En agosto pasado la molienda de soja en la Argentina –según datos oficiales– fue de 4,25 millones de toneladas, una cifra 8,8% superior a la del mismo mes de 2025.
Las fábricas oleaginosas argentinas vienen haciendo grandes esfuerzos por originar poroto para aprovechar los buenos valores internacionales de la harina y el aceite de soja. Pero el nivel de ventas por parte de los productores argentinos se mantiene acotado.
La toma de ganancias se lleva puesto todo, menos a la harina de soja ¿Qué está pasando?
El último dato oficial (correspondiente al 16 de septiembre pasado) muestra que la industria aceitera había comprado soja argentina 2025/26 por 23,68 millones de toneladas versus 24,56 millones en el mismo período del ciclo anterior.
La baja relativa de compras es mayor que la nominal porque, según fuentes oficiales, la producción 2025/26 fue de 49,5 millones de toneladas versus 51,1 millones en el ciclo previo (-3,1%).
En ese marco, la participación de la soja importada es lo que posibilitó que la molienda argentina se mantuviera firme en lo que va del presente año 2026.
En agosto pasado la Argentina importó 644.246 toneladas de poroto de soja en el marco del régimen de admisión temporaria, la mayor parte de la cual provino de Paraguay. Se trata de una cifra equivalente al 15,1% del volumen de molienda registrado en el período.
En los cinco primeros meses del ciclo comercial de la soja argentina 2025/26 (abril a agosto de este año) la participación de la soja importada en el volumen de molienda fue del 22,3%.
A este paso, con 4,54 millones de toneladas ingresadas en lo que va del ciclo comercial 2025/26, es muy probable que la Secretaría de Agricultura deba ajustar la estimación de importación de soja, que se ubica actualmente en 6,0 millones de toneladas.
El ingreso de soja al mercado argentino se realiza en el marco del régimen de “importación temporaria de mercaderías destinadas a recibir perfeccionamiento industrial”, el cual –implementado por el decreto 1330/2004– facilita el ingreso de insumos con la obligación de que los mismos, una vez procesados en territorio argentino, sean exportados como harina, aceite y biodiésel para generar divisas.
Agro & Campo
Ya se cubrió el 75% de la estimación oficial argentina de importación de soja (y es muy probable que deba ser ajustada)
Fuente: Bichos de Campo