La sorpresiva decisión de Margot Robbie, a 10 años de haberse casado con el padre de sus hijos

Margot Robbie hizo oficial, al menos en los papeles de su productora, un cambio que hasta ahora no había trasladado a su identidad pública: casi diez años después de casarse con Tom Ackerley, la actriz australiana incorporó formalmente el apellido de su marido. El movimiento quedó registrado en documentación corporativa de LuckyChap Entertainment, la compañía que ambos fundaron y que se convirtió en una de las piezas centrales de sus respectivas carreras en Hollywood.Los documentos presentados ante Companies House, el organismo británico encargado del registro de empresas, consignan el cambio de “Margot Elise Robbie” a “Margot Elise Ackerley”. La documentación fue presentada en septiembre de 2026 y señala que la modificación de sus datos como directora se produjo el 12 de enero de este año. Hasta entonces, Robbie había figurado con su apellido de nacimiento en los registros vinculados con la productora, de la que es directora desde mayo de 2015.El detalle resulta llamativo porque la actriz lleva casi una década casada con Ackerley y, durante todo ese tiempo, mantuvo profesionalmente el apellido Robbie, con el que construyó una carrera internacional que la llevó desde la televisión australiana hasta convertirse en una de las figuras más reconocidas de Hollywood. No hay, sin embargo, indicios de que vaya a dejar de utilizar “Margot Robbie” como nombre artístico. El cambio registrado es de carácter corporativo y aparece en los documentos de la empresa.LuckyChap Entertainment fue creada en 2014 por Robbie, Ackerley y sus socios Sophia Kerr y Josey McNamara. La compañía nació cuando la actriz todavía estaba consolidando su carrera y terminó convirtiéndose en mucho más que un vehículo para producir proyectos en los que ella actuara. Desde allí participaron en películas como Yo, Tonya, Aves de Presa, Hermosa venganza, Barbie y Saltburn, entre otros proyectos.En el caso de Robbie y Ackerley, la historia profesional comenzó incluso antes de la historia de amor. Se conocieron en 2013 durante el rodaje de Suite Française, drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Robbie formaba parte del elenco y Ackerley trabajaba como asistente de dirección. Lo que empezó como una amistad fue transformándose con el tiempo, hasta que ambos comenzaron una relación.De hecho, antes de convertirse en pareja llegaron a compartir vivienda. Robbie contó años después que durante mucho tiempo estuvo convencida de que Ackerley no sentía lo mismo por ella y que esa amistad terminó tomando un rumbo que, en retrospectiva, le parecía inevitable.En 2016, poco antes de casarse, la actriz habló con Vogue sobre el momento en que descubrió que estaba enamorada de su amigo. “Yo era la soltera empedernida. La idea de tener una relación me daba ganas de vomitar”, recordó. Pero aquella postura cambió cuando la relación con Ackerley dejó de ser solamente una amistad.“Fuimos amigos durante mucho tiempo. Siempre estuve enamorada de él, pero pensaba: ‘Oh, él nunca me corresponderá. No lo hagas raro, Margot. No seas tonta y le digas que te gusta’”, contó.La pareja terminó casándose en diciembre de ese mismo año, en una ceremonia privada celebrada en Byron Bay, Australia. Robbie tenía entonces 26 años y Ackerley también estaba dando sus primeros pasos importantes detrás de cámara. Desde entonces, los dos construyeron una relación en la que la vida personal y la profesional quedaron estrechamente vinculadas.El propio Ackerley explicó que ninguno de los dos intenta establecer una frontera demasiado rígida entre el trabajo y la vida privada. “Es perfecto. No hay que activarlo ni desactivarlo. Todo se ha convertido en una sola cosa”, había dicho el productor sobre la dinámica de la pareja.En 2024, Robbie y Ackerley dieron otro paso importante en su vida personal: se convirtieron en padres por primera vez. La pareja recibió a un hijo varón en octubre de ese año y, fieles a su estilo reservado, mantuvo en privado buena parte de los detalles sobre el nacimiento y la identidad del niño.

Fuente: La Nación