Juegos Suramericanos: la Sub 19 no se pudo contagiar del público y los penales la relegaron a la medalla de plata

ROSARIO.- La Sub 19 pagó caro su timidez y se quedó sin la medalla dorada. Lejos de contagiarse del entusiasmo del público, que le dio al partido un marco inusual para la categoría, la selección argentina no pudo hacer valer su mayor talento individual, estuvo irresoluto en los últimos metros y terminó cediendo, tras el 0-0, en el desempate por vía de los penales (derrota por 5-4). Un castigo a la falta de atrevimiento del equipo que conduce Diego Placente.“Lo primero que hicimos fue felicitarlos. Todos nosotros estamos orgullosos porque vinimos con un objetivo y, al final, terminamos jugando la final. Tienen que saber lo que cuesta para todos los atletas ganar una medalla. Por respeto a ellos mismos y a todos los que trabajan para conseguirla, tienen que disfrutar el recorrido y darle el valor que merece a una medalla de plata. Los chicos fueron creciendo dentro de la cancha, se fueron convirtiendo en un equipo, tanto en el hotel como en los distintos grupos que fueron formando. Eso es muy bueno para el futuro”, dijo Placente tras el partido.La tarde se prestaba para los festejos. Un pleno sol primaveral entibió la tarde en la cancha de Newell’s, casi repleta con unos 30.000 espectadores. Entre ellos, media platea techada cedida a la delegación paraguaya, que contribuyó a proporcionar un gran marco (paradoja: se podía ir con camiseta albirroja pero no con la de Rosario Central). Mucho público familiar, mucha gente que no va todos los fines de semana a la cancha ni tiene la chance de viajar a Buenos Aires para ver a Argentina se dio el gusto de ser partícipe de un espectáculo de categoría.Más que por medallas, por capacidad organizativa o festivales musicales, el éxito de estos Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 radica en la masividad de la concurrencia. Algo que se repitió tanto en disciplinas amateurs montadas en espacios pequeños e improvisados y se magnificó con el imán de la selección de fútbol. Ni la capacidad de desequilibrio en el mano a mano de Ian Subiabre, ni la conducción de Santiago Esquivel, ni la capacidad goleadora de Franco Domínguez Ávila lograron romper la tenacidad de los paraguayos, que por momentos controlaron el partido y también generaron peligro sobre el arco de Máximo Leguizamón. La batahola que se produjo luego de un supuesto penal a Subiabre, las siete amarillas, la expulsión al paraguayo Fernández sobre el final son el mejor reflejo del partido. Fue más lo que se luchó que lo que se jugó.Después de una clasificación complicada, conseguida en el último partido ante Venezuela con un gol en tiempo de descuento (1-1 y a semifinales por tener mejor diferencia de gol), la Argentina había mostrado su mejor cara el miércoles ante Perú. El gol, también sobre el final, había merecido llegar mucho antes.Para la revancha ante los paraguayos, que los habían vencido 2-1 en el debut, Placente volvió a salir con cinco defensores como ante Perú, pero puso un hombre más en el medio campo y dejó arriba solos a Subiabre y Domínguez Ávila. Cuando se juntaron generaron peligro, pero eso ocurrió poco. A los 4 minutos se produjo la acción más peligrosa, cuando el jugador de Tigre desbordó con su gambeta y tiró el centro atrás al centrodelantero de Estudiantes, uno de los más destacados en el inicio del certamen pero que en los últimos dos partidos estuvo con la pólvora mojada. Remató a las manos del arquero.Pese al mayor control de la pelota, como en los primeros tres partidos el equipo fue muy poco incisivo. Los laterales nunca desbordaron y los delanteros resolvieron mal las situaciones que tuvieron de contragolpe a partir de buenas recuperaciones de la dupla de volantes centrales Carrizo-Esquivel.Los ingresos en el segundo tiempo de Tulián, el héroe de la clasificación, y Jainikoski, otrora carta de triunfo desde el banco, y el cambio de esquema por un 4-3-3, insinuaron una mejoría cuando al minuto de juego los dos se combinaron, pero el extremo de Argentinos remató desviado tras quedar cara a cara con el arquero. La gente empezó a impacientarse. No hubo reclamo como en la semifinal, cuando la hinchada reclamó que “pongan h...“, pero sí cayó de la tribuna Diego Maradona el pedido de “movete argentina, movete, dejá de joder”. El cansancio, después de cinco partidos en diez días, afectó más a los visitantes. Domínguez Ávila y Tulián desperdiciaron dos situaciones claras en los últimos cinco minutos y todo quedó a merced del capricho de los penales. Allí, el yerro de Leandro Olima, volante central de Atlético Tucumán, en el cuarto envío, sentenció la suerte en medio de nueve aciertos. “Hoy la gente estuvo brutal. También estuvo bueno que no se repitiera el mensaje del otro día: necesitamos a los chicos y a más gente acompañando. Los chicos todavía tienen mucho que aprender, y los errores también forman parte de ese aprendizaje. Hay mucha gente que viene con su familia y con chicos de los colegios. Los padres tienen una responsabilidad muy importante: educar a sus hijos y enseñarles a respetar. Muchas veces veo a chicos insultando en la cancha, como si fuera el único lugar donde se pudiera hacerlo, y eso también es responsabilidad de los padres”, explicó con criterio Placente. Y agregó: “En este torneo lo físico tuvo mucho que ver. Fueron pocos jugadores y, cuando estás cansado, estás cansado. A veces el sistema o las situaciones dependen de los jugadores, pero ellos, incluso los que no tuvieron descanso hasta el final, dieron todo y buscaron el triunfo en cada partido.”La ceremonia de premiación encontró a los paraguayos exultantes, festejando con sus compatriotas. Entre los consagrados, vale señalar la presencia del grandote arquero paraguayo Leonardo Sosa, que fue visitante por partida doble, ya que desde 2022 milita en las divisiones juveniles de Rosario Central. Los chicos de Placente, en cambio, recibieron la medalla de plata cabizbajos y resignados. A esa altura, las tribunas del estadio del Parque Independencia ya estaban desnudas. Con muchos jugadores que vienen jugando juntos hace tres años desde la categoría Sub 15 y varios con experiencia en primera división, sumado a la localía y la ausencia de Brasil, el anhelo de quedarse con la dorada era genuino. Para los chicos argentinos quedará como una lección. Para el entrenador, también. La síntesisArgentina 0 (4): Máximo Leguizamón; Thiago Pérez, Fernando Closter, Nicolás Marcipar (c), Matías Satas y Joaquín Salas; Facundo Carrizo, Santiago Espíndola y Uriel Ojeda; Ian Subiabre y Franco Domínguez Ávila. Entrenador: Diego Placente.Cambios: ST, al inicio, Facundo Jainikoski por Ojeda y Ramiro Tulián por Marcipar; 27m, Felipe Esquivel por Subiabre; 36, Leandro Olima por Carrizo.Paraguay 0 (5): Leonardo Sosa; Mateo Giménez, Mauro Coronel, Giovanni Gómez, Thiago Fernández y Kevin Amarilla; Joaquín Bogarín, Giovanni Gómez y Pedro Sarza; Eduardo Delmas (c); José Buhring y Junior Gamarra. Entrenador: Antolín Alcaraz.Cambios: ST, al inicio, Milan Freyres por Buhring; 18m, César Miño por Gamarra; 30, Rodrigo Vera por Delmas; 37, Lucas Montiel por Gómez y Orlando Cristaldo por Sarza.Expulsado: ST, 43m, Fernández (P), por doble amarilla. Definición por penales: Esquivel (A), convertido; Freyres (P), convertido; Domínguez Ávila (A), convertido; Bogarín (P), convertido; Pérez (A), convertido; Cristaldo (P), convertido; Olima (A), desviado; Vera (P), convertido; Jainikoski (A), convertido; Coronel (P), convertido.Estadio: Newell’s Old Boys, RosarioÁrbitro: Oswaldo Contreras Macías (Ecuador)

Fuente: La Nación Deportes