizar al agresor, que posteriormente fue detenido.Días después, por el caso, fue detenido Nicolás C., de 16 años, acusado de ser partícipe secundario en el ataque, pero semanas después la Cámara de Apelaciones de Rafaela ordenó la liberación del adolescente ya que no se ofrecieron pruebas contundentes que avalaran que cuando fue detenido, en una ruta cercana a la capital provincial, viajaba para eludir la acción de la Justicia —en realidad, lo hizo por cuestiones médicas—, o que hubiese protegido o encubierto al atacante, ya que el día del ataque él fue junto con su hermana menor a la escuela.Pero el efecto de lo sucedido hace seis meses en San Cristóbal no terminó allí. El 3 de septiembre pasado, alrededor de las 7.15, la explosión de la rueda de un camión en la Ruta Provincial 2, que cruza cerca del patio de la escuela Mariano Moreno, provocó pánico y corridas en el establecimiento.El estallido, en un contexto de extrema sensibilidad de esa comunidad educativa, llevó a que, en la desesperación, algunos alumnos de 5° año se arrojaran desde el primer piso hacia un parasol.Ocho estudiantes, de entre 13 y 17 años (siete mujeres y un varón), fueron trasladados al hospital local. La mitad recibió el alta rápidamente por cuadros de pánico sin lesiones graves, mientras que el resto quedó en observación para estudios y curaciones.

Fuente: La Nación