Economía
El S&P 500 está concentrado un 15% en dos empresas por primera vez en su historia: cuáles son y qué significa para Wall Street
El S&P 500, uno de los principales índices de Wall Street que nuclea a las compañías de mayor capitalización de la Bolsa de Nueva York, atraviesa un hito histórico: alrededor del 15% de su ponderación se concentra en apenas dos empresas, Nvidia y Apple.Es la primera vez que el indicador alcanza este nivel de dependencia en un par de firmas. El antecedente más cercano se remonta a la antesala de la burbuja “puntocom” en el año 2000, cuando Microsoft y General Electric sumaban un 9,1%.Al observar la composición de SPY —el fondo cotizado (ETF) que replica el índice—, se destaca la gran concentración que tienen Nvidia y Apple: al 24 de septiembre, la primera tiene una ponderación del 8,19%, mientras que la segunda, 7,39%. Entre las dos, condensan el 15,58%.Además de estas dos compañías, el S&P 500 también cuenta con un gran peso de las gigantes tecnológicas. Entre las diez compañías con mayor ponderación, incluye a Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta, acompañados por fabricantes de semiconductores como Broadcom y Micron. La única que se diferencia es Tesla, la compañía encabezada por Elon Musk que produce autos eléctricos.¿Por qué el S&P 500 tiene una gran concentración en Nvidia y Apple?Martín D’Odorico, cofounder de Guardian Capital, explicó que este fenómeno responde a la metodología del índice, que pondera la capitalización bursátil ―el valor total de las acciones en circulación de una empresa, que se calcula al multiplicar el precio del papel por el número total emitidos―.A este factor se suma el buen desempeño de ambas compañías: en lo que va del año, los papeles de Nvidia registran un crecimiento del 20,50% y las de Apple crecen 25%. Mauricio Villacorta, estratega de inversión de IOL, afirmó: “Cuanto más suben Nvidia y Apple, más pesan dentro del índice, creando una especie de rueda que se retroalimenta sola”.“Estas dos empresas ganaron en conjunto US$321.810 millones en los últimos doce meses. Esa cifra representa un 11% del total del índice S&P 500″, detalló Pablo Waldman, gerente de Productores en Balanz. A su vez, consideró que la valoración actual refleja las “mejores perspectivas futuras que el mercado descuenta para ambas compañías”. Nvidia lidera el S&P 500 porque hoy es prácticamente el único proveedor de chips para inteligencia artificial. “Se consolidó como proveedor central de la infraestructura para inteligencia artificial y espera que su negocio crezca al menos 70% en el próximo año”, observó D’Odorico. En cuanto a Apple, tocó máximos históricos tras el lanzamiento del iPhone 18 y su primer plegable. Villacorta destacó que el mercado la percibe como una tecnológica de “crecimiento estable” y un “refugio” dentro del sector frente a las dudas sobre el elevado gasto en IA, dado que no cuenta con la misma exposición a centros de datos ni los grandes costos de capital (Capex) de sus pares. Más concentración, más riesgoLos especialistas coincidieron en que la mayor ponderación en dos empresas del S&P 500 reduce su diversificación, lo que representa un desafío para los inversores que buscan mitigar riesgos a través de fondos indexados al índice.Waldman advirtió que “las diez principales tecnológicas representan ya cerca del 40% del total”; por lo tanto, aumenta la volatilidad ante eventuales correcciones del mercado. En ese sentido, Villacorta explicó: “Si a cualquiera le va mal, el golpe para el S&P 500 será mucho más fuerte que cuando el peso de las principales compañías estaba mejor repartido”.No obstante, los analistas descartaron que se trate de una burbuja financiera especulativa. D’Odorico argumentó que Apple y Nvidia cuentan con “ganancias reales” y no solo expectativas. “En episodios previos como la burbuja puntocom del año 2000, el porcentaje de ganancias reales era menor dados los elevadísimos múltiplos de valuación alcanzados. El alto nivel actual amplifica ciertos riesgos, pero está respaldado por balances extraordinarios y perspectivas positivas”, concluyó Waldman.
Fuente: La Nación