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Nacieron en Bolivia, eligieron a la Argentina y ganaron el oro y la plata del ráquetbol en los Suramericanos
María José Vargas y Natalia Méndez se conocen demasiado. Compartieron buena parte de sus caminos deportivos, atravesaron dificultades económicas para competir, nacieron en Bolivia y eligieron representar a la Argentina. Este jueves volvieron a encontrarse, enfrentadas, con una medalla de oro en juego. Vargas, número 1 del mundo, se impuso por 3-1 y se consagró campeona de ráquetbol de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Méndez obtuvo la plata y así se firmó un doble podio argentino con una historia que comenzó mucho antes de esta final.“Siempre son batallas con Natalia, nos conocemos todos los tiros, corre antes que le pegue porque ya sabe dónde va a ir. Mucha felicidad por la medalla de plata de Natalia”, contó Vargas después de la definición disputada en el ISEF N°11 de Rosario, con TyC Sports.El conocimiento entre ambas quedó expuesto desde el comienzo. Méndez se llevó el primer parcial por 11-5 y puso en aprietos a la principal figura argentina de la disciplina. La reacción fue inmediata: Vargas ganó el segundo por un contundente 11-1, se impuso 11-4 en el tercero y cerró la final con un 11-9 para asegurarse la medalla dorada.“Comencé muy bien, vengo de varios partidos largos. Jugar con María es de otro nivel, está en otro planeta. Pero se va achicando la diferencia”, analizó Méndez. Del otro lado estaba una rival que conoce desde hace años y que alcanzó la cima del circuito profesional femenino.El resultado tiene detrás una historia particular. Vargas y Méndez nacieron en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y allí dieron sus primeros pasos en el ráquetbol. Las dificultades para financiar viajes y torneos condicionaron aquellos primeros años, cuando las dos buscaban abrirse camino hacia el profesionalismo. Méndez tomó a los 18 años la decisión de competir para la Argentina, país para el que estaba habilitada por su doble nacionalidad. View this post on Instagram En el recorrido de Vargas aparece una escena que resume aquellos obstáculos. Antes de uno de sus viajes a Corea, no contaba con el dinero necesario para afrontar la competencia. Un amigo de su padre le regaló tres vacas y la familia las remató para financiar el traslado. También llegó a esperar al entonces presidente boliviano Evo Morales en un hotel de Santa Cruz de la Sierra para entregarle una carta en la que explicaba su situación.Los años modificaron radicalmente aquel escenario. Vargas llegó al primer puesto del ranking profesional, se recibió de ingeniera comercial y es madre de tres hijos. Antes de Santa Fe 2026 ya acumulaba tres medallas de plata y una de bronce en Juegos Panamericanos con la Argentina.Méndez construyó su trayectoria internacional a la par de sus estudios de abogacía. En su carrera obtuvo, entre otros resultados, dos medallas de plata en el Mundial de San Antonio 2024, una plateada y una de bronce en San Luis Potosí 2022 y otros dos terceros puestos en Guatemala 2021 y San José 2018. A ese recorrido le agregó ahora una nueva plata suramericana.Las dos habían compartido la búsqueda de mejores posibilidades para desarrollar sus carreras, que terminó por llevarlas hacia la selección argentina. Años después, aquella decisión desembocó en una final entre ellas y en las dos posiciones más altas del podio. “Muy feliz de que el oro y plata quedaran en la Argentina”, resumió Vargas después del triunfo.El origen de ambas también remite a la tradición que tiene la disciplina en Bolivia. “La verdad es que el ráquetbol siempre ha sido una potencia mundial por la cantidad de gente. Es una de las razones por las que Bolivia se destaca, tiene mucha cantidad de jugadores”.La historia excede a las dos finalistas. Diego García, otro integrante del seleccionado argentino nacido en Bolivia, también cambió de representación. Seis veces campeón mundial juvenil antes de cumplir los 19 años, su partida tuvo tal impacto que Gonzalo Alcoreza, entonces presidente de la Federación Boliviana de Ráquetbol, la calificó como “una tremenda baja para nosotros” y atribuyó la decisión a “la cuestión monetaria”.García consiguió después la medalla de plata en singles y dobles de los Juegos Mundiales de Chengdu 2025, el oro individual en el Panamericano de Guatemala de ese año y la plata en dobles mixtos de los Juegos Panamericanos de Santiago 2023. Y, en los Juegos Suramericanos de Santa Fe, tiene la posibilidad de ganar dos oros: en doble mixto, junto a Natalia Méndez, y en dobles masculinos, junto a Fernando Kuzbard.El crecimiento argentino contrasta con otro desafío que todavía tiene la disciplina: conseguir un lugar en el programa olímpico. Aníbal Osvaldo Maggi, presidente de la Federación Argentina de Racquetball, explicó: “Estamos en eso. Estamos tratando de desarrollarlo en África y Oceanía, que nos falta. La idea es quitar algunas disciplinas y poner nuevos deportes”, sostuvo.
Fuente: La Nación Deportes