General
Luego de 4300 años, arqueólogos encuentran bajo tierra el posible paradero del Arca de Noé
La Biblia menciona en uno de sus pasajes el diluvio universal como uno de los hechos que Dios ofició porque la maldad y la corrupción de la humanidad se habían vuelto constantes e imparables. De allí que le encomendó a Noé construir un arca para salvar dos animales de cada especie. 4300 años más tarde, arqueólogos confirmaron la localización exacta de esta estructura. En las montañas de Turquía se encuentra una elevación con forma de bote que durante siglos llamó la atención de las comunidades que se asentaron en sus límites. No fue hasta principios de este siglo XXI que arqueólogos de diferentes partes del mundo iniciaron una investigación para conocer el origen de esta estructura. Según el medio británico Daily Mail, un equipo internacional que examinó la Formación Durupınar cerca del Monte Ararat afirmó que el montículo no es una formación geológica natural, sino un objeto artificial.Lo que se pensó como una obra de la erosión del viento y el agua pudo en realidad haber sido un trabajo de los seres humanos para salvarse de la crecida de los mares que afectó al planeta hace miles de años. En los análisis de radar se descubrieron capas estructurales, líneas rectas, intersecciones en ángulo recto y grandes espacios con forma de cavidad a múltiples profundidades.“Esto destruye la teoría de que el yacimiento sea un bloque sólido de piedra caliza moldeado en forma de barco por los glaciares y la erosión tras su descenso por la ladera de la montaña, y también refuta la teoría de que se trate de roca madre alrededor de la cual fluyó el lodo para formar dicha figura”, dijo al medio británico Andrew Jones, fundador de Noah’s Ark Scans y que estudió la zona durante 30 años.El especialista aseguró que los radares y las perforaciones no pudieron constatar la existencia de piedra caliza o una roca madre sólida, pese a que actualmente la mole esté cubierta de vegetación y sedimentos.“Creo firmemente que la Formación Durupınar representa los restos enterrados del Arca de Noé”, añadió Jones, quien describió los últimos escaneos como una “nueva e irrefutable línea de evidencia”.Este hecho habría ocurrido en el período Calcolítico. Dicha etapa, también denominada Edad de Cobre, marca el momento en que las sociedades humanas abandonan la piedra y dominan los metales. Los rastros detectados en el suelo sitúan el hallazgo en el tiempo exacto donde nacen las primeras grandes civilizaciones. A raíz de esto es que los científicos buscan pruebas de cómo estos pueblos enfrentaron cambios climáticos radicales, mientras que la presencia de arcilla en una zona de alta montaña demuestra que el nivel del agua sufrió alteraciones bruscas hace milenios. Las dimensiones de la formación Durupinar asombran a los visitantes. El relieve mide cerca de 150 metros de longitud, una medida que encaja con las descripciones de los textos antiguos.Lauren Witzke, directora de marketing y recaudación de fondos de Noah’s Ark Scans dijo al Daily Mail: “La capa superior, la más expuesta, se está descomponiendo, y el lodo endurecido que recubre los bordes de la embarcación es básicamente lo único que la mantiene unida. Es muy frágil, como cabría esperar de madera de 4300 años de antigüedad. Pero bajo la superficie, las dos capas inferiores parecen estar intactas, y creemos haber encontrado un lecho de madera petrificada”.Pese a estas afirmaciones, la mayoría de los geólogos y arqueólogos se inclinan a que la montaña es una formación natural, mientras que los investigadores del Arca argumentan que las nuevas lecturas de radar, las muestras de núcleos y la cerámica cercana justifican otra investigación.
Fuente: La Nación