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Pedro Luis Barcia será declarado Personalidad Emérita de la Cultura, la máxima distinción a nivel nacional
Pedro Luis Barcia será distinguido como Personalidad Emérita de la Cultura, la máxima distinción nacional otorgada a una figura destacada del campo intelectual. Doctor en letras, lingüista, investigador y docente universitario, autor de más de ciento veinte libros, este humanista fue presidente de la Academia Argentina de Letras (2001-2013) y de la Academia Nacional de Educación (2012-2016). En agosto fue condecorado con la Orden Ecuestre Militar “Caballero Granadero de los Andes”, en reconocimiento a su trayectoria y a su obra filológica, que ha estudiado al Libertador General José de San Martín. Extraño y maravilloso: el Museo de George Lucas aterrizó en Los ÁngelesPersonalidades de la talla de Mirtha Legrand, Mauricio Wainrot, Aldo Sessa, Eduardo Costantini y Marta Minujin obtuvieron previamente esta distinción que Barcia recibirá en el Palacio Libertad el 26 de octubre. Barcia acaba de publicar La identidad lingüística argentina y su autobiografía, Memorias de un gurí (ambas en Dunken). “No soy lobizón porque hubo dos mujeres en el medio”, bromea a sus 86 años Barcia, el séptimo hijo del matrimonio formado por Matilde Batmalle, directora de escuela, y Cornelio Barcia, contador. Barcia nació el 28 de junio de 1939 en Gualeguaychú. Precoz, aprendió a leer a los 4 años. En su casa no había libros de literatura y estudió para ser perito mercantil. Descubrió que su vocación era la lengua en cuarto año gracias a su extraordinaria capacidad para memorizar poemas y al placer que obtenía del recitado y a la reacción de su auditorio. Pablo Sirvén: cómo reconstruyó el secuestro y asesinato de Oberdan Sallustro en su última novelaBarcia ha ejercido la docencia combinando disciplina, rigor y alegría en el aula. Hipnótico: sus alumnos jamás olvidan sus clases, que mezclaban la erudición con la cultura popular. A los 18 años se trasladó a La Plata para estudiar Letras en la Universidad Nacional de esa ciudad. Su primer trabajo fue como portero del colegio San Vicente de Paul mientras cursaba el primer año de estudios universitarios. Luego se convertiría en profesor de esta institución. Luego se doctoró con una tesis titulada “Los proverbios morales del rabí Sem Tob”, dirigida por Ángel J. Battistessa, con una calificación de diez. En medio de estos estudios, Barcia debió realizar el servicio militar obligatorio, por un total de 26 meses: “Si me tomo esto en serio, me voy a amargar, así que debo tomarme esto como una aventura”, explicó su modo de sobrellevar este período de su vida, en el que debió alejarse de su casa y de sus estudios. En 1975, ingresó por concurso al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Técnicas, como Investigador Independiente y luego Investigador Principal (CONICET) y fue, por varios períodos, Presidente de la Comisión de Filología y Lingüística de esta institución.El académico y prolífico escritor ha estudiado de modo incansable la lengua, la expresión y la cultura argentina: “La ignorancia es el primer mal que padecemos. Acá no hay una renuncia a la memoria. Acá no hay memoria porque no se han fijado hechos en la memoria. Y además vivimos clamando por la memoria y pedagógicamente la condenamos. Hay que condenar el memorismo, pero no la memoria. Los griegos la tenían clara: Mnemósine era la madre de todos los dioses. Si no tenés memoria, no tenés unidad interna, no tenés coherencia. Pero lo que vos decís es cierto: no es que la gente olvide; no puede olvidar lo que no retuvo. Al no tener memoria ni conocimiento, no podés tener experiencia, que es sacarle el jugo a lo vivido. El argentino concibe la experiencia como repetición del mismo hecho. Es como casarte quince veces para saber qué es estar casado: tenés que casarte una sola vez y saber a fondo qué es el casamiento, para no incurrir más o para ser feliz, una de dos. La amnesia no es un mal nuestro, sino la inexistencia de memoria. Ni siquiera somos amnésicos”, decía a LA NACION. Autor de Ideario de Sarmiento, Escritos dispersos de Darío, Pedro Henríquez Ureña y la Argentina, La narrativa policial argentina, Refranero de uso argentino (en coautoría con Gabriela Pauer), Diccionario de fraseología del habla argentina (también en coautoría con Pauer), La comprensión lectora, La prevención educativa de adicciones. Guía básica para docentes, Los géneros comunicativos universitarios (en coautoría con Maricruz Barcia), El camino en la literatura, La literatura antártica argentina, Los caminos de la lectura y La identidad de los argentinos, entre otras obras de referencia, Barcia es también Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Su CV es tan extenso que fue publicado en forma de libro, un ejemplar que en 2019 superaba las 140 páginas. Fue docente de la Universidad Austral donde presidió la cátedra Contenidos Culturales Contemporáneos. “Quien tiene el discurso tiene la espada” es una de las citas de cabecera de Barcia, atribuida a Platón, en referencia a la importancia del dominio de la palabra. “Si usted posee voluntad, memoria y un diestro manejo del sistema lingüístico, es imposible no triunfar en la vida”, explicaba a LA NACION en 2014. “Hay que desarrollar la oralidad. La democracia es diálogo. Un muchacho que no sabe expresarse no puede ser un buen ciudadano ni defender bien sus derechos. La etapa inicial de la educación debe ser revigorizada con oralidad, actitudinales y valores, y eso es lo que nos está faltando. Además, la formación docente está muy alicaída”, decía Barcia en una entrevista brindada al canal del Instituto de Cultura del Centro Universitario de Estudios (CUDES) a Juan Ignacio Barrena. Padre de cuatro hijos, su esposa, con quien estuvo casado durante 56 años, Susana Eguren, falleció en julio de 2025. Infatigable, Barcia trabaja muchas horas por día en su casa de La Plata donde da a luz varios libros por años desde hace décadas.
Fuente: La Nación