Cuadernos de las coimas: un empresario dijo que para cobrar certificados de obra atrasados se tenía que “poner”: apuntó contra el financista Clarens

Uno de los empresarios de la construcción que declaró hoy como testigo en el juicio de la causa de los Cuadernos de las Coimas sostuvo que existía una “camarita” y que había “obras con retorno”. Se trata de Fernando Palluchini, representante de la firma Mapal, quien afirmó que para destrabar certificados de obra atrasados debía “hacer los aportes que había que hacer”, pero negó haber pagado coimas.Palluchini entró a la causa porque, según indicó, apareció en un amplio listado de empresas que habrían pagado sobornos, aportado a la Justicia por Ernesto Clarens, el financista vinculado a los Kirchner que mantenía contacto con el empresariado. En este caso, el empresario sanjuanino contradijo esa versión, aunque habló del supuesto rol de Clarens.“Clarens era quien nos podía destrabar”, recordó Palluchini. En su declaración relató problemas de su empresa Mapal. “Llegamos a tener hasta 200 días sin cobrar”, se quejaba de los atrasos sobre los certificados de obra que no tenían pagos por parte del Estado.La fiscal del juicio, Fabiana León, le solicitó al testigo que recordara su experiencia con las obras de la Dirección Nacional de Vialidad. Entonces, Palluchini comenzó a narrar inconvenientes que tenía para cobrar por las obras.“La forma de cobrarlo era que te pongas con lo que te tenías que poner”, indicó. De esa manera, ubicó su relato en un contexto de “empresarios ahorcados”, debido a lo que describió como una situación que casi lleva a la quiebra a su empresa por obra pública que habría realizado en San Juan y que no recibía el pago correspondiente.El testigo describió que durante los años investigados se desempeñó como presidente de la firma Mapal. Esta empresa se dedicaba a obras civiles, ya sean caminos o barrios de viviendas, entre otras tareas.Según aseguró Palluchini, su empresa no participó de “ningún club o camarita”. Dijo que sabía que existía a raíz de comentarios de su gestor que estaba en la Ciudad de Buenos Aires y por conversaciones telefónicas de su hermano con Clarens. “Siempre surgía el tema de entrar a la camarita”, recordó.Ante una consulta del abogado defensor de Clarens, Pedro Migliore, el empresario dijo que su hermano se comunicaba con el financista para “reclamarle por atrasos de cobros”. La “camarita” hace referencia a la supuesta cartelización de la obra pública entre empresas miembro de la Cámara de la Construcción entre 2003 y 2015. Palluchini señaló que su empresa se retiró de la organización empresarial en 2006. “Sabíamos que eran obras con retorno”, mencionó cuando explicaba los motivos de dicha decisión.El empresario sanjuanino apuntó contra Clarens cada vez que se refirió a los certificados de obra impagos y las posibilidades que tenía para destrabarlos. Pese a eso, no identificó ni explicó puntualmente qué personas se encargaban del presunto mecanismo de pagos espurios.En paralelo, cuestionó algunas declaraciones como “arrepentidos” dentro de la causa. Precisamente, Clarens prestó declaración como arrepentido o imputado colaborador en los inicios de la causa de los Cuadernos. Uno de sus aportes a la justicia fue el listado de empresas donde apareció Mapal. Por este motivo, Palluchini ingresó al expediente.Primero fue imputado. Prestó declaración indagatoria por escrito. Posteriormente, fue sobreseído y ahora, durante la etapa de juicio oral, participa del proceso como testigo.

Fuente: La Nación