Con la llegada de la primavera, la Patagonia enciende sus alertas de cara al inicio de una etapa crítica: el nacimiento de los primeros ejemplares de tucura sapo (Bufonacris claraziana), un insecto herbívoro que, cuando alcanza altas densidades, puede ocasionar daños en pastizales naturales, pasturas y cultivos, afectando los recursos forrajeros disponibles para la producción ganadera.
Frente a ese escenario, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) llamó a los productores a intensificar sus monitoreos en los campos para detectar focos a tiempo. Este insecto, que es nativo de la región y se encuentra presente principalmente en Río Negro, Chubut y Santa Cruz, no posee alas y se desplaza caminando o saltando. Y dado que sus huevos pueden permanecer durante meses en el suelo hasta la próxima temporada, detectarlos a tiempo resulta esencial.
“Es fundamental prestar especial atención a los sitios donde se registraron posturas o presencia de tucuras en temporadas anteriores, así como realizar recorridas periódicas para identificar los primeros focos. La detección temprana permite realizar un control oportuno, especialmente durante los primeros estadios de desarrollo, cuando los insectos son más vulnerables”, indicaron desde el organismo sanitario, aclarando que siempre “deben utilizarse productos autorizados” para su control.
Y como la plaga no constituye un hecho aislado de una provincia u otra, el abordaje propuesto por las autoridades es integrado y articulado entre organismos públicos, gobiernos provinciales, centros científicos y representantes del sector productivo. Todos esos actores se encuentran hoy dentro de la Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras en la Patagonia Argentina (MTP) que lidera Senasa, y que recientemente publicó su propia “Guía de recomendaciones para el monitoreo y control de la tucura sapo”.
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“Brinda herramientas para la detección, el monitoreo y el manejo preventivo de la plaga”, indicaron desde Senasa. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Cumplir con las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) y Fitosanitarios Elementos de Protección Personal (EPP) cuando aplicamos fitosanitarios.
Cumplir con normas nacionales, provinciales y municipales en lo de productos fitosanitarios y a la disposición final de los remanentes de los productos y los envases vacíos.
Utilizar todos los elementos de protección personal químicos (guantes, máscara, mameluco, botas, antiparras)
Mantener alejada a toda persona que no esté debidamente protegida.
Asegurarse de que otras personas no realizan tareas en el lugar donde se tratamiento.
Durante el tratamiento, no fumar, ni comer, ni beber, ni ir al servicio
Pedir asesoramiento a un ingeniero agrónomo matriculado.
Consulta el documento completo:
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El documento también acerca información técnica a los productores sobre el ciclo de vida de este insecto, las distintas opciones de control, los tipos de productos habilitados y su uso de acuerdo al cultivo, así como contactos con Senasa, INTA y los gobiernos provinciales.
Las recomendaciones del Senasa se encuadran en los consensos alcanzados durante la última edición del Congreso Internacional de Ortopterología (ICO 2026), realizado en marzo pasado en San Martín de los Andes.
Agro & Campo
Apurate que viene la tucura: Inició la temporada de nacimientos de esta plaga en la Patagonia y Senasa llamó a intensificar los monitoreos
Fuente: Bichos de Campo