Luciana Salazar y Martín Redrado llegaron a un acuerdo tras años de batalla judicial

Después de cinco años de reclamos, acusaciones cruzadas y presentaciones judiciales, Luciana Salazar y Martín Redrado llegaron a un acuerdo que pone fin a una extensa disputa. Los términos del entendimiento permanecerán bajo confidencialidad, pero para la modelo el resultado significa mucho más que el cierre de un expediente. “Llegamos a un acuerdo, por fin, después de tantos años de lucha”, confirmó Salazar en diálogo con LA NACION.El conflicto tenía sus raíces en una serie de acuerdos firmados durante la relación. Entre ellos se conoció públicamente un documento previo al nacimiento de Matilda y otro que, según se informó entonces, había sido firmado por Salazar y Redrado en 2016, cuando todavía estaban juntos. En aquel momento se habló de compromisos económicos y personales asumidos durante la relación y ante una eventual separación.La disputa escaló en abril de 2022, cuando una mediación terminó sin acuerdo y Salazar decidió avanzar judicialmente por el supuesto incumplimiento de esos compromisos. Tres meses después, la Justicia dispuso un embargo sobre bienes de Redrado, medida que entonces se vinculó con el incumplimiento de uno de los acuerdos.En medio de aquel enfrentamiento, Salazar hizo una distinción: “Matilda siempre fue un proyecto de los dos”, sostuvo al hablar de la decisión de convertirse en madre, aunque aclaró expresamente que Redrado no era el padre biológico de la niña.El conflicto continuó abierto en los tribunales durante los años siguientes hasta el entendimiento alcanzado ahora. En las últimas horas, la Agencia Noticias Argentinas informó que durante el proceso quedó acreditado que Redrado no es el padre de Matilda y que, por lo tanto, no existe una obligación alimentaria derivada de un vínculo filial. Según la agencia, la Cámara Civil instó a las partes a alcanzar un acuerdo, cuyos términos y condiciones quedaron bajo confidencialidad.“Ahora también me siento un poco libre”Tras conocerse el desenlace, Salazar habló con LA NACION sobre lo que significaron para ella estos años de enfrentamiento. “Fueron años de desmentidas, de cosas terribles que se han dicho de mí públicamente, hasta acusada de delitos que nunca cometí”, sostuvo. Y describió lo atravesado durante este tiempo como “una violencia total desde todo punto de vista, económica, mediática, todo lo que te puedas imaginar, a una madre que estaba luchando por los derechos de una menor hasta el cansancio, hasta las últimas consecuencias”.Salazar evitó revelar cualquier condición del entendimiento. “Yo obviamente no puedo hablar del acuerdo porque es confidencial”, aclaró. Sin embargo, quiso hacer algunas precisiones. En ese punto mencionó las declaraciones de Ana Rosenfeld, quien intervino en etapas anteriores del conflicto y fue testigo. Según relató Salazar, la abogada sostuvo públicamente que si se había alcanzado un entendimiento era porque tenían validez los documentos que habían sido presentados ante la Justicia.“Se llegó a un acuerdo en base a esos acuerdos que estaban previamente firmados, en los que estaban los derechos de una menor de edad”, afirmó Salazar. “Por eso estaba en un juzgado de familia, por eso actuaba Defensoría”, agregó.Para la modelo, el desenlace representa además una reivindicación personal después de haber sido cuestionada, según asegura, por la existencia misma de esos documentos. “Lo que es importante demostrar es que yo siempre fui con la verdad”, afirmó. “Yo era la que siempre decía que había acuerdos firmados, los llevé a la Justicia. Del otro lado se decía que no había acuerdos firmados, que no era la firma de él, que fue extorsionado, que fue todo esto”.“La verdad salió a la luz y triunfó”, continuó. “Eso es lo mejor: triunfó la verdad. Yo me manejo así en la vida. Es una satisfacción personal de una lucha que me puse al hombro porque me daba mucha injusticia todo lo que estaba viviendo”.A su vez, la modelo destacó especialmente el rol que, desde su perspectiva, tuvo la Defensoría, que “estuvo siempre muy a favor de Matilda y eso creo que influyó mucho para que se pudiera llegar a este acuerdo”, señaló.Más allá de lo sucedido en los tribunales, Salazar aseguró que la disputa terminó afectando también otros aspectos de su vida. “Para mí es una etapa cerradísima, oscurísima. Siento que me saco una oscuridad de encima para siempre”, confesó.El final del conflicto también supone, según contó, recuperar una libertad que durante este tiempo sintió condicionada. “Ahora a seguir con mi vida, porque también esto en mi vida personal me estaba trayendo muchos conflictos”, explicó.La reacción de MatildaPara Salazar, la noticia tuvo además una destinataria especial. La modelo contó a LA NACION que llegó a la audiencia en la que finalmente se produjo el entendimiento sin demasiadas expectativas.“El día que yo iba a la audiencia, iba sin expectativas. Te soy sincera, iba medio negativa”, recordó. Antes de salir de su casa, Matilda le deseó suerte. “Me deseó mucha suerte, porque ella sabe que en realidad es un tema para ella, pero que la mamá es la que está poniendo el hombro para que se pueda resolver”.Cuando regresó y pudo contarle el resultado, la reacción de la niña fue inmediata. “Se puso muy, muy contenta cuando llegué a casa y le conté. Me abrazó mucho, saltaba, gritaba. Estaba súper feliz también”, relató.Con el paso de los años, explicó, Matilda comenzó a comprender parte de lo que ocurría a su alrededor. “Ya es un poco más grande y ha entendido hasta un poco lo que es la Justicia, de abogados y todo eso”, contó Salazar. “No era para que tan chiquitita tuviera que estar lidiando con esos temas, pero era una cosa cotidiana en casa escuchar hablar con abogados y tocar este tema constantemente”.

Fuente: La Nación