Gonzalo Quesada y Pablo Carreras exaltan la paz para la familia y el honor de Federico Martín Aramburú

Ningún veredicto iba a apagar el dolor. Aun así, el desenlace del juicio por la muerte de Federico Martín Aramburú con las condenas a los cuatro acusados resulta un nuevo punto de partida para sus seres queridos. Atravesar el proceso fue traumático. Los amigos más cercanos coinciden en que ya es tiempo de paz.“Lo principal era que, luego de este juicio, toda la familia de Fede recuperara un poco de paz”, dijo Gonzalo Quesada. “Por el otro lado, quedó muy alto el nombre de Federico Martín Aramburú”.“No se trata de olvidar lo que pasó, porque eso va a ser imposible, sino de que la forma en que Fede murió no termine siendo más importante que la forma extraordinaria en la que vivió”, agregó Pablo Carreras, amigo de Martín Aramburú. “Fede va a seguir estando siempre presente en todos los que lo quisimos y creo que la mejor manera de honrar su memoria es que se lo recuerde por lo que verdaderamente fue: la extraordinaria persona que todos conocimos y que tanto quisimos”.El viernes último, Loïk Le Priol fue declarado culpable del homicidio al ex jugador de los Pumas y fue condenado a 26 años de prisión luego de un juicio que se extendió por 19 jornadas. Romain Bouvier, también presente en la trágica noche del 19 de marzo de 2022 en París, recibió una sentencia de 19 años de cárcel por tentativa de homicidio y por ser quien primero abrió fuego. Los partícipes secundarios, Lyson Rochemir y Anthony Sorrentino, fueron condenados a tres años, pero con dos y medio en suspenso para la primera y los tres en suspenso para el segundo.Al margen de las cuestiones jurídicas, los testimonios de dos amigos muy cercanos a Federico recogidos para LA NACION coinciden en señalar que la sentencia del jurado de 12 miembros marca otro inicio para sus seres queridos, especialmente, sus familiares.Quesada, que fue compañero de Martín Aramburú en el seleccionado argentino de rugby y fortaleció esa relación cuando ambos finalizaron sus carreras y continuaron viviendo en Francia, fue uno de los elegidos por la familia para dar en el juicio testimonio sobre la calidad de persona que era. “La verdad es que es un alivio que este juicio haya terminado”, dijo Quesada desde Italia, donde está al frente de la selección nacional. “Lo más importante era que, luego de este juicio, toda la familia de Fede –María, las hijas, el hijo, los padres, los hermanos– recuperaran un poco de paz. Que no pensaran más en el juicio, en la defensa de los acusados. Saber que salió todo a la luz, que se confirmó que lo que pasó esa noche fue que Fede fue asesinado, y que los asesinos tendrán una condena. Pero sobre todo, durante este juicio quedó claro para toda la sociedad francesa, para toda la sociedad argentina y para toda la sociedad del rugby quién era Federico Martín Aramburú”, rescató el ex apertura, que compartió el plantel albiceleste con el ex centro de CASI en Francia 2007, el Mundial de los Pumas de Bronce.Quesada profundizó su mensaje: “Gracias a todos los testimonios de los que lo conocieron, en los que se habló de la calidad humana, de la generosidad, de la convivialidad, de la alegría, del increíble padre de familia que era, del increíble compañero de equipo, del increíble amigo que era, de los valores que siempre representó. Todo eso quedó claro públicamente y creo que es lo más importante: que ahora, con el juicio terminado, no se habla más del juicio, de cómo lo mataron o no lo mataron, sino que ahora se trata de un poco de paz para la familia, sabiendo que Fede no está más”.Pablo Carreras compartió con Martín Aramburú la camada ’80 del CASI, un club al que, aun cuando emigró a Francia, Federico nunca dejó de pertenecer. Las palabras de Carreras representan a las de todos sus amigos. “Ninguna condena nos lo va a devolver ni va a reparar el dolor inmenso que implicó su crimen, pero siento que el hecho de que sus asesinos hayan tenido que responder ante la Justicia es una forma de honrar su memoria”, dijo Pablo. “Lo que más quiero es que el final de este juicio permita a Edgar y Ceci [los padres], a Bati y a Rosarito [hermanos], a Mery [la señora] y a sus tres hijos, Justi, Trini y Santiaguito, encontrar un poco de paz después de tanto sufrimiento. No creo que exista una sentencia capaz de cerrar una herida semejante, pero sí espero que encuentren algo de consuelo en saber que se hizo justicia. Ojalá el final de este juicio nos permita empezar a cerrar este capítulo tan doloroso y, de alguna manera, dar vuelta la página”.Pablo mencionó que atravesó con mucho dolor las tres semanas que duró el juicio y que lo más difícil fue “volver a abrir una herida que, en realidad, nunca terminó de cerrar”. “Fueron tres semanas de sentimientos encontrados. Fue muy triste tener que revivir todo lo que pasó, volver a recordar aquel día y enfrentarnos nuevamente con los detalles del crimen de Fede. Escuchar los testimonios y conocer en profundidad todo lo que sucedió fueron realmente dolorosos. Lo más difícil de todo fue ver a la familia tener que atravesar nuevamente semejante sufrimiento. Verla pasar por todo eso, con la entereza y la fortaleza con la que lo hizo, fue realmente conmovedor. Se necesita muchísimo valor para afrontar un juicio de estas características y tener que revivir una tragedia semejante”.Aunque en este momento las condenas se hayan convertido en algo secundario en sí mismo, Pablo dijo no estar de acuerdo. “Sentí una enorme satisfacción al ver a los asesinos de Fede sentados frente a la Justicia, teniendo que responder por lo que hicieron. Siento que se hizo justicia, aunque no estoy conforme con la sentencia. Me resulta muy difícil entender que no se haya considerado la premeditación. Creo que les habría correspondido una condena a prisión perpetua. Esa es la condena que, para mí, merecen. También me dolió mucho que se difundiera el video del bar, porque puede dejar una imagen de Fede como alguien violento, cuando en realidad era todo lo contrario. Los que tuvimos la suerte de conocerlo sabemos muy bien qué clase de persona era y lo injusto que sería que alguien se quedara con esa imagen de él”. Aludió a la imagen en que se ve cómo el argentino tira de la capucha de Le Priol, que está sentado a una mesa, y comienza la pelea que derivará en el homicidio.En consonancia, Quesada rescató cómo el proceso en París reveló quién era Federico realmente. “El juicio reveló los detalles del episodio que llevaron a su muerte y salieron a la luz la hombría de Fede, la calidad de amigo que era, el coraje, el sentido de justicia. Él terminó en una situación que le costó la vida porque no dejó pasar actitudes que no se debe dejar pasar; porque sintió que su amigo había sido humillado, agredido, y decidió no dejar pasar eso. Saber que el juicio aclaró perfectamente todo lo que había pasado esa noche y, sobre todo, quién era Fede, es la principal noticia positiva”, dijo el ex apertura de los Pumas. “Quedó muy alto el nombre de Federico Martín Aramburú, y eso era importante de este juicio. Es un momento de paz interior para mí, de sentir que ahora es solo mirar adelante. De seguir acompañando a María, a las hijas y al hijo de Fede; de estar siempre presente con ellos, porque van a necesitar siempre apoyo. La figura de Fede no va a estar nunca más, pero al menos su imagen quedó en el nivel de lo que era la persona. Los que éramos sus amigos lo sabíamos, pero ahora el mundo sabe quién era Federico Martín Aramburú”.El juicio dejó en claro lo que pasó. La condena, exigua o no, puso fin a una etapa y abrió otro camino. “Después de este juicio, quedan solo el legado que deja Fede, que es muy fuerte y muy grande. Como recuerdo para su familia, pero también para la sociedad francesa y la argentina”, resumió Quesada.

Fuente: La Nación Deportes